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Comunicado del Bloque Combativo y de Clase – SanidadDerogacion1597

El 20 DE JUNIO SE ROMPIÓ EL BLOQUEO DEL ESTADO DE ALARMA

ROTUNDO ÉXITO DE LAS MANIFESTACIONES POR LA SANIDAD PÚBLICA

Llevamos mucho tiempo luchando por la SANIDAD PÚBLICA, por la derogación de las leyes y normas que permiten su privatización. Está comprobado que el lucro, la especulación y la infinita codicia de este sistema capitalista tiene sobre el pueblo fatales consecuencias, para que unos pocos, los de siempre, se sigan enriqueciendo a costa de violar los derechos humanos, con la necesaria connivencia de la dirigencia política y los sindicatos del sistema.
Aún vigente el Estado de Alarma, el pasado 20 de junio se materializó en las calles de muchas ciudades y pueblos la lucha por un Sistema de Salud Público, para revertir todas las privatizaciones que han llevado al desastre de la Sanidad, fundamentalmente para la clase trabajadora y las clases populares.

Tristemente ha tenido que llegar una pandemia para sacar a la luz con toda su crudeza la lamentable situación sanitaria en la que nos encontramos.

Y estas manifestaciones han sido un éxito. Pese al bloqueo informativo, pese al miedo y las dificultades que provoca el Estado de Alarma, se ha salido a la calle manteniendo las normas, con mascarillas y distancia de seguridad, siendo un ejemplo de conciencia y de saber estar muy distinto de otras manifestaciones anteriores, de otra clase social, la egoísta y explotadora.

Este movimiento retoma la lucha colectiva que implica a todas y todos en defensa de una Sanidad Pública con recursos suficientes y con plantillas bien dimensionadas de profesionales sanitarios y de todo el personal necesario, con sus derechos garantizados.

En septiembre estamos emplazados para seguir organizando y extendiendo esta justa lucha. Se está intentando romper la unidad necesaria para este movimiento, hay mucho en juego…, y los oportunistas de turno aparecerán para hacer descarrilar este proyecto, los mismos que han callado durante tanto tiempo o han colaborado para liquidar lo que queda de lo público.

No va a ser un camino fácil. Es necesario que tengamos claros nuestros objetivos y los hagamos irrenunciables desde el principio. La Sanidad Pública, las Residencias de Mayores, los Servicios Sociales y de cuidados a Dependientes y Discapacitados, nunca pueden ser un negocio y, por tanto, el ánimo de lucro tiene que desaparecer de estos servicios. Para conseguir la ansiada Sanidad que el pueblo necesita el primer paso tiene que ser derogar la ley que permite su privatización: la ley 15/97 y las leyes que la acompañan.

No será suficiente con derogar las injustas leyes. Hay que crear normas legislativas que estructuren y den contenido a la Sanidad que queremos para todas y todos, como son:

• Rescatar todo lo privatizado: fuera las empresas de la Sanidad.

• Atención Primaria centrada en la salud colectiva.

• Supresión de redes paralelas.

• Incompatibilidad público-privada.

• Industria sanitaria y farmacéutica pública.

• Sanidad para todas y todos, independientemente de la situación administrativa.

• Cuidado de nuestros mayores con dignidad.

• Sistema sanitario centrado en los determinantes sociales de la salud y la enfermedad.

Nos volvemos a ver en las calles, en las plazas y en las asambleas. Nuestra salud y nuestra vida están en juego.

Nosotras y nosotros lo tenemos muy claro:

¡SÓLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO!

Contra los despidos, la lucha. No al “Diálogo Social” entre patronal, sindicatos burocratizados y Gobierno.

Estas últimas semanas hemos visto desatarse una oleada de despidos. Nissan ha anunciado que va a cerrar sus factorías en Barcelona y dejar 3000 trabajadores en la calle, afectando a otros 27.000 empleos indirectos, entre empresas de componentes, proveedores, etc. Otro tanto ocurre con la fábrica de aluminio de Alcoa en Lugo, que va a despedir a más de 500 trabajadores.

Los ERTEs amenazan con convertirse en EREs. Los trabajadores de los servicios a bordo de los trenes de Renfe, empiezan a temer por su futuro. También muchos de los empleados del comercio, la hostelería o el turismo. Tras la oleada de suspensiones que dejó a millones de trabajadores dependiendo de exiguos y condicionados subsidios, viene el tsunami de pérdidas de puestos de trabajo.

Y los que mantienen su empleo, se encuentran con situaciones extremas de inseguridad, peligro para sus vidas, y pérdida acelerada de condiciones de trabajo. Los empresarios pretenden que se les “devuelvan” las horas en la limpieza viaria madrileña. Trabajadoras de los centros de belleza, que han sido obligadas a ir a trabajar pese a estar en situación de ERTE para no perder su empleo, son despedidas por la supuesta finalización de supuestos contratos temporales en fraude ley. Nadie se preocupa de garantizar el cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales frente al Covid-19.

Mientras tanto, los empresarios hacen grandes cumbres virtuales y reclaman ayudas al gobierno para todos los sectores imaginables. Ayudas que el gobierno otorga con profusión a los grandes patronos de la automoción o el turismo, sin pedirles nada a cambio. Ni cesiones entorno a la negociación colectiva, ni la retirada de la reforma laboral, ni participación obrera en la gestión de las empresas, ni construcción de un sector público empresarial que garantice la soberanía productiva y tecnológica. El gobierno va a rescatar, con los impuestos pagados por los trabajadores, a las grandes transnacionales, los fondos buitre y la oligarquía incapaz de nuestro país. Todos nos tendremos que apretar el cinturón para que no decaiga el festín de corrupción y la transferencia de rentas del común a manos privadas en que consiste el degradado capitalismo español.

Europa nos promete dinero a cambio de más recortes, de más privatizaciones, de más “colaboración público-privada” (porque tenemos un empresariado que es incapaz de generar ningún modelo de negocio que no consista en “meter la mano” en las arcas públicas), de más “flexibilidad” laboral (es decir, facilidad para el despido) y de peores pensiones públicas y servicios sociales y educativos. Todos quieren su parte del saqueo. Su botín robado a los trabajadores y ensangrentado por una pandemia que podía haberse controlado si no se hubiera legalizado el latrocinio con la ley 15/97, facilitando la derivación de los recursos de la Sanidad Pública a la empresa privada.

Todos participan. También el Ministerio de Trabajo y los sindicatos oficialistas y burocratizados (UGT y CCOO) que han iniciado nuevas rondas de un “diálogo social” que consiste básicamente en debatir con la patronal cómo hacer que los trabajadores traguen con todo esto. Cómo hacer para no derogar la reforma laboral, pese a las promesas electorales. Cómo hacer para que continúen los ERTEs. Cómo hacer para que la defensa de la igualdad de género en las empresas se transforme en una pila de papeles y una actividad de gestión burocrática para que vivan de ella algunas consultoras. Cómo hacer para que se “devuelva” el tiempo de trabajo del confinamiento, como si los trabajadores hubieran estado de fiesta o vacaciones, mientras se les confinaba, amenazaba, y se prohibían sus protestas públicas.

Nosotras y nosotros no vamos a participar de ese “diálogo social”. No le vamos a mandar cartas de amor a la Ministra de Trabajo ni le vamos a publicar publi-reportajes en la prensa obrera. Nosotros hemos decidido luchar. Movilizarnos. Defendernos.

Hacemos un llamamiento a la clase trabajadora, a los sectores más vulnerables de la clase media (autónomos, profesionales…) y a todas las personas con sensibilidad humanitaria, social y democrática de este país.

Os llamamos a la movilización. A la acción. A la autoorganización. A la construcción de una alternativa de sociedad. A la alianza para la lucha.

Estamos ante una bifurcación histórica sin precedentes en nuestro tiempo de vida. El futuro se juega ahora. O avanzamos, o perderemos mucho más de lo que podemos imaginar.

Trabajadores: el futuro está en nuestras manos.

El único futuro vivible está en nuestras luchas.

No es tiempo de “diálogos” adormecedores, sino de defender decididamente lo nuestro.

Bloque Combativo y de Clase

DESASTRE EN LA SANIDAD PÚBLICA

Un drama como el que hemos vivido y previsiblemente seguiremos viviendo durante tiempo, nos ofrece la posibilidad de pensar, de sentir, de entender, … en definitiva la posibilidad de cambiar.

De cambiar socialmente, pero también desde el punto de vista personal.

Dice el refrán que ‘no hay peor ciego que el que no quiere ver’. Y desgraciadamente es cierto: durante años, a pesar de la evidencia del desmantelamiento de los servicios públicos, la sociedad ha mirado para otro lado.

En el aspecto sanitario porque, pese a la evidencia del deterioro (disminución de la calidad, listas de espera incompatibles con la salud y la vida, …), la sociedad se ha limitado a una solución ‘individualista’: huir –quien ha dispuesto de medios económicos para ello- de la Sanidad
Pública y buscar la solución en las pólizas de seguros privados. ‘Y quien no tenga para ello, que se aguante’.

Solución, repetimos, individualista, que ha contribuido al desastre vivido por la pandemia, al encontrarnos con una Sanidad Pública descapitalizada, desmantelada, privatizada en gran parte y sin la capacidad de respuesta necesaria; solo paliada por el enorme esfuerzo de sus trabajadoras y trabajadores, esfuerzo que en muchas ocasiones han pagado con su propia salud.

Consideración aparte debería realizarse de lo sucedido en las residencias de mayores, sector altísimamente privatizado y con una evidente carencia de medios, personal y, por lo tanto, de calidad.

La indignidad que han padecido nuestros mayores, la más que evidente conducta criminal de las Administraciones Públicas en comunidades como Madrid debe tener, inexcusablemente, consecuencias.

Pero en ambos sectores, sanitario y socio-sanitario, deberíamos tener en cuenta que “si se recorren los mismos caminos llegaremos al mismo sitio”.

Y decimos esto porque es más que conveniente recordar que en Madrid, durante 2012-2013, se hizo todo lo posible por convencernos de que “se había frenado la privatización” y como hemos podido comprobar en nuestras propias carnes, era mentira y solo se trataba del más burdo manejo.

Tampoco deberíamos olvidarnos de que el deterioro y privatización del sistema sanitario no surgieron por generación espontánea: ‘hay responsables’. Por un parte quienes se benefician económicamente y, por
otra, quienes no adoptan de manera prioritaria los cambios legales necesarios (nos preguntamos por qué).

Y al principio de este escrito, señalábamos también la necesidad de cambios personales.

Nadie entendería que una postura contra el machismo se limitase a pedir cambios legales: ‘son imprescindibles los cambios personales’.

Lo mismo sucedería con la lucha contra el cambio climático, en la que nuestras posturas y compromisos personales son absolutamente
necesarios.

Pues lo mismo sucede en la sanidad y la dependencia: cuando el lucro y el
negocio marca la actuación en salud o el cuidado de las personas mayores, mal vamos.

No volvamos a consentirlo.

Por una ética humana en el cuidado de la salud y la dependencia.

Por la derogación de la Ley 15/97.

Por la vuelta a manos públicas de todo lo privatizado.

Por la potenciación de la Atención Primaria.

Acude el 20 de junio de 2020 en Madrid a la manifestación a las 20 horas de Atocha hasta Hospital Niño Jesús o al resto de movilizaciones que tendrán lugar en todo el estado.

EN DEFENSA DEL TRANSPORTE PÚBLICO

Sería necesario hacer un acto de reflexión y de memoria, para comprobar las miserias y las mentiras de un sistema capitalista insaciable y carroñero, al que los trabajadores y trabajadoras no le importamos absolutamente nada. Cuando el negocio se pone por encima del bien común, llámese sanidad, educación, dependencia, transporte etc., se produce el mayor desprecio hacia las personas, sin importar lo más mínimo las consecuencias que esta situación provoca. Tampoco hace falta retrotraerse mucho tiempo, para ver y comprobar la esquilmación que se ha venido realizando de cualquier servicio público, dinero fácil y asegurado, negocio redondo, y si existen pérdidas, que no se preocupen los carroñeros, que el estado corre con la cuenta, ya lo pagará la clase obrera.

El mantra utilizado siempre ha seguido el mismo guion, primero se degradan los servicios públicos, para después con la justificación del mal funcionamiento del servicio, llevar a cabo los pasos siguientes, las externalizaciones entregar a manos privadas trabajos de mantenimiento que contratan y subcontratan reiteradamente haciéndose con un negocio seguro.

Unos meses atrás se recrudecieron los ataques a los transportes públicos, con la clara intención de degradar el servicio, adelgazando la plantilla hasta el punto de suprimir y eliminar trenes y autobuses desproporcionadamente, tanto en el Metro, como en la EMT, que provocaba el aumento de intervalos y que las frecuencias de paso se viesen seriamente alteradas, pasando a doblar y triplicar los tiempos de espera. A la vez que se engordaban los equipos Directivos de estas empresas con personal de confianza colocado a dedo, se paraliza le contratación de trabajadores, detraían partidas económicas para provocar cierres de ejercicio en pérdidas y se imponían medidas sin la participación de los trabajadores y trabajadoras, tratando de dividir y fraccionar la unidad de respuesta de las plantillas.

Ante estas actuaciones, solo la lucha de los trabajadores y trabajadoras, el apoyo y la concienciación de los usuarios y la solidaridad de organizaciones sociales y sindicales consiguieron hacerlas frente, obligando a dar marcha atrás a las políticas neoliberales, consiguiendo dotarlos del personal y los medios suficientes como para cubrir los puestos necesarios y prestar así, el servicio de calidad demandado por nuestros usuarios.

Debido a la nueva situación sobrevenida por la pandemia del Covid-19, la ciudadanía está priorizando el uso del transporte privado por encima del público por miedo al contagio, alentada por los poderes gubernamentales. Esta tendencia debe terminar, y en este nuevo escenario se debe volver al uso del transporte público con todas las medidas higiénicas de seguridad y de calidad, siendo fundamental continuar con la contratación de nuevos trabajadores hasta cubrir plantillas y la inversión necesaria en material.

Por lo que la Comunidad de Madrid, los municipios y las empresas del transporte público deberán hacer más atractivo su uso, garantizando un servicio de gran calidad mediante la implantación de medidas como:

Ampliar la red del transporte público mejorando las frecuencias y las horas de funcionamiento, creando nuevas líneas transversales, tanto entre municipios como entre barrios, ampliando los carriles bus y bus-vao. Para ello sería necesario la contratación de personal en todas las diferentes Empresas del transporte público.

Darle un impulso al uso de la bicicleta en los municipios, creando una red de servicio lo suficientemente extensa para que sea accesible a toda la ciudadanía.

La creación de aparca-bicis, aparcamientos disuasorios, etc… en las cercanías de áreas con transbordos intermodales.

La oferta de innovadores planes tarifarios, ampliando la implantación del sistema de pago por tarjetas inteligentes.

Creación de un abono social, ampliar la edad de uso del Abono Joven.

Creación de paradas a demanda por horarios, personas de movilidad reducida, tercera edad.

En definitiva, implementar todas aquellas medidas encaminadas a conseguir un transporte público de calidad, accesible y respetuoso con el medio ambiente.

Una de las lecturas positivas de la situación vivida es la necesidad del mantenimiento y ampliación de los servicios públicos, verdaderos garantes de una sociedad más igual, más solidaria.

Fuera especuladores y arribistas de los servicios públicos.

¡Viva la lucha de la clase obrera!

BLOQUE COMBATIVO Y DE CLASE

No existe alternativa al Transporte Público Colectivo
como eje de la movilidad metropolitana en Madrid

Por ello, tanto en la fase de desescalada como en la fase posterior, cuando la situación se haya normalizado, es necesario tomar una serie de medidas que garanticen que el transporte público cumpla su función con total seguridad:

  • Disminuir las necesidades de desplazamientos y escalonar las horas punta
  • Fomentar y consolidar el teletrabajo.
    • Flexibilizar el horario de entrada y salida en los centros de trabajo.
    • Facilitar que todas las gestiones electrónicas de las distintas administraciones sean más accesibles y sencillas.
    • Fomentar las compras de proximidad apoyando al pequeño comercio local frente a las grandes superficies.
    • No autorizar la urbanización de zonas periféricas que no dispongan de los servicios administrativos, educativos, socioculturales y comerciales necesarios, y que no cuenten con un plan de movilidad sostenible que contemple el transporte público en su planificación.
  • Mejorar la oferta de transporte público
  • Asegurar una adecuada oferta de transporte público, dimensionando la red actual (cobertura y frecuencias) de acuerdo con las necesidades reales de movilidad de la población. Para ello, es esencial la contratación de trabajadores de base, primando las áreas de explotación y mantenimiento.
    • Mejorar la información pública en tiempo real sobre opciones de transporte público, tiempos de espera, alternativas existentes, etc., para distribuir la demanda de la forma más adecuada.
    • Aumentar los kilómetros de carriles bus en la ciudad y dotarlos de prioridad semafórica.
    • En todas las principales carreteras de entrada/salida a la capital madrileña convertir uno de los carriles de circulación motorizada en carril-bus.
    • Ampliar la conexión entre los intercambiadores de transportes y los espacios productivos (polígonos industriales y empresariales) mediante autobuses lanzaderas de gran capacidad que circulen por carriles reservados.
    • Introducir un abono social para personas desempleadas y sin recursos.
    • Introducir un billete intermodal que permita cambios entre todos los medios de transporte con el mismo título.
    • Impulsar por parte de las administraciones locales un plan de mejora de la red de Cercanías de Madrid.
    • Facilitar el acceso ciclista a las estaciones e intercambiadores de transporte público, creando zonas de estacionamiento seguro, y promover la intermodalidad Bici-TP.
  • Reforzar la seguridad sanitaria en el transporte público
  • Intensificar las tareas de limpieza y desinfección de vehículos y estaciones.
    • Disponer de informaciones e indicaciones claras en las estaciones y vehículos para asegurar que no se supere el aforo recomendado y las distancias de seguridad (vestíbulos de entrada y salida unidireccionales, pegatina en asientos, indicaciones en los andenes, etc.).
    • Dotar a las distintas plantillas del transporte público (conductores, personal de estación y mantenimiento) de las medidas de prevención y protección necesarias.
  • Garantizar la financiación adecuada para mantener un transporte público de calidad
  • Aprobar una Ley estatal de financiación del transporte público.
    • Reducir las millonarias inversiones previstas para nuevas infraestructuras viarias, reasignándolas en mejorar los servicios e infraestructuras del transporte público y para poner en práctica planes de movilidad sostenible.
    • Crear un fondo de compensación por parte de todas las administraciones competentes con el objetivo de suplir las pérdidas causadas por la emergencia sanitaria a los distintos operadores del transporte público que, además de seguir prestando servicio, han tenido que asumir gastos extraordinarios.
    • Recuperar la gestión pública de actividades derivadas a empresas privadas, y que ha supuesto en un empeoramiento tanto del servicio como de las condiciones laborales del personal contratado. Esta internalización podría empezar por los equipos de limpieza de emergencia, imprescindibles en esta crisis y que actualmente no son suficientes.

SÓLO UN TRANSPORTE PÚBLICO DE CALIDAD
PUEDE GARANTIZAR UNA MOVILIDAD SOSTENIBLE

(Manifiesto de Madrid en Transporte Público)

CONTRA LA REPRESIÓN AL MOVIMIENTO OBRERO

BloqueCombativo

FueraLeyMordaza

DerogacionReformaLaboral

En el contexto de la ya habitual represión institucional contra la protesta obrera, apuntalada con la Ley Mordaza y justificada en la actual situación de emergencia sanitaria, estamos viendo que en la gestión de esta crisis prima la fuerza, la judicialización y los beneficios de la clase política.

Un prueba más de esta situación son las citaciones realizadas por funcionarios, adscritos a la policía judicial, a varias compañeras de organizaciones sindicales que componen el Bloque Combativo de Clase, para declarar como testigos en la investigación que realizan sobre las diferentes movilizaciones convocadas en el mes de marzo pasado.

En esas fechas que se están “investigando” no hubo únicamente manifestaciones de protesta sociales. También se produjeron grandes concentraciones de personas en diversos eventos como partidos de fútbol (Wanda Metropolitano 60.674 asistentes) de baloncesto (WiZink Center de Madrid, 10.612 espectadores), congresos nacionales (como el Congreso CNIS que trajo gente de toda la península y de fuera de ella a la Nave de Madrid) así como en locales cerrados (restaurantes, cines, teatros, espectáculos, congresos, ferias, misas…). Sin embargo, estos eventos no han sido cuestionados, ni hay ninguna criminalización, ni diligencia que los investigue; incluida la infecta calaña fascista.

¿Dónde están los jueces y fuerzas de seguridad del estado cuando hay que vigilar a los empresarios que están poniendo en riesgo la seguridad de los trabajadores y las trabajadoras? ¿Dónde, para impedir las aglomeraciones en los transportes públicos durante esas fechas y posteriores? Sólo les usan para un único fin: reprimir.

Desde “la actual situación de emergencia sanitaria”… se aprovecha para seguir atacando desde diferentes resortes del poder a la movilización social. Vemos como la gente de chalequito y capa protesta por el actual estado. Hacen concentraciones, manifestaciones y cortes de vía pública con total impunidad. Mientras que las manifestaciones obreras, comunicadas a la autoridad gubernativa y cumpliendo con las medidas de distanciamiento social, son prohibidas sistemáticamente.

Nos prohibieron las manifestaciones del 1º DE MAYO, que se plantearon primeramente en coche (un número testimonial) y también prohibieron las que garantizábamos con un número máximo de 50 personas asistentes con todas las medidas higiénicas y sanitarias (guantes, mascarillas, distancia de 2 metros…) Mientras que permiten y se autorizan las manifestaciones de la extrema derecha.

Desde el Bloque Combativo y de Clase tenemos claro a quien señalar y que esto responde a una estratagema política de la derecha patronal, patriarcal y patriotera para desviar las consecuencias de la crisis sanitaria, y la pérdida de derechos que derivarán de ésta, aprovechando para criminalizar las movilizaciones obreras y sociales que siempre les han plantado cara. Están tratando de evadir la grave responsabilidad que recae sobre el modelo de privatización de la sanidad, las residencias y los servicios públicos en general, del que se han lucrado durante años y que tantas muertes está produciendo, antes y durante el Covid-19.

La crisis sanitaria está haciendo estragos en la clase obrera especialmente, que está sufriendo brutales consecuencias. No solamente en sus derechos laborales y sociales, sino también en salud y necesidades básicas. En esta crisis, el capitalismo y el poder establecido que lo defiende, condena a los trabajadores y trabajadoras a primar los beneficios de la clase empresarial frente a la salud. Además, se utiliza con mano de hierro las restricciones que han impuesto en el estado de alarma recuperando la Ley Mordaza para reprimir en los barrios obreros cualquier conducta por nimia que sea, mientras se permite en los barrios burgueses concentraciones y algarabías fascistas en plena pandemia.

Condenamos firmemente estos ataques sin precedentes contra el movimiento obrero, feminista y de clase y cualquier otra protesta social. No vamos a permitir la criminalización y represión de derechos fundamentales.

Este 20 de mayo hemos dado una rueda de prensa ante el Congreso (respetando las medidas sanitarias) contra esta escalada represiva.

Exigimos:

Derogación de la Ley Mordaza

Derogación de las Reformas Laborales de 2010 y 2012. Incluidas las que afectan a las pensiones de 2011 y 2013.

Derogación de la ley 15/97, para impedir la privatización de la SANIDAD.

NO NOS VAIS A CALLAR, NI AMEDRENTAR.

VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA

BLOQUE COMBATIVO DE CLASE
(AST, CSC, Plataforma Sindical EMT, Sindicato de Hostelería, SAS, Solidaridad Obrera, SUSH)

OTRA CRISIS LA MISMA CRISIS


La crisis sanitaria provocada por el COVID19 ha puesto la guinda sobre la crisis que desde hace meses venían anunciando los economistas y expertos del capitalismo mundial.
Y precisamente ese sistema que nos explota, tuvo claro desde el principio que la pandemia era la excusa perfecta para llevar a cabo reestructuraciones de plantilla, despidos y merma de derechos, y el Gobierno, inmediatamente después de decretar el Estado de Alarma, publica distintos decretos para facilitar a la patronal esta labor mediante ERTEs que han afectado a millones de trabajadores y trabajadoras.
¿Cúal es la situación de trabajadores y trabajadoras? y ¿cúal la de las empresas con los ERTEs?
La clase obrera, trabajadores y trabajadoras, son los perdedores al ver recortados:
• Al 70% de sus exiguos salarios que con suerte estaban alrededor de 1.000 €, y por tanto sin capacidad para hacer frente al sustento familiar más elemental, lo que obliga a hacer largas colas para recurrir a asociaciones vecinales, de parados o de otro tipo, para obtener alimentos básicos.
• Miles de ellos han perdido sus vacaciones porque la empresa les ha obligado a cogerlas aun estando en ERTE.
• También los días previos al inicio del ERTE, con el Estado de Alarma en vigor, miles de empresas los cargan a las plantillas como vacaciones o como “permiso recuperable” Es decir, todo el peso de la pandemia, como es habitual en este sistema explotador, recae sobre lxs trabajadorxs.
• A día de hoy decenas de miles de personas no han recibido del SEPE la prestación por desempleo básica, porque el incremento por hijxs a cargo todavía no se ha pagado.
• Cientos de trabajadorxs con ERTE a tiempo parcial están haciendo muchas más horas que las que les corresponden, según lo comunicado por la empresa a la Autoridad Laboral.
Otros cientos de miles de personas han perdido su trabajo, siempre precario, sin más. Muchxs migrantes sin papeles, sin contrato, con contratos temporales o a través de ETT,s se han quedado en la calle sin absolutamente nada.
Además de todo esto otra gran parte de trabajadorxs, casi siempre de grandes multinacionales o relacionadas con ellas, están tele-trabajando, otro gran invento de la patronal, consistente en sacar la actividad desde tu domicilio, trabajando 12 horas para cumplir la productividad exigida, poniendo todos los medios (teléfono, ordenador, líneas telefónicas y de datos, gastos en electricidad, mantenimiento…) a disposición de la empresa, y además “dando gracias” por poder “conciliar” tu vida laboral y personal. GRAN MENTIRA
Y mientras esto es así las empresas son exoneradas por el Gobierno del pago del 100%, cuando sus plantillas son menos de 50 personas, o el 75% si son de más de 100, de los pagos a la Seguridad Social, y en el caso de ERTES, y si éste es a tiempo parcial, muchas de ellas están obligando a las plantillas a realizar horas extras para sacar la actividad, y otras muchas siguen obteniendo beneficios, fundamentalmente de venta on-line.
Es vergonzoso e inaceptable que las empresas con multimillonarios beneficios, obtenidos siempre a costa de la explotación de la clase obrera, muchas veces en países en vías de desarrollo, y que pagan ridículos impuestos (el 7% de media), cuando no tributan por tener domicilios en paraísos fiscales, se hayan acogido a un ERTE cargando al estado, el coste de los salarios de sus plantillas y dejando de abonar el 75% de sus cotizaciones a la Seguridad Social, cuando tendrían que se hacerse cargo de estos costes con los beneficios obtenidos en muchos años precedentes de superávit económico. Y a todo esto se suma la dotación por parte de los fondos públicos de más de 100 millones de euros como “avales para la crisis”

En definitiva, los ERTEs, aunque pueden solucionar la percepción de una parte del salario en el corto plazo (salario que debería pagar el empresario en la mayoría de los casos) son costeados por el estado, es decir, por la misma clase trabajadora, que es quien mayoritariamente paga impuestos para dotar al Estado de fondos públicos, nunca de las empresas, que además son exoneradas de pagar su parte, la Seguridad Social de las plantillas, que se costea también a costa de esos fondos.

Esta forma de actuar ya la conocemos de la crisis anterior:

• Ayudas estatales multimillonarias a las grandes empresas y bancos, pagadas con dinero público, con nuestros impuestos.

• Más precariedad, más paro y menos derechos para la clase obrera.

• Precarización, cuando no destrucción, de todos los servicios públicos, sanidad, educación, pensiones, residencias y/o cuidados de personas mayores o con problemas, dependencia, sin viviendas sociales que nos permitan una solución habitacional digna a la clase obrera

Y ante situación ¿Qué hacen los sindicatos amarillos del sistema CCOO y UGT? Pues muy sencillo, ayudar a la patronal y al gobierno con sus acuerdos en la mayoría de los casos, o con su pasividad y dejar hacer en otros, aceptando estos ERTEs sin exigencia alguna a las empresas.

Ahora con el último acuerdo firmado y que se plasma en el RD 18/2020 han vuelto a traicionar a lxs trabajadorxs para plegarse a los intereses de la Patronal y han cambiado de un plumazo lo recogido en el RD 8/2020 que obligaba a las empresas con un ERTE mantener el compromiso de no realizar despidos al menos en los seis meses posteriores a la finalización del mismo. Ahora ese plazo empezará a contar desde el mismo día en que la empresa llame a uno o varios trabajadores a trabajar, aunque el expediente continúe. Dan el visto bueno al despido de las personas con contratos temporales, que por supuesto ya no se alargarán por el tiempo que hubieran permanecido en el ERTE como se recogía también el ese RD, etc.

Pero no nos puede extrañar, estos sindicatos del sistema vienen de firmar EREs que han destruido miles y miles de puestos de trabajo en empresas con enormes beneficios, puestos de trabajo que ahora son ocupados por contratas y subcontratas que mantienen sus plantillas en régimen de semiesclavitud (el ejemplo más palpable de esto es Telefónica)
.
Para acabar con esta situación, para defender los derechos de la clase obrera solo hay un camino, UNIDAD Y LUCHA, solo eso nos salvará de la explotación, la pérdida de derechos y de la miseria.

Desde aquí hacemos un llamamiento a toda la clase obrera del estado español para darle la vuelta a esta situación organizándonos en torno al sindicalismo de clase y combativo.

• Por la remunicipalización o nacionalización de todos los Servicios Públicos y de todos sectores estratégicos, para que no estén en manos de especuladores y fondos buitre que se enriquecen a nuestra costa.
• Por la derogación de las Reformas Laborales 2010 y 2012
• Por la derogación de las Reformas de las Pensiones 2011 y 2013
• Por la derogación de la Ley 15/97 que permite la Privatización de la Sanidad
• Por la derogación de la Ley Mordaza

¡¡SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO!!
¡¡VIVA LA UNIDAD Y LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!

Bloque Combativo y de Clase

COMUNICADO DEL BLOQUE COMBATIVO Y DE CLASE PARO Y PRECARIEDAD. UN FUTURO CRUEL PARA LA CLASE OBRERA


#BloqueCombativo
#FueraPrecariedad
#FueraEmpresasDeLoPublico
#ConcienciaDeClase 


La crisis del COVID-19 ha agravado las ya precarias condiciones laborales de la clase obrera. Más de cuatro millones de trabajadores se encuentran afectados por Ertes con las consecuencias que conllevan, a pesar de la fuerte apuesta del gobierno y los sindicatos del sistema como medida menos mala. Los elevados índices de temporalidad y precariedad implican salarios reducidos; esto implica que muchos trabajadores no estén llegando a cobrar el salario mínimo con la aplicación de las prestaciones del 70% de la base de cotización y se reducirá a un 50% a partir del tercer mes.


Otra consecuencia de las políticas de desprotección hacia los trabajadores es que el total de demandantes de empleo alcanzó a casi cuatro millones de trabajadores y trabajadoras en abril.


Siendo los servicios el sostén económico de la economía estatal, en donde el 80% de los empleos pertenecen al sector, las consecuencias están siendo terribles hacia las trabajadoras y trabajadores. Millones de trabajadores bajo la economía sumergida y otras tantas horas extras que no se pagan, hacen que muchos empresarios hagan su agosto esclavizando a trabajadoras y trabajadores.


En esta crisis hay sectores de la clase obrera que no entran en los datos oficiales. Los trabajadores migrantes que trabajan en hostelería, en el campo y en el servicio doméstico. Lo que debería de ser una obligación por parte de un gobierno que se define pro-gresista es regularizar a todos los trabajadores y trabajadoras sin papeles y legislar a favor de que se cumpla el estatuto de los trabajadores con los Riders, obligando a Glovo, Deliveroo y Uber eats a reconocerles como trabajadores, y frenando de esta manera la uberización del modelo laboral.


En los próximos meses veremos ataques muy virulentos hacia la clase trabajadora, ¿quién nos dice que si ahora se han concedido Ertes a empresas con beneficios millonarios no las podrán abrir las puertas a EREs?


Y es que de un gobierno que está permitiendo colas kilométricas de familias sin comida podemos esperar bien poco. Se autodenominan como el gobierno de los servicios sociales mientras que permitan que la clase obrera pase hambre, y con la ayuda de la organización barrial que ha sido fundamental para poder atender las necesidades del pueblo trabajador.Vienen tiempos duros y desde el sindicalismo de clase y combativo llamamos a la organización de los trabajadores, porque somos nosotros los que sacamos la eco-nomía, no la clase empresarial, los bancos y el estado. Debemos no solo organizarnos, sino también tomar con fuerza las calles exigiendo dignidad, y en las empresas para que no se cometan abusos y frenar Eres fraudulentos. Si hay algo que nos está enseñando esta crisis es que vamos a tener que estar bien informados y organiza-dos para poder defendernos.


Esta es una lucha en la que hay que ir a por todas porque sólo así podremos defendernos de abusos patronales, sino reivindicando nuestras condiciones frente a quienes negocian bajo el paraguas del diálogo social con empresarios y gobierno, pactando para llevarnos bien entre todos y evitando cualquier atisbo de lucha obrera verdaderamente reivindicativa. No negociando con quienes siempre tratan de barrer hacia su tejado evitando cualquier derecho fundamental para los trabajado-res y trabajadoras. Luchando por la jornada de 30 horas, las jubilaciones a los 60 y la regularización de los migrantes.

Reivindicaciones justas y que dignifican las condiciones de la clase obrera. No nos valen medias tintas, lo queremos todo y lo que-remos ya. Y seguiremos persiguiendo las políticas antiobreras y señalando vuestras mentiras como la derogación de la reforma laboral que le va a venir tan bien a los empresarios para aplicarla en la crisis actual.


Llamamos a la organización a los trabajadores y trabajadoras porque solamente así lograremos revertir los ataques a nuestra clase y defendernos.


¡Porque sin la clase obrera no se mueve el mundo, organizados somos más fuertes!


Bloque Combativo de Clase:AST, CSC, CNT (Comarcal Sur, Sierra Norte) Plataforma Sindical EMT, Sindicato de Hostelería de Madrid SAS Solidaridad Obrera, SUSH

EN LA CALLE O EN LA CASA: LA CLASE TRABAJADORA ES EL MOTOR DEL MUNDO

Llevamos más de 50 días en estado de alarma. Días en los que la incertidumbre, la impotencia y las reflexiones han abundado en espacios de militancia como este. Días en los que las medidas implantadas por parte del Estado se han ido sucediendo y hemos tenido que ir mirando con lupa cada una de ellas para comprender su verdadero impacto en la clase trabajadora, que es la que acaba padeciendo cada una de las crisis a las que nos abocan.

Y es precisamente en estos días, en los que “papá Estado” (que no deja de ser un entramado de instituciones formadas por personas de carne y hueso) se plantea “dejarnos salir un ratito” —eso sí, siempre que nos portemos bien y cumplamos las normas—, cuando desde el Bloque Combativo y de Clase reafirmamos la necesidad de poner en práctica fórmulas de desobediencia civil que impulsen la construcción de nuevos espacios de libertad al margen del sistema patriarcal y capitalista. Nosotras lo tenemos claro, sabemos que solo la autogestión, el apoyo mutuo y el antiautoritarismo sirven como estrategia para construir un marco nuevo de sociedad. Tanto en lo social, como en lo económico, otras formas de relacionarse son posibles y necesarias.
Sabemos que el crecimiento económico ilimitado es una ilusión y que el consumo es una forma de esclavitud que no genera más que la destrucción del planeta tierra; esta crisis lo está evidenciando. Evidencia la necesidad de dar un salto a un modelo de sociedad sostenible y transversal, en el que no quede nadie fuera y en el que primen las lógicas que pongan la vida y las personas en el centro. Nos hablan de democracia, pero esta “democracia” es una estafa en la que se delega nuestro poder individual en manos de unos pocos. Nos hablan de reparto de la riqueza cuando vemos que tan sólo el 1% de las grandes fortunas del mundo acumula el 82% de la riqueza global. Sí, es necesaria una transformación YA, para acabar con tanta injusticia y tanta acumulación del poder y la riqueza.

Sin embargo, se están implantando nuevas prácticas represoras ante la crisis que tenemos encima, impuestas por el capitalismo y aceleradas con la excusa sanitaria del Covid-19; prácticas que, bien lejos de dar ese salto a un nuevo modelo, pretenden reforzar aún más el ya existente. Tenemos la responsabilidad de no permitir la consolidación de dichas estrategias de control. Estamos asistiendo a la militarización de nuestras calles, con prácticas de control y privación de nuestras libertades que nos recuerdan a tiempos bien oscuros.

Desde estas líneas hacemos un llamamiento generalizado a la clase trabajadora, la verdadera sostenedora de la vida. Médicas, enfermeros y psicólogas que han tenido que enfrentar esta situación buscando soluciones en conjunto y que gracias a su saber hacer y su esfuerzo colectivo han podido afrontar los momentos de caos; limpiadoras, celadores que han demostrado la importancia de trabajos tan mal valorados social y económicamente; jornaleras y jornaleros que cultivan la tierra —migrantes en una gran proporción, que en numerosas ocasiones trabajan en condiciones de semiexclavitud y/o sin “papeles”— y que son las que están llenando nuestras neveras; cajeras, reponedores, repartidoras, camioneros… que nos han suministrado los recursos verdaderamente necesarios; maestras y profesores que han adaptado sus clases para seguir formando y educando a sus alumnas y alumnos; cuidadoras —madres, padres, abuelos, abuelas, tías, tíos…—, en su mayoría mujeres, que en esta cuarentena han sujetado nuestros cuerpos interdependientes con las tareas más necesarias y esenciales en nuestros hogares… La lista puede engrosarse hasta llenar muchas más páginas, ya que este llamamiento es para toda la clase trabajadora, que es el verdadero motor del mundo.

Debemos ser críticas, hablar de autogestión y apoyo mutuo implica ser conscientes de nuestro verdadero poder individual, pero también conlleva pensar en hacer desaparecer todos los centros de poder que ahora se reservan la “gestión” político-social. Grandes corporaciones, partidos políticos, el Estado, el ejército, los grandes medios de comunicación de masas, la policía.

Necesitamos deconstruir(nos) para volver a construir(nos).

Hemos visto florecer, en estas semanas de confinamiento, muchas prácticas nacidas de lo colectivo: equipos de trabajo en hospitales que han dado solución a la situación de desborde, confección de mascarillas, redes de apoyo en bloques de pisos, campañas vecinales para afrontar necesidades básicas de las personas con menos recursos… Éstas se suman a la lista de prácticas ya existentes antes de este panorama: cooperativas de consumo y trabajo, huertas vecinales, bancos de tiempo e intercambio para suprimir el dinero, espacios autogestionados, medios de comunicación libres y críticos con el poder…

Las épocas de crisis siempre han sido oportunidades para repensar e implantar horizontes nuevos. Está en nuestras manos decidir hacía qué futuro queremos dirigirnos. Está en nuestras manos romper, de una vez por todas, con la explotación, la acumulación, la jerarquización… No es un camino fácil, pero sabemos que organizadas, sumando y construyendo espacios colectivos; desde la autonomía individual, libres y cómplices; colaborando y compartiendo en lugar de compitiendo, será posible llegar a ese futuro próximo.

¡Vivan los trabajadores y trabajadoras del mundo!

¡Unidas y unidos somos imparables!

TODOS LOS RECURSOS PARA LA SALUD PÚBLICA. TODOS LOS RECURSOS PARA EL COMÚN.

La pandemia de coronavirus está exponiendo con crudeza las estructuras fundamentales de la sociedad de clases. Pese a la declaración del Estado de Alarma por el gobierno, actividades no estratégicas como el telemarketing siguen funcionando, incluso después de que las organizaciones sindicales combativas hayamos denunciado ante la inspección de trabajo y que estos organismos hayan actuado para obligar a estas empresas a dotar de medios de protección a los trabajadores y trabajadoras, o decrete la paralización de actividades por riesgo grave e inminente, como en Konecta, la principal plataforma del ramo.
Las clases populares, la clase obrera, siguen siendo las principales damnificadas por esta crisis. Los trabajadores y trabajadoras que aún tienen empleo están trabajando sin las condiciones mínimas de seguridad, exponiéndose a un riesgo intolerable. Miles de personas han sido sometidas a ERTEs fulminantes y van a pasar a cobrar una parte insuficiente de su sueldo anterior, ya más que insuficiente. Las condiciones de habitabilidad de las viviendas de los barrios obreros dejan mucho que desear, abundando las infraviviendas insalubres, en las que se hacinan personas vulnerables, mayores o trabajadores y trabajadoras que han sido expulsados al desempleo. En la Sanidad pública, en la primera línea de combate contra el virus, el personal sanitario está siendo sometido a una sobrecarga diabólica, con una evidente falta de recursos en el contexto de la creciente degradación de la sanidad pública implementada desde la aprobación de la Ley 15/97, que permitió iniciar el proceso privatizador. Además, colectivos vinculados al sindicalismo sanitario denuncian ante la fiscalía que los trabajadores y trabajadoras son obligados a seguir trabajando en los hospitales aún teniendo síntomas leves de la enfermedad.
La situación es simplemente intolerable. Haremos bien en recordar que este el resultado de décadas de proceso de desmantelamiento de los servicios públicos, de eliminación de camas en los hospitales y de despidos de trabajadores de la sanidad, de flexibilización del trabajo y de reformas laborales, de aumento de la temporalidad en el empleo (también en el sanitario), de burbujas inmobiliarias que han convertido el derecho constitucional a la vivienda en letra muerta para las clases populares, de apertura de mercados para los fondos buitre internacionales y las grandes transnacionales, de ataques a la soberanía  nacional y de construcción de una Europa de los mercaderes y no de los pueblos.
En estos momentos de crisis, en este contexto de lucha total contra el virus, las organizaciones del Bloque Combativo y de Clase reclamamos la inmediata puesta en común de todos los recursos nacionales para combatir la pandemia. La inmediata nacionalización, bajo mecanismos de control obrero y ciudadano, de todos los activos (fábricas, capitales, viviendas, maquinaria, etc) imprescindibles para la fabricación de mascarillas, guantes, líquidos desinfectantes, respiradores, y todo lo que pueda ser necesario para que los trabajadores y trabajadoras del sector sanitario, y todos los demás integrantes de las clases populares, la clase obrera, y fundamentalmente las personas especialmente vulnerables al virus,  tengan garantías de sobrevivir ante esta pandemia.
LAS VIDAS DEL TRABAJO IMPORTAN. TODOS LOS RECURSOS PARA LA SALUD PÚBLICA.

Reiteramos, también, nuestras reivindicaciones inmediatas, ya expresadas en nuestro anterior comunicado:

  1. En el ámbito sanitario:
  • Obtención de la financiación necesaria, mediante la emisión de deuda u otros mecanismos, para hacer las inversiones necesarias y urgentes en la sanidad pública, incorporación real de la sanidad privada a la red pública y planificación centralizada de ambas.
  • Contratación del personal necesario para abrir de forma inmediata todas las camas cerradas desde 2010 y facilitar el pleno funcionamiento de los centros sanitarios de atención primaria y especializada las 24 horas.
  1. Poner urgentemente a disposición de todas las personas que lo necesiten los alimentos suficientes y productos higiénicos para garantizar una alimentación y desinfección adecuadas, empezando por los niños y niñas que se han quedado sin comedor escolar.
  2. Garantizar por parte del Estado permisos adicionales retribuidos y plena seguridad laboral a trabajadoras y trabajadores enfermos, que deban dejar de trabajar por medidas profilácticas o que deban atender a niños o adultos dependientes. Paralización retribuida de las actividades en las actividades productivas no esenciales.
  3. Paralización de los despidos y, para los ya producidos, derecho inmediato a percibir la prestación por desempleo y a que la que ahora se cobre no se entienda consumida tras la crisis sanitaria, volviendo a poner el “contador a cero”. Prohibición de EREs y ERTEs en grandes empresas durante el tiempo de vigencia del Estado de Alarma.
    Exigir que las empresas, en caso de ERTEs, complementen al 100% a los trabajadores y trabajadoras que pasan a percibir un 70% de sus salarios ya precarios en concepto de desempleo.
    Pleno respeto a las medidas de prevención de riesgos laborales y a las indicaciones de la comunidad sanitaria, asociadas a la actual pandemia, en los centros de trabajo, y encarcelamiento inmediato de los responsables de su incumplimiento tras la exigencia realizada por las organizaciones sindicales.
  4. Prohibición y persecución de prácticas laborales abusivas, como el consumo obligatorio de permisos vacacionales.
  5. Moratoria total del pago de hipotecas y alquileres. Detención de todos los desahucios por impago de hipoteca o de alquiler e incautación a los bancos de las viviendas necesarias para asegurar a todas las personas ese derecho, por razones de emergencia de Salud Pública. Porque, ¿cómo se ejecutan las medidas profilácticas cuando no se tiene casa?
  6. Anular todo corte de luz, de gas o de agua por impago.
  7. Renta básica de solidaridad suficiente para todas las personas en situación de necesidad y vulnerabilidad. 23 de marzo de 2020. Bloque Combativo y de Clase.

CONTRA EL CORONAVIRUS Y CONTRA EL RESTO DE PARÁSITOS

El coronavirus está dejando una situación desoladora.

Las noticias sobre ERTES, EREs, despidos encubiertos, exposición al virus en los centros de trabajo, así como las consecuencias de las privatizaciones y desmantelamientos de los servicios públicos, se han disparado.

Pero más allá de las especulaciones sobre el COVID-19, lo que no cabe duda es que este acontecimiento ha acelerado la crisis económica a nivel mundial que a inicios de año empezaba a mostrar sus patas.

El virus ha sido muy oportuno a la hora de paralizarnos y ganar tiempo con tal de paliar su crisis a través de la incorporación de peores condiciones sociolaborales.

El problema es tan grave, que el cierre de empresas se ha ido extendiendo como la pólvora por todos los lugares del país. La precariedad instaurada desde hace décadas ha facilitado los despidos con un coste bajísimo para los empresarios, con promesas vacías de reincorporación y con artimañas tan rastreras como las de acusar a las plantillas de absentismo laboral, cuando días antes les recomendaban quedarse en su casa. Cabe señalar que gran parte de estas medidas se han hecho con la complicidad de los sindicatos mayoritarios, demostrando una vez más su servidumbre hacia la patronal y al gobierno.

La pérdida del empleo en estas condiciones supone la desaparición de todo ingreso para personas y familias, que apenas lograban sobrevivir. Han creado el caldo de cultivo idóneo para que dentro de poco tiempo los barrios obreros sean presas de la desesperación, la angustia y la desolación.

Mientras, se declara un Estado de Alarma que hace caso omiso al aseguramiento de las condiciones de vida de la población y escarba aún más en medidas represivas futuras. El Real Decreto, sus matizaciones, así como la comparecencia de Pedro Sánchez  en el Congreso, el 18 de marzo, no nombra en ningún momento la reversión de la privatización, el cierre del grifo a la privada o el incremento de recursos y personal sanitario mermados durante estas dos décadas, tampoco se toman con decisión más medidas sociales y laborales urgentes e imprescindibles que detengan la sangría de despidos efectuados y aseguren una moratoria, no sólo en las hipotecas, sino en los alquileres y servicios esenciales, como la luz, el agua, el gas, …. Se tiene que restringir aún más el desplazamiento y eso va a repercutir en las trabajadoras que aún siguen, incomprensiblemente, obligadas a ir, como en la construcción.

Otra cuestión a tratar es el pago de la deuda pública. En un Estado de Alarma, este Gobierno podría romper con el techo de déficit, pero están más obcecados en cumplir con las exigencias de la Unión Europea que en echar una mano a la ciudadanía. Exigimos que se active el artículo 11.3 de la Ley Orgánica 2/2012, de Estabilidad Presupuestaria, que precisamente permite al Gobierno interrumpir el pago de la deuda y el cumplimiento de los objetivos de déficit.

Es el momento de plantear que los recursos de la sociedad deben estar al servicio de la población, mucho más en estos momentos.

Debemos plantear como medidas a adoptar inmediatamente las siguientes:

  1. En el ámbito sanitario:

– Eliminación de la financiación pública de la sanidad privada. Derogación de la ley 15/97. Anulación de los convenios y contratos suscritos, sin obligación de indemnizar. Destinar el dinero ahorrado, más la obtención de la financiación necesaria, mediante la emisión de deuda u otros mecanismos, para hacerlas inversiones necesarias y urgentes en la sanidad pública.

– Contratación del personal necesario para abrir de forma inmediata todas las camas cerradas desde2008 y facilitar el pleno funcionamiento de los centros sanitarios de atención primaria y especializada las 24 horas.

  1. Poner urgentemente a disposición de todas las personas que lo necesiten los alimentos suficientes y productos higiénicos para garantizar una alimentación y desinfección adecuadas, empezando por la infancia que se ha quedado sin comedor escolar a cambio de un refrito neoliberal.
  2. Garantizar por parte del Estado permisos adicionales retribuidos y plena seguridad laboral a trabajadoras y trabajadores enfermos, que deban dejar de trabajar por medidas profilácticas o que deban atender a personas dependientes.

Paralización retribuida de las actividades o puesta en marcha de mecanismos de teletrabajo en las actividades productivas no esenciales.

  1. Paralización de los despidos y, para los ya producidos, derecho inmediato a percibir la prestación por desempleo y a que la que ahora se cobre no se entienda consumida tras la crisis sanitaria, volviendo a poner el “contador a cero”. Prohibición de EREs y ERTEs en grandes empresas durante el tiempo de vigencia del Estado de Alarma. Pleno respeto a las medidas de prevención de riesgos laborales y a las indicaciones de la comunidad sanitaria, asociadas a la actual pandemia, en los centros de trabajo, y encarcelamiento inmediato de los responsables de su incumplimiento tras la exigencia realizada por las organizaciones sindicales.
  2. Exigimos la persecución de prácticas laborales abusivas que ya debería estar realizando el auto-investido Estado como protector social, como el consumo obligatorio de permisos vacacionales.
  3. Moratoria total del pago de hipotecas y alquileres. Detención de todos los desahucios e incautación a los bancos de las viviendas necesarias para asegurar a todas las personas ese derecho, por razones de emergencia de Salud Pública. Porque, ¿cómo se ejecutan las medidas profilácticas cuando no se tiene casa?
  4. Anular todo corte de luz, de gas o de agua por impago.
  5. Renta básica de solidaridad suficiente para todas las personas en situación de necesidad y vulnerabilidad con independencia de su situación administrativa.
  6. Supresión del encarcelamiento ilegal de toda persona migrante y reutilización de las infraestructuras que con este fin se siguen utilizando; Para el abastecimiento de bienes de primera necesidad

Por eso, hoy el sindicalismo, las organizaciones y asociaciones combativas debemos estar a la altura de las circunstancias. Hoy más que nunca debemos estar unidos y luchar conjuntamente por la vida de las y los trabajadores. El apoyo mutuo, la solidaridad entre vecinas y vecinos en nuestros barrios, el intercambio de información y difusión de material para prevenir los riesgos de las enfermedades, la resolución de dudas laborales y la puesta en marcha de mecanismos de organización futura son claves para plantar batalla a aquellos que quieren salvarse una vez más a costa de nuestra ruina.

¿Vencer al virus? SÍ

¿Vencer a los parásitos que nos oprimen y explotan? TAMBIÉN