AVISO 42/2020 METROMADRID – EL DÍA DE LA MARMOTA

La reunión telemática semanal con la empresa, se ha convertido en un acto meramente informativo. Por ello mostramos nuestro malestar y rechazo a esta actitud de la Dirección que, lejos de implementar medidas para anticiparse a las circunstancias, como les reclamamos de forma continuada con nuestras propuestas, acaban actuando a “toro pasado”, llegando tarde y mal, demostrando una vez más su ineficacia, ineptitud e incapacidad, limitándose a normalizar esta grave situación o a realizar consultas sesgadas que no solucionan nada.

Aun siendo cierto que el circo político tiene sus responsabilidades, la Dirección de Metro son los responsables directos de la gestión y en vez de esperar que les marquen las medidas a adoptar, debieran anticiparse dentro de lo posible a situaciones que se prevén que van a ir sucediendo y estar preparados para las posibles contingencias que vayan apareciendo y guiar el desconocimiento de los gestores políticos, sólo interesados en perpetuarse en el poder.

La situación económica causada por la pandemia es el nuevo mantra que usa la Dirección para ensombrecer cualquier paso futuro, tanto en nuevas contrataciones como en planes de explotación. Solidaridad Obrera no admitirá esta actitud y ha propuesto poner las bases para afrontar la nueva situación que puede generarse, pero también para que cualquier riesgo de pandemia futura pueda paliarse estando preparados, empezando por crear puestos de trabajo en Metro de Madrid, internalizando contratas en todos los ámbitos de la empresa, que a medio plazo supone un ahorro importantísimo (se terminarían muchos trasvases de dinero público a bolsillos privados). Sabemos que se debe fomentar el transporte público, el cual debe ser capaz de absorber la demanda en condiciones de utilización menos masificada, esto es, con una mayor oferta de plazas por unidad de tiempo.

Respecto a los trabajadores y trabajadoras de Especial Sensibilidad, nos refieren que seguirán de baja mientras así lo considere el médico de cabecera o el servicio de Salud de Metro.

En cuanto al 2% de incremento salarial pendiente de abonar, se hará provisionalmente de forma porcentual, aunque seguiremos insistiendo en la necesidad del reparto lineal.

Hemos exigido que se realicen test (por PCR) a la totalidad de trabajadores de Metro, al igual que hace el Ayuntamiento en sus empresas. Dicen haberlo solicitado a la Comunidad de Madrid.

Para la rotación presencial o de disponibilidad del personal de Estaciones, hemos exigido que no dependa exclusivamente de la decisión de un mando intermedio, que desde la División de Operación se den unas directrices claras, aunque con la ineptitud de sus responsables, lo vemos difícil.

Se han incorporado en estos días quince nuevos Jefes y Jefas de Sector, terminando las “prácticas/formación” con apenas dos jornadas de adaptación al puesto de trabajo, con la dificultad que conllevará iniciar sus labores en esta situación. Sobre la contratación de maquinistas se mantienen en los 45 que estaban previstos, y sobre la utilización de los que están en la “bolsa” insisten que necesitan autorización. Se les exigió que, de forma urgente se inicien los trámites necesarios para su incorporación, sin tener otra cosa en cuenta ninguna de sus ya habituales excusas.

Siguen informando, igual que en marzo, sobre la contratación de un mayor número de personal de limpieza y desinfección, para los distintos recintos e instalaciones de la red…cuando lleguen se habrá acabado la pandemia…

Y en cuanto al asunto de la nómina y el impago de los conceptos que no se cobran en IT y Permisos Retribuidos, no se apean de la circular publicada, ni siquiera con las cuarentenas por contacto estrecho confirmadas en el puesto de trabajo, que demuestran que son accidentes laborales, ya sabemos que camino tendrá esto.

Finalmente, se les reprochó el documento “epistolar” para cubrir expediente ante sus mayores, dando respuesta a todas las propuestas de la parte social, es un insulto y un desprecio a nuestro esfuerzo, mereciendo que no nos reunamos con ellos hasta que de verdad hagan su trabajo.

Solidaridad Obrera está cansada de repetir que llegan tarde y mal. No queremos escuchar lloriqueos y excusas, sólo queremos soluciones, pero de seguir por este camino llegaremos al final del mismo que no es otro que romper relaciones y empezar a movilizarnos de forma contundente.

Madrid a 30 de abril de 2020

Por Solidaridad Obrera

La Junta Sindical

AVISO 41/2020 METROMADRID – PLENO DEL COMITÉ DE SEGURIDAD Y SALUD 28/04/2020

Comienza este foro de la vergüenza corporativa hablando sobre actas pasadas, actas que la parte social no firma y no firmará, pues es tan grande la manipulación que habría que hacer los documentos desde cero. Actas que sabemos está pidiendo el juzgado nº 23, y que tendremos muy claro que decir cuando nos pregunten sobre la falta de nuestra firma y sobre la verdad que durante meses de burlas sucedió.

La parte social solicitó un estudio de ruido en todas las estaciones de la Red, se solicitaron como puntos de medida, por haber mayor permanencia de agentes, en vestíbulos y en las cabeceras de línea.

Alcanzado el punto de CoV, nos empiezan informando de la realización de 50 test PCR a personas que se encontraban en cuarentena o a aquellas que estaban a punto de reincorporarse, a todas estas personas se les realizó de manera voluntaria. Animamos a aquellas personas que hayan sido dadas de alta por CoV, o vayan a serlo, y que no hayan sido, sometidos a un test, que se pongan en contacto con clínica lo antes posible. También nos informaron de la supuesta licitación de otras 200 pruebas, insuficientes al extremo, como casi todo lo que hacen, no llegando para lo solicitado, estudios reales sobre la extensión de este virus entre nuestr@s compañer@s.

Ante las mascarillas K0, se les recordó que vengan del Ministerio, o de donde sean, la documentación del fabricante debe estar a disposición de los trabajadores. Ante esto nos contestaron que si las da Metro es que son buenas, tan bueno como el amianto que nos han estado dando durante décadas.

Ante la inmovilidad y falta de planificación demostrada, tras decenas de escritos y algunas denuncias, ahora se ponen a estudiar corriendo como vamos a volver a los puestos de trabajo. Solicitado hace meses, la primera convocatoria ha sido este 24 de abril en Talleres Centrales, servicio este que si ha decidido hacer algo responsable con sus trabajadores. En la otra punta se encuentra el Servicio de Gestión Operativa de Líneas, exponiendo a todos sus trabajadores a este grave riesgo, sin mesura ni conciencia alguna, asegurando que sus trabajadores no atienden directamente al público. Recordar a todos los trabajadores y trabajadoras de este servicio que cualquier viajero es una persona sintomática, puesto que desconocemos si tiene fiebre, si viene tosiendo, o cualquier otro síntoma, y que bajo ningún concepto debemos vulnerar la distancia de 2 metros.

Pese a insistirles en que las contratas no están haciendo suficiente para que sus trabajadores no estén/sean un riesgo, nos contestan que es otra empresa que ella sabrá. Trabajadores de limpieza, seguridad y mantenimiento a los que no se les proporcionan mascarillas, o que deciden no llevarlas, por las mentiras vertidas en sus empresas, la precarización de la vida en directo, luego saldremos a aplaudir.

Sobre el uso altamente descontrolado de productos químicos, nos informan de que la validez de estas disoluciones, realizadas en Metro, es cuasi eterno, dándose de bruces con los conocimientos más elementales de química. Al igual que una disolución de lejía no debe usarse de un día para otro, como indica el Ministerio de Sanidad, las disoluciones de CLORSAN o de cualquier otro producto tienen una validez, un tiempo, que Metro de Madrid niega, independientemente de que estemos desinfectando con “agua sucia”.

Ante la actitud altanera y de mal perdedor del Servicio de Prevención y del Área de Mantenimiento de Instalaciones, se les recordó que deben realizar la EVR sobre los portaherramientas, de manera inmediata, y el que se pica…ajos come. También tuvimos que recordarles, otra vez más, que seguimos esperando la convocatoria para la nueva Tablet.

Otra reunión de este Comité, otro día más para la vergüenza de esta compañía centenaria, otro ataque contra la salud y contra la dignidad de los trabajadores de esta empresa, que no debemos dejar sin respuesta, y mucho menos olvidar. Nos expusieron al amianto de manera descontrolada y parecen volver a repetir la actitud preventiva que les condujo ante una juez.

Madrid a 30 de abril de 2020

Por Solidaridad Obrera

La Junta Sindical

Coronavirus y decrecimiento

Carlos Taibo

Ante el vigor de las pandemias sanitaria y represiva es urgente acometer una discusión sobre la actualidad de la perspectiva del decrecimiento. Tanto más cuanto que lo que infelizmente tenemos delante de los ojos en nada se ajusta a lo que reclama esa perspectiva. Nada tiene que ver, por decirlo de otro modo, con el horizonte que el mundo decrecentista ha manejado en las dos últimas décadas, que no es otro que el de movimientos y sociedades que, de manera consciente y voluntaria, y en virtud de los imperativos derivados de los límites medioambientales y de recursos del planeta, asumían un ejercicio de autocontención.

            El escenario presente no es el de nuestro decrecimiento, por mucho que revele bien a las claras la necesidad de articular –ante la condición insostenible del sistema que padecemos- un proyecto de esa naturaleza, y por mucho que determinados fenómenos sobrevenidos, y determinadas lógicas sociales de carácter cooperativo, demuestren que el decrecimiento es posible. Entre las segundas, las lógicas, parece obligado mencionar la estimulante proliferación de grupos de apoyo mutuo. Entre los primeros, los fenómenos, hay que incluir el retroceso operado en los niveles de contaminación, la sensible reducción registrada en el consumo de combustibles fósiles y, en fin, el freno que ha experimentado la agresiva turistificación de los últimos años.

Urge subrayar, de cualquier modo, que los tres procesos recién mencionados, saludables en sí mismos, no son el producto de decisiones colectivas y voluntarias. Esto al margen, ningún dato invita a concluir que instancias internacionales, gobiernos y empresas se proponen mantenerlos en el tiempo. Y eso que, aunque al debate correspondiente no se le preste mayor atención, algunos datos llamativos están sobre la mesa. Un estudio reciente anunciaba, sin ir más lejos, que el retroceso de la contaminación bien pudiera salvar en China 77.000 vidas, una cifra que acaso multiplica por veinte la de los muertos oficialmente reconocidos, en ese país, de resultas del coronavirus. Da que pensar. 

            Creo que, habida cuenta de lo anterior, lo suyo es recordar lo que nos dice hoy la propuesta del decrecimiento, con la vocación expresa de subrayar que esa propuesta remite a horizontes muy diferentes de los que manejan quienes dirigen la miseria que nos rodea. Nos dice, por lo pronto, que hay que colocar en primer plano las demandas de las capas más castigadas de la población, algo que con toda evidencia, y fanfarria retórica aparte, no está sucediendo en una crisis, la actual, que presenta un manifiesto carácter de clase. Exige, por otra parte, rebajar el peso -en su caso desmantelar- de sectores económicos enteros, como las industrias del automóvil, de la aviación, de la construcción, de la guerra o de la explotación de los animales. Reclama prescindir, en paralelo, de los segmentos suntuarios de la economía y acrecentar el relieve de los vinculados con la atención de las necesidades sociales insatisfechas y con el respeto del medio natural.

Parece que se impone acabar, en particular, con la industria agroalimentaria -fuente evidente de riesgos ingentes para la salud- tal y como hoy la conocemos; nuestro deber es relocalizar esa industria, acercar la producción y descentralizar todos los procesos implicados. Urge también, en suma, liberarnos del sistema financiero y sus miserias, y buscar al efecto fuentes propias de financiación, lejos del lucro y del beneficio privado. Entre nuestras obligaciones se contarán, de resultas de todo lo anterior, viajar y consumir menos, repartir el trabajo, desarrollar formas de ocio creativo, reducir las dimensiones de muchas infraestructuras, fortalecer la vida local y apostar por la sobriedad y la sencillez voluntarias.

            Frente a lo que sucede en estas horas, es vital recuperar la vida social y colocar en primer plano los cuidados y los bienes relacionales –los que surgen de las relaciones entre los seres humanos-. Tenemos que rechazar, por añadidura, la dimensión jerárquica, autoritaria, represiva y militar de medidas que, como las comúnmente aplicadas en los últimos tiempos, bien pueden anunciar un estado de excepción permanente. El antídoto se llama apoyo mutuo y reclama denunciar la superstición que convierte al Estado en nuestro salvador y protector.

Pese al silencio que acompaña a la discusión correspondiente, estamos obligadas a tomar conciencia, también, de la situación, a menudo tétrica, de los países del Sur. No se trata de exigir –entiéndase bien- que éstos decrezcan: se trata de demandar que crezcan de manera diferente, que eviten los atrancos a los que hemos llegado en el Norte y que lo hagan al amparo de la recuperación de muchas de las prácticas y de las sabidurías cotidianas de las comunidades indígenas. Unas y otras son con frecuencia muy iluminadoras a la hora de encarar el horizonte del colapso, de prepararnos para lo que significa y de hacerlo de la mano del decrecimiento del que hablo, de la desurbanización, de la destecnologización, de la despatriarcalización, de la descolonización, de la desmercantilización y de la descomplejificación de nuestras mentes y de nuestras sociedades.   

Vuelvo al principio, y lo hago para recordar que la perspectiva del decrecimiento exige la introducción de cambios radicales. Al respecto ésta es -puede ser- una buena ocasión para pensar en lo que nos espera si seguimos como hasta ahora. A mi entender, y en suma, se hace difícil imaginar que esos cambios no lleven una impronta libertaria y no se concreten en prácticas autogestionarias, en el apoyo mutuo y… en la expropiación del capital.

SHOCK EN EL MERCADO PETROLERO. CAOS EN EL LABERINTO

Por José Luis Carretero Miramar.

Recientemente el mercado petrolífero ha estallado, provocando una conmoción internacional justo en el momento más delicado, cuando la pandemia del Covid-19 tiene completamente paralizadas gran parte de las economías del mundo. Los precios del petróleo han caído acusadamente en el último mes, alcanzando a todos los segmentos del mercado y motivando el colapso de la capacidad de almacenaje que llevó a situar con precio negativo el barril de West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, el lunes 20 de abril.

Las recientes amenazas de Donald Trump de destruir los buques de guerra iraníes que surcan el estrecho de Ormuz han hecho recuperarse un poco a los precios del “oro negro”, ya que es precisamente por dicho estrecho por donde circulan cerca de un tercio de las transacciones globales de crudo, y una guerra en esta zona podría empujar a la búsqueda de nuevas rutas de exportación, retrasando el suministro varias semanas.  Pero esta bravata del presidente norteamericano, dirigida contra un país sometido a fuertes sanciones que le impiden exportar su producción petrolífera, no conseguirá recuperar definitivamente un mercado que está completamente roto por la convergencia entre la crisis de demanda desatada por la pandemia del coronavirus y el inicio del proceso de transición ecológica global motivado por el tendencial alcance del llamado “pico” de los recursos fósiles.

La dimensión de la crisis económica global desatada por las medidas de contención implementadas contra la extensión del Covid-19 (aunque anunciada ya antes de la pandemia por un creciente volumen de deuda y por la incapacidad de resolver las contradicciones fundamentales generadas por la crisis del año 2007) es, simplemente, colosal. Pese a que China es quizás el país que mejor desempeño económico muestra en este momento, gracias a su actuación adelantada frente a la enfermedad y a que ha aprovechado la actual bajada de los precios del petróleo para aumentar acusadamente sus reservas estratégicas de crudo, la economía china se ha desplomado en el primer trimestre del año un 6,8%, según la Oficina Nacional de Estadísticas, su primer retroceso desde 1976.  Las exportaciones chinas han descendido un 6,4% y el sector manufacturero un 9,6 %. El desempleo alcanzó el 6,2 % de la población activa en febrero, lo que supone el máximo de la serie histórica que se inició en 2002.

En otros sitios la economía aún está peor. El día 24 de abril, Christine Lagarde, la presidenta del Banco Central Europeo, avisa de que el PIB de la Unión puede caer este año cerca de un 15 %.  El director para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, Alejandro Werner afirma que América Latina y el Caribe tendrán un caída del más del 5 % del PIB este año, provocando una nueva “década pérdida” para el continente. Intentando evitar la debacle que se apunta, los Estados Unidos preparan una colosal inyección de más de tres billones de dólares en su economía, que incluye el rescate de las aerolíneas y el reparto de cheques entre los ciudadanos.

Este el principal factor que explica el descenso de más del 33% en la demanda de petróleo en todo el mundo en el último mes y, por lo tanto, el desplome de los precios al mismo tiempo que los almacenes colapsan, al no poder venderse los barriles. Estados Unidos está cerca de producir dos millones de barriles más al día de lo que necesitan sus refinerías y no tiene la capacidad de almacenar el excedente. Irán puede sufrir las consecuencias de la presión sobre Trump de parte de sus financiadores de campaña, que le exigen que evite el hundimiento de los productores de shale oil estadounidense, que necesitan precios más elevados que los productores de Oriente Próximo para ser rentables.

Esto, además, se produce en un mercado que ya había sido tensionado en marzo por una extemporánea guerra comercial petrolera entre Arabia Saudí y Rusia. Una guerra en busca de una mayor cuota de mercado iniciada por el Reino árabe, que seguramente pretendía utilizar la enorme inyección de liquidez obtenida en la salida a bolsa de su petrolera estatal (Saudi Aramco), la mayor empresa del mundo por capitalización bursátil, para forzar un cambio en el statu quo petrolero global. Sin embargo, pese a lo que pudiera parecer, quizás el botín apetecido por la Casa de Saud no fuera tanto minorar la cuota de mercado de Rusia (que podía equilibrar su presupuesto público con un precio del barril muy inferior al necesario para que los saudíes hicieran lo propio, y por lo tanto podía aguantar más tiempo el envite) sino detener las inversiones en el fracking estadounidense en un momento decisivo.

El acuerdo final en la OPEP+ que ha puesto punto final a este enfrentamiento, al calor del brutal shock de demanda derivado de la pandemia de Covi-19, deja también las manos libres a los saudíes y otros fondos soberanos del golfo para dirigir sus inversiones hacia las empresas en plena bajada de cotización bursátil en Europa y Estados Unidos. Así, la entidad Public Investment Fund (PIF), el fondo soberano de Arabia Saudí, ha comprado en el último mes participaciones en diversas petroleras occidentales por valor de 1000 millones de euros. Esta lista de inversiones saudíes incluye a la holandesa Royal Dutch Shell, a la francesa Total, a la italiana Eni, a la noruega Equinor y a la española Repsol.

Por otra parte, está por ver qué tipo de efectos tiene la crisis económica global desatada por la pandemia en el proceso de transición ecológica que ya habían iniciado (dentro de lo posible dentro del paradigma social capitalista) las energéticas internacionales. En una carrera que ha incluido la dotación de provisiones multimillonarias para hacer frente a una hipotética pérdida de valor futura provocada por la crisis climática y fuertes inversiones en renovables, petroleras y gasísticas están apostando por convertirse en grandes empresas multienergía, para poder mantener su dominio de los mercados energéticos en un escenario post-petrolero.

Este proceso de transición ha sido empujado por las políticas públicas en numerosos países, incluyendo la España de las recurrentes burbujas de renovables, motivadas por la conjunción de las ayudas públicas y la desregulación relativa de las subastas gubernamentales, que permite que los grupos adjudicatarios de capacidad especulen con las licencias. En esto consiste básicamente el proyecto de Green New Deal presentado por la presidenta de la Comisión Europa, Ursula Von der Leyen, en enero: un fuerte impulso público que permita a los actores oligopólicos de determinados mercados (entre ellos, muy señaladamente, del mercado energético) realizar su transición de un petróleo en declive a un nuevo escenario multi-renovable, sin perder su hegemonía económica y social.

Este shock acelerado del precio del petróleo amenaza con generar problemas adicionales a los estados del Sur que dependen fuertemente de este mercado para la financiación de sus presupuestos, y que muchas veces afrontan también tensiones políticas añadidas, como Ecuador y Colombia. Por otra parte, genera un escenario en el que la presión debida a las sanciones norteamericanas sobre determinados países díscolos (Irán, Venezuela, Cuba…) puede provocar situaciones muy duras para los pueblos concernidos. Las sanciones se han visto, además, acompañadas de maniobras militares (como en el caso de Venezuela) o abiertas amenazas públicas de agresión (como en el caso de Irán), y se centran fundamentalmente en tensionar la economía y los servicios públicos de estos países para tratar de hacer caer a sus gobiernos, generando crisis humanitarias y sociales que pagan fundamentalmente las clases populares.

La situación global del mercado petrolífero es inestable y las implicaciones geopolíticas y económicas de esta inestabilidad son potencialmente colosales. La conjunción de la caída brutal de la actividad económica por la extensión de la pandemia de Covid-19 (que implica la caída de la demanda de crudo), con las tensiones de largo calado de la necesaria transición ecológica a un escenario post-petrolero, inaugura un escenario en el que las múltiples incógnitas del futuro próximo abren espacios para bifurcaciones históricas de incalculables consecuencias.

Algunas de estas incógnitas están sobre la mesa: está en juego si las petroleras de tamaño medio como las españolas Repsol y Cepsa aguantarán este envite y conseguirán adaptarse al nuevo escenario multienergía en un contexto de precios bajos, y si los países del Golfo Pérsico conseguirán realizar la enorme reestructuración de su economía que ya ha intentado diseñar Arabia Saudí, que les permita diversificar su aparato productivo y sobrevivir al momento en que ya no sea rentable sacar el petróleo que quede bajo tierra. También está en cuestión si Estados Unidos iniciará en un futuro próximo alguna agresión militar contra los Estados díscolos de su Orden Mundial que le permita estrangular el mercado petrolífero y forzar que su producción derivada del fracking vuelva a ser rentable, y si sus estados satélites podrán gestionar las enormes tensiones sociales que implicará el hundimiento de una fuente importante de sus presupuestos públicos, en un contexto de creciente lucha de clases como el de América Latina.

El mercado es el impredecible dueño y señor de nuestros días. Y el mercado sopla vientos de caos en este año sin parangón en la historia mundial.

José Luis Carretero Miramar.

El artículo en Diario16: https://diario16.com/shock-en-el-mercado-petroleo-caos-en-el-laberinto/

PRIMERO DE MAYO: 12:00 h CACEROLADA Y PANCARTADA

MANIFIESTO 1 DE MAYO 2020
SOLIDARIDAD OBRERA CONTRA EL DESASTRE DEL CAPITAL

En los últimos dos meses, la clase trabajadora de nuestro país ha sufrido la mayor agresión contra sus condiciones de vida y sus libertades democráticas desde la caída de la dictadura franquista. El confinamiento decretado como respuesta a la expansión de la pandemia del coronavirus ha significado más de un millón de despidos, 500.000 ERTEs que han afectado a más de cuatro millones de trabajadores y trabajadoras, el sometimiento a una disciplina laboral ausente de las más mínimas condiciones de seguridad y salud para los trabajadores de las actividades esenciales, y el hambre y la más sórdida miseria para los millones de trabajadores informales y para los parados.

Este brutal confinamiento, que ha significado desempleo de masas, miseria creciente, riesgos para la salud de los trabajadores y muerte y desolación para millones de familias obreras, no es el resultado de un inevitable fenómeno de la naturaleza.

Este confinamiento está motivado por la degradación programada, en las últimas décadas, del sistema sanitario público de nuestro país. El proceso de privatizaciones implementado en la sanidad pública desde la aprobación de la ley 15/97 ha significado el despido de miles de profesionales sanitarios, el trabajo en condiciones de precariedad, subcontratación y temporalidad de gran parte de las plantillas de los servicios públicos, el cierre de camas hospitalarias y de unidades de cuidados intensivos, la falta de recursos básicos para la defensa de la vida en el sistema sanitario (respiradores, batas, mascarillas…)

El confinamiento es el resultado décadas de saqueo de lo público. Con una sanidad más fuerte, otros países de Europa no han tenido que tomar medidas tan radicales contra la pandemia. Nuestro drama es el despliegue de un capitalismo depredador que destruye los equilibrios naturales, pero que también aniquila lo común y las resistencias de la clase obrera

En medio de la alerta sanitaria y del confinamiento, el capitalismo “legaliza” que migrantes y refugiados “sin papeles” puedan recoger las verduras y frutas que comeremos todxs, pero no regulariza su situación, continúan sin derecho a papeles, ni a trabajo y vivienda dignas. Muchxs migrantes subsaharianos o jornaleras marroquíes no tienen agua potable, ni electricidad en las chabolas de Huelva o Almería. El 80% de las cuidadoras de los mayores son migrantes, explotadas por dos duros, sin contrato.

La gestión política del confinamiento se ha basado en ayudas mínimas (casi vergonzantes) a las clases populares, censura, y socialización de las pérdidas de las grandes empresas. Insolidaridad de las élites europeas y tentativas de construir un gran pacto que garantice que los obreros pagarán la crisis, por parte de los políticos patrios.

Solo la solidaridad y el apoyo mutuo de la mayoría trabajadora, expresada en luchas y en organización autónoma, asamblearia e independiente, puede acabar con esta pesadilla. Nos toca, a los de abajo, organizar la justa indignación de nuestra clase. Nos toca defender los puestos de trabajo, el pan para los parados, el derecho a la vivienda, los cuidados para todos, la seguridad en el trabajo y la prevención de los riesgos laborales, la sanidad pública y los servicios del común (educación, seguridad social, dependencia, servicios sociales…)

Y también nos toca empezar a construir otro mundo. Un mundo diferente. Sobre las ruinas que nos ha legado el capitalismo. Sobre el dolor y la mugre que nos han impuesto los grandes negocios y los explotadores. No basta con defender nuestros derechos más básicos, también hay que acabar con este mundo de sufrimiento y caos. Hay que acabar con el capitalismo para que el capitalismo no acabe con nosotros.

Como decía Buenaventura Durruti, no nos tienen que dar miedo las ruinas. Son las ruinas de un mundo que construyó nuestro trabajo. Si nosotros mismo pudiéramos autogestionar la reconstrucción el mundo sería muy diferente: habría justicia, pan y libertad.

Este 1° de Mayo lxs trabajadorxs luchamos también por derechos para migrantes y refugiadxs, el sector más explotado de la clase obrera.

Esa es la verdadera herencia que retomamos en este 1 de mayo: la herencia de lucha de los que se levantaron en Chicago en 1886 por las ocho horas de trabajo, pero también por el fin definitivo de la explotación.

EL 1 DE MAYO SOMOS CLASE

TRABAJADORES:
SOLIDARIDAD Y APOYO MUTUO

EL CAPITALISMO ES MUERTE

DEFENDAMOS LA SANIDAD PÚBLICA, LO COMÚN Y EL TRABAJO

DEFENDAMOS EL NUEVO MUNDO QUE VIVE EN NUESTROS CORAZONES


FIRST OF MAY: SOLIDARIDAD OBRERA AGAINST THE CAPITAL DISASTER

In the last two months, the working class of our country has suffered the greatest aggression against their living conditions and their democratic freedoms since the fall of the Franco dictatorship. The confinement decreed, as a response to the expansion of the coronavirus pandemic, has meant more than a million layoffs. 500,000 ERTEs have affected more than four million workers. This situation has caused the submission to a labor discipline where the most minimal conditions of safety and health for workers in essential activities are absent and hunger and the most sordid misery for the millions of informal workers and for the unemployed.

This brutal confinement, which has meant mass unemployment, increasing misery, risks to the health of workers and death and desolation for millions of working families, is not the result of an inevitable phenomenon of nature.

This confinement is motivated by the programmed degradation, in the last decades, of the public health system of our country. The privatization process implemented in public health since the approval of Law 15/97 has meant the dismissal of thousands of health professionals. This work in precarious, subcontracting and temporary conditions of a large part of the staff of public services, the closure of hospital beds and intensive care units, the lack of basic resources for the defense of life in the health system (respirators, gowns, masks, etc.)

Confinement is the result of decades of looting of the public. With stronger healthcare, other countries in Europe have not had to take such radical action against the pandemic. Our drama is the unfolding of a predatory capitalism that destroys natural balances, but also annihilates the common and the resistance of the working class.

In the midst of the health alert, the confinement of capitalism “legalizes” that migrants and refugees “without papers” can collect the vegetables and fruits that we will all eat. However, it does not regularize their situation. They continue without the right to papers, nor to decent work and housing. Many sub-Saharan migrants or Moroccan day laborers do not have running water or electricity in the slums of Huelva or Almería. 80% of the caregivers of the elderly are migrants, exploited for a miserable wage, without a contract.

The political management of the confinement has been based on minimal aid (very shameful) to the popular classes, censorship, and socialization of the losses of the big companies. Also, discord by national politicians and the European elites and attempts to build a great pact guarantees that the workers will pay for the crisis.

Only the solidarity and mutual support of the working majority, expressed in struggles and in autonomous assembly and independent organization, can end this nightmare. It is up to those of us below to organize the just outrage of our class. We have to defend jobs, bread for the unemployed, the right to housing, care for all, safety at work and the prevention of occupational risks, public health and services of the common (education, security, social, dependency, social services, etc).