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7 de abril 2020 Día Internacional de la Salud y la Sanidad

PROTESTA DE BALCÓN

El día 7 de abril de 2020 es el Día Internacional de la Salud y la Sanidad. Este año hay pocas cosas que celebrar en medio del confinamiento que padecemos, excepto el trabajo, entrega, esfuerzo y dedicación de LXS TRABAJADORXS DE LA SANIDAD PÚBLICA.

Por eso os queremos proponer que este 7 de abril cuando a las 20 horas salgas a con un cartel que ponga LA PRIVATIZACIÓN DE LA SANIDAD MATA, DEROGACIÓN 15/97.*

CASmadrid.org abril de 2020.

*  La ley 15/97, de Nuevas Formas de Gestión, es la que permite la privatización de la sanidad y que, junto a los recortes, han conseguido deteriorar la SANIDAD PÚBLICA, quitándola recursos humanos, materiales y camas.

CASMADRID – Por qué es imprescindible crear una industria sanitaria pública

La crisis del Covid-19 ha permitido destapar la vergonzosa situación del equipamiento de protección, de técnicas de diagnóstico y la farmacia en el Sistema Nacional de Salud.

El caso de la hidroxicloroquina es paradigmático. Cuando parece que funciona en algunos casos de Covid-19, las existencias en los hospitales están prácticamente a cero. Y la posibilidad de conseguir comprarlo en el mercado internacional es escasa: India, mayor productor mundial, que era quien abastecía al mercado español, ha prohibido la exportación de su molécula, de forma que en estos momentos no hay capacidad para fabricarla en el estado español. Otro tanto pasa con medicamentos utilizados para la sedación en las unidades de críticos, como es el caso de los relajantes neuromusculares.

Hace años, ante la crisis de la hepatitis C, planteamos la creación de un sistema de farmacia público, que fuera capaz de producir los medicamentos esenciales, no siendo rehén de las multinacionales1 . Lógico ya que comprar el Sofosbuvir a casi 60.000 € por cada tratamiento de 12 semanas, (cuando sus costes no pasan de 115 €, casi 600 veces más) no tenía ningún sentido. Ni se hizo, ni se apostó por saltarse las barreras comerciales en base al criterio de utilidad pública, lo que permitía la ley, e incluso el Parlamento Europeo reconoció2 . Big Pharma hizo su agosto. El pueblo puso los muertos 3.

1 – Ningún partido se posiciona contra Farmafia. http://www.casmadrid.org/index.php/comunicados/407-ningunpartido-se-posiciona-contra-farmafia

2 – En septiembre de 2014, el partido UPyD ha hecho la siguiente pregunta6 en el Parlamento Europeo: ¿Qué posición tomaría la Comisión si un Estado miembro decidiera emitir una licencia obligatoria y fabricar genéricos de sofosbuvir?. Dado el volumen de afectados en la EU y considerando que algunos Estados miembros están planteando permitir el acceso a este medicamento solo bajo uso compasivo, ¿piensa la Comisión que este racionamiento garantiza «un alto nivel de protección de la salud humana», tal como afirma el artículo 35 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea?

Respondiendo el Comisario de salud: “corresponde a los Estados miembros decidir la manera de conceder a los ciudadanos de la UE el acceso a tratamientos medicamentosos innovadores”. https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/E-8-2014-007297-ASW_ES.html?redirect

3- La vigente Ley de Patentes (Ley 24/2015, de 24 de julio, artículo 95. Licencias obligatorias por motivos de interés público) permite, por “motivos de interés público”, y “debido a su primordial importancia para la salud pública”, emitir la concesión de licencias obligatorias, lo que habría permitido fabricar el genérico a precios de coste, gastándonos solo unos 12 millones de euros, en lugar de los exorbitantes 1.500 millones (5) que ha costado tratar hasta la fecha a unos 76.000 pacientes.

La propuesta que CAS planteó: “creación de un sistema de farmacia público, para hacer frente a los chantajes de las multinacionales” no fue escuchada. 4 Ahora lo estamos pagando con muertos que podíamos haber evitado.

Los test diagnósticos, absolutamente imprescindibles si se quiere parar la pandemia, no están disponibles a día hoy, más de 60 días después del inicio “oficial”5 de la pandemia6 , por lo que seguiremos alimentando urgencias, UCIs y tanatorios. Y la tecnología sanitaria que hoy escasea en los hospitales exactamente igual. Con Alemania, único fabricante europeo de respiradores, prohibiendo su exportación así como otro tipo de material médico. Prevención y tratamiento, ambos indispensables si se quieren salvar vidas.

En cuanto al material de protección, nos llegan quejas de quienes en primera línea se están jugando la vida para salvar otras. No tiene ningún sentido desechar los EPIs tras un uso de pocas horas en lugar de reutilizarlos. Es factible limpiarlos y esterilizarlos, pero no es posible hacerlo, ya que en la mayoría de los hospitales, los servicios de lavandería y esterilización han “sido externalizados”, por lo que no asumen dicha tarea. Aquí también se podría ahorrar dinero y garantizar la seguridad de quienes nos cuidan.

Respecto a la investigación científica, aparte del aumento de la inversión en I+D+I, se debe de reorganizar desde grupos autónomos de investigadores, no ligados a empresas, trabajando orientados hacia las necesidades de la población, conjuntamente con la farmacia socializada.

Cuando esto acabe, todos a la calle para una movilización continuada y contundente. Hay responsables.

¡¡ NUNCA MÁS MUERTOS EVITABLES !!

La privatización mata. Derogación de la Ley 15/97 y rescate de todo lo privatizado. Por una industria sanitaria y farmacéutica pública. Fuera las empresas de la sanidad. Sanidad para todos, sin exclusiones Atención digna para nuestros ancianos VIDEO. Por una política del medicamento al servicio la salud de las personas, no de las multinacionales:

http://www.casmadrid.org/index.php/multimedia/363-laprivatizacion-mata-6 CAS 3 de abril de 2020

4 – http://www.casmadrid.org/primera/index.php?idsecc=comunicados&id=128&limit=20&titulo=COMUNICADOS 5

5 – https://www.mscbs.gob.es/en/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCovChina/documentos/Actualizacion_60_COVID-19.pdf

6 – El 30 de enero la OMS declaró que el brote constituía una emergencia de salud pública internacional.

Ante la pandemia represiva – Carlos Taibo

Ante la pandemia represiva: un borrador de tareas, modestas y asequibles, para anarquist@s, libertari@s y afines.


Permitan un gesto de ingenuidad extrema que asume la forma de una reflexión en voz alta. Pongo aquí por escrito las que entiendo que son, en un momento crítico, las tareas mayores de las gentes que siguen creyendo en la autogestión, en la acción directa y en el apoyo mutuo. Me trae sin cuidado si esas gentes son anarquistas o no lo son. Lo he dicho mil veces: lo que importan son las conductas, y no los emperifollamientos ideológicos. Desde una conciencia clara –la de que no podemos seguir así, desunidas y, a menudo, enfrentadas-, parto de la firme convicción de que somos más, muchas más, de lo que parece y de que tenemos que movernos con urgencia. A duras penas puede ser casual que un buen número de las iniciativas de solidaridad que han cobrado cuerpo en las últimas semanas hayan decidido autodescribirse como grupos de apoyo mutuo, como si un flujo subterráneo de la historia reapareciese ahora y empezase a correr, suelto, por ahí. Si este texto les sirve de algo, mejor; si no, deséchenlo. O, por qué no, reescríbanlo a su gusto. Y pongan manos a la tarea, a las tareas. Que desde mi punto de vista son las que siguen.

  1. Ejercer la solidaridad desnuda desarrollada desde abajo, y no la forzada y, en último término, interesada. Agradecer sin dobleces la conducta de quienes despliegan, con coraje, la primera.
  2. Repensar el papel de viejitos y viejitas en nuestros movimientos e iniciativas, otorgarles el relieve que merecen –que han merecido siempre- y aprovechar su sabiduría, su entrega y su tiempo.
  3. Pelear por la definitiva liberación de las mujeres y, al respecto, denunciar las limitaciones del feminismo de Estado y de las reivindicaciones que poco más reclaman que una igualitaria integración de aquéllas en la sociedad creada por los hombres. La sociedad patriarcal parece llamada a pervivir aun en presencia de la deseable, y hoy por hoy lejana, igualdad formal entre mujeres y hombres.
  4. Ante agresiones y recortes que se van a convertir en el pan nuestro de cada día, recuperar las prácticas del sindicalismo de combate y, entre ellas, en lugar principal, la acción directa. Extender la autogestión y, frente al capital, el mercado y sus miserias, abrir espacios autónomos desmercantilizados y despatriarcalizados. Tener presente, en suma, la dimensión de clase de la crisis. La situación no es la misma para las elites políticas y económicas, para las clases medias y para las clases populares, a menudo condenadas a trabajar en condiciones infames. Es mentira que a todas nos toque por igual. Y sería un error aceptar que, para resolver problemas muy graves, se impone acatar retrocesos sin cuento.
  5. Defender lo público, pero agregar detrás de ese sustantivo los adjetivos autogestionado y socializado, no vaya a ser que, como tantas veces, lo público oculte el relieve de lamentables intereses privados y se emplee contra las gentes que son sus teóricas beneficiarias.
  6. Denunciar el espectáculo de la política al uso, de la lógica de la representación, de los juegos de los partidos y de los intereses subterráneos a los que obedecen. Al tiempo, contestar frontalmente la jerarquía y la militarización, denunciar la represión –la de antaño y la de hoy- y repudiar el sinfín de formas de servidumbre voluntaria que se revelan entre nosotras en estas horas. Tomar conciencia, en suma, de que estamos ante lo que parece un ensayo general de contrainsurgencia –sin insurgencia previa, claro- que bien puede ser empleado, desde los estamentos de poder, para perfilar medidas futuras en la línea del ecofascismo.
  7. Subrayar que la pandemia contemporánea ha tenido el efecto, llamativo, de reducir la contaminación planetaria, de rebajar sensiblemente el concurso de los combustibles fósiles y de imponer un freno salvaje a la turistificación. Evitar que lo que se nos ha dado de forma sobrevenida e imprevista se diluya en la nada. Propiciar, por añadidura, una contestación franca del crecimiento económico y sus tributos, y, para ello, apostar por el decrecimiento, la rerruralización, la destecnologización, la despatriarcalización, la descolonización y la descomplejización de nuestras sociedades. No tanto para esquivar el colapso que viene como para aprender a adaptarnos al escenario correspondiente.
  8. Recordar una y otra vez, y actuar en consecuencia, que el escenario de muchos de los países del Sur es infinitamente más calamitoso que el nuestro, y subrayar cómo en esos países muere todos los años, por enfermedades curables, mucha más gente que la que lo hace de resultas del coronavirus. Extraer, en paralelo, las consecuencias que se derivan del carácter internacional de la pandemia, y contestar, también de manera internacional, el escenario que los poderes de siempre nos proponen.
  9. Recelar de la idea de que el capital todo lo puede y todo lo controla. Ese capital sigue siendo, en muchos lugares y momentos, aberrantemente cortoplacista, poco más le preocupa que la obtención del beneficio más rápido y descarnado, y –ecofascismo aparte- carece en los hechos de un proyecto de futuro. Tomar nota, sin embargo, de lo que significa el ecofascismo recién mencionado, una perspectiva que se revela de manera incipiente y que entiende que en el planeta sobra gente, de tal manera que se trataría, en la versión más suave, de marginar a quienes sobran –esto ya lo hacen- y, en la más dura, de exterminarlos directamente.
  10. Procurar el acercamiento entre las gentes que creen en la autogestión, en la democracia directa y en el apoyo mutuo. Aparcar al respecto sectarismos y debates estériles. Pensar antes en la gente común –más lúcida, a menudo, de lo que tendemos a creer- que en nuestros círculos de iniciados, y emplear al efecto los resortes que ofrecen el apoyo mutuo y la empatía con quienes sufren.
    Fácil, ¿verdad?

Artículo enviado por Carlos Taibo para publicar en la web de Solidaridad Obrera

CORONAVIRUS: ¿INCOMPETENCIA o IGNORANCIA? – CASMADRID

Estoy descansando al lado de un rio. De repente oigo un grito de auxilio, alguien se ahoga, me tiro al agua, nado, lo rescato, le hago el boca a boca. Al rato oigo otro grito, de nuevo me tiro al rio y lo rescato. Uno tras otro, así toda la tarde. El problema es que no tengo tiempo de subir rio arriba para ver quien está empujando a estas personas al agua. Irving Kenneth Zola.

Pero se han cometido muchos y graves errores:

– Se dio por supuesto que la propagación de la epidemia en China, no tenía por qué seguir el mismo comportamiento en nuestro país.

– Habiendo traspasado la epidemia las fronteras de China, y con un país próximo afectado, no nos planteamos un escenario similar. No organizamos los recursos materiales y humanos. No vimos las necesidades posibles ni fuimos organizando los circuitos de compra. Porque si no tienes material para la fase de inicio, inevitablemente la situación va a empeorar. No hemos sabido observar ni aprende de los errores y logros de la experiencia de otros.

– Se tendrían que haber hecho muchas, muchísimas más pruebas desde el inicio. Para dimensionar, detectar los positivos y aislarlos a ellos y a sus contactos de manera adecuada.

-Se ha hecho la promoción de las medidas de higiene, sin embargo no hay material de protección en los centros sanitarios… Nunca se debieron facilitar aglomeraciones cuando se estaba “valorando la posibilidad de subir el nivel de las medidas para pasar de una fase de contención a una de mitigación”. Ningún tipo de aglomeración. Y se tardó en aplicar el distanciamiento social.

– No se ha aplicado el principio de precaución. Cuando las medidas de protección de la salud pública se toman en plena crisis, ya no es precaución ni prevención. Es necesidad y urgencia.

– Ha fallado lo fundamental en el control de epidemias, la preparación y la respuesta rápida para lo que podía venir. Esta tragedia, ha puesto de manifiesto “que aquella sanidad que era una de las mejores del mundo”, ha transmutado en un caos, gracias a la privatización y los recortes materiales y humanos de los últimos 15 años.

También ha puesto en evidencia la fragilidad de nuestra organización, la red de incompetencia que sostiene los organigramas con cargos y puestos políticos, en los que los designados a dedo han llegado a su nivel máximo de incapacidad. Cuando se da una circunstancia excepcional como es esta, salen a flote las taras y a pesar de la buena intención y el trabajo duro de los que están en primera fila, las decisiones llegan tarde, confusas, descoordinadas y por tanto, resultan ineficaces.

En lugar de aplicar la política de cortafuegos que requiere una epidemia, vamos por detrás, apagando los incendios que nos consumen los recursos y nos limitan las intervenciones de control y cerco para evitar nuevos contagios…

Los sistemas de registro son poco útiles o inexistentes, con cambios continuos de criterio que muestran la falta de criterio unificado y de trabajo organizado y conjunto. Los niveles asistenciales no están coordinados, no hay comunicación, no hay información, y cada uno se articula en un “salvase quien pueda”, en el que los únicos que tienen asegurados test con prontitud son los políticos, los ricos, la corona y sus allegados. Los criterios para realización de test son cada vez más restrictivos. Siguen sin usarse prioritariamente para los que están en primera línea y los más débiles: sanitarios y ancianos.

Y nos venden y comparan la construcción de hospitales en China, dotados de recursos humanos y materiales, con el hospital de guerra del IFEMA. Allí donde decenas de sanitarios esperan hacinados, facilitando el contagio, para poder luchar contra el Covid-19 y contra la descoordinación e inoperancia de los “organizadores”.

La situación es crítica y en estas circunstancias no nos queda otra que soportar, pelear y resistir. Pero vamos a pagar un precio terrible, y no debe “caer en saco roto” el que todo se haya hecho tan mal, sea a nivel estatal o autonómico. Saldremos y no será por la dirección de los de arriba, sino por el trabajo, el sudor y las lágrimas de dolor e impotencia de las de abajo.

Cuando esto acabe, todos a la calle para una movilización continuada y contundente. Hay responsables.

¡¡ NUNCA MÁS MUERTOS EVITABLES !!

La privatización mata. Derogación de la Ley 15/97 y rescate de todo lo privatizado.  Por una industria sanitaria pública.  Nacionalización de la sanidad privada.  Sanidad para todos. CAS, Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad, 30-03-2020

SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO

Desde la Coordinadora de Metros del mundo queremos expresar nuestro compromiso y solidaridad en estos momentos críticos que nos toca vivir producto de la pandemia del COVID19. Como trabajadores y trabajadoras seremos consecuentes hasta el último momento con nuestro compromiso al servicio de la sociedad en su conjunto, en el país que nos encuentre. Pero no estamos ajenos al nuevo escenario político general. A las claras se ve en nuestros países el fracaso del neoliberalismo que deja todo en manos del mercado y el capital, que no dudó en privatizar la salud, la educación y la vida de los trabajadores y trabajadoras.

Podemos ver hoy como son los sistemas públicos, el bien de todos y de todas, quienes garantizan la salud y la vida de todos los ciudadanos golpeados por esta pandemia. Sabemos de luchas, sabemos del carácter colectivo de cada una de ellas y esta vez no será la excepción, nuestra historia nos impulsa a puestos de vanguardia y ahí estaremos.

También nosotros pondremos de nuestra parte lo mejor que sabemos hacer, mover nuestras ciudades, para que aquellos que nos cuidan, nos alimentan y mantienen nuestro entorno saludable (médicos y médicas, enfermeros y enfermeras, administrativos y administrativas del sistema sanitario, trabajadores y trabajadoras de limpieza y alimentación, etc…) a quienes si consideramos héroes por su trabajo esencial garantizando nuestras necesidades básicas. Todos y todas aquellas que se juegan la vida ante un virus que no conoce fronteras y ataca a todos y a todas sin piedad.

Los trabajadores y trabajadoras de los Metros del mundo no somos héroes, tan solo somos trabajadoras y trabajadores con conciencia de clase, creemos que en nuestro ADN Metroviarios viene marcado el servicio al pueblo, más allá de los Gobiernos o Estados, y que en estos momentos tan graves solo tiene una forma de demostrar su solidaridad, la ternura entre los pueblos, a través de su trabajo diario con seriedad, firmeza y determinación de estar haciéndolo. No hay soluciones mágicas, solo el pueblo salva al pueblo y los trabajadores y trabajadoras de los Metros firmantes tan solo nos debemos a ese pueblo.

La clase obrera seguirá siendo el centro de la unidad y el motor de los cambios revolucionarios

La sanidad del futuro ya está aquí – CASMADRID

Cuando en 2005 Esperanza Aguirre nos anunció a bombo y platillo  la puesta en marcha de “la sanidad del futuro”, algunos, los menos, nos echamos a temblar, pero nos movilizamos (ver video[1]). Hoy 15 años después, el sistema sanitario madrileño, desbordado por la pandemia, muestra su cara más cruel:

  • Con la Dirección General de Salud Pública, desmontada desde 2008[2], el SERMAS no estaba preparado ni para prever, ni para encarar cualquier problema epidémico que provocase un incremento rápido de las necesidades asistenciales de  la población.
  • Los hospitales públicos tras años de recortes y gestionados solo en términos de eficiencia, han sufrido la eliminación de casi 3000 camas y la reducción de miles de sus trabajadores mientras la población aumentaba un 6 %.  El colapso en una situación como la actual era previsible. Y mientras, plantas enteras, con camas cerradas en los hospitales semiprivatizados.
  • La apertura del “hospital de guerra” en el IFEMA, necesaria para intentar atender a los enfermos, jamás debe de realizarse a costa de la reducción de personal de los centros de salud y el SUMMA, que puede suponer la paralización del primer nivel asistencial.
  • Posibles negligencias por parte de las gerencias de algunos hospitales, que con el estado de alarma en curso, y viendo lo que sucedía en otros centros, no quisieron parar la actividad ordinaria, lo que ha hecho que la separación de pacientes confirmados se haya dificultado y todos, personal y pacientes, hayan quedado expuestos masivamente. 
  • En las unidades de cuidados críticos se han duplicado  las camas, pero siguen siendo insuficientes, y siguen faltando medios, por lo que hay que tomar las difíciles decisiones de a quien intentar salvar y a quien no
  • Los laboratorios públicos, algunos cerrados  y desmontados en 2009[3], para abrir el laboratorio central privado[4], también han sido afectados. Muchos de ellos han tenido dificultades para procesar las pruebas necesarias para la confirmación de los casos sospechosos.
  • La atención primaria, ninguneada frente al hospitalcentrismo imperante, está siendo desmontada y utilizada como personal de reserva para el hospital del IFEMA, impidiendo que realice su tarea, básica, de control, vigilancia y seguimiento, al no disponer del material para realizar tomas de muestras y poder identificar a los positivos para poder aislarlos, algo básico si lo que se pretende es frenar la pandemia y evitar la saturación de las urgencias hospitalarias.  La experiencia internacional aconseja no desmontar el primer nivel, sino potenciarlo. Construir hospitales si, prevenir con los aun sanos, también.
  • Estructuras directivas, totalmente inútiles, rayando en la negligencia, muchas de ellas solo preocupadas en que los trabajadores asuman la asistencia sin las condiciones básicas, en contra del criterio de la propia Inspección de Trabajo, amenazando, cesando o expedientando a quien cuestione sus órdenes.
  • Profesionales jugándose la vida,  la salud propia, la de sus familias y la de los enfermos no infectados, hasta el punto de alcanzar niveles de contagio del 13,6 % a día de hoy, muy superiores a los de Italia (8%) o China (4%), con lo que se convierten en una bomba biológica retardada. Las imágenes de cirujanos operando envueltos en EPIs artesanales hechos con bolsas de basura son elocuentes. Otros, salen  llorando de sus turnos, incapaces de salvar vidas.
  • Residencias de ancianos y centros sociosanitarios, una de las vergüenzas ocultas de nuestra sociedad,  en las que tiene que ser el ejército el que descubra ancianos muertos y abandonados a su suerte. Desde hace 3 décadas existen informes que denunciaban la situación, informes que duermen en algún cajón.
  • Este coctel explosivo ha generado unas listas de espera vergonzosas  contra las que también nos movilizamos, mientras gran parte de la población miraba para otro lado[5]. Listas que se dispararán brutalmente cuando acabe esta crisis.
  • Ante esto, los propietarios[6] de los hospitales “semiprivatizados” (14), se frotan las manos, porque según los contratos firmados por 30 años con dichas empresas, el aumento de la capacidad y utilización, implica el incremento del canon económico que les pagamos. Mientras, Esperanza Aguirre, felizmente recuperada tras un ingreso y recuperación exprés, como no, en un centro privado ¿sonreirá satisfecha?

Mientras mueren nuestros amigos y familiares, y nos exigís que asumamos riesgos sin protección, surgen por barrios y pueblos de todo el estado organizaciones de base de apoyo mutuo, para fabricar material de protección, para apoyar a los más débiles, demostrando que la organización del pueblo puede sustituir la ineptitud del Estado.

CAS 25 marzo 2020


[1] https://www.youtube.com/watch?v=5ZF7R-Ch52Y

[2] https://www.madrimasd.org/blogs/salud_publica/2008/04/09/88689

[3]  http://www.casmadrid.org/primera/index.php?idsecc=comunicados&id=53&limit=&titulo=COMUNICADOS

[4] http://www.casmadrid.org/index.php/noticias/568-2016-11-29-madrid-como-era-de-esperar-prorrogan-la-privatizacion-del-laboratorio-central

[5] http://www.casmadrid.org/index.php/campanas/27-campanas/944-jornada-de-lucha-estatal-contra-las-listas-de-espera-enero-2018

[6] Fondos de capital riesgo, constructoras, bancos

TODOS LOS RECURSOS PARA LA SALUD PÚBLICA. TODOS LOS RECURSOS PARA EL COMÚN.

La pandemia de coronavirus está exponiendo con crudeza las estructuras fundamentales de la sociedad de clases. Pese a la declaración del Estado de Alarma por el gobierno, actividades no estratégicas como el telemarketing siguen funcionando, incluso después de que las organizaciones sindicales combativas hayamos denunciado ante la inspección de trabajo y que estos organismos hayan actuado para obligar a estas empresas a dotar de medios de protección a los trabajadores y trabajadoras, o decrete la paralización de actividades por riesgo grave e inminente, como en Konecta, la principal plataforma del ramo.
Las clases populares, la clase obrera, siguen siendo las principales damnificadas por esta crisis. Los trabajadores y trabajadoras que aún tienen empleo están trabajando sin las condiciones mínimas de seguridad, exponiéndose a un riesgo intolerable. Miles de personas han sido sometidas a ERTEs fulminantes y van a pasar a cobrar una parte insuficiente de su sueldo anterior, ya más que insuficiente. Las condiciones de habitabilidad de las viviendas de los barrios obreros dejan mucho que desear, abundando las infraviviendas insalubres, en las que se hacinan personas vulnerables, mayores o trabajadores y trabajadoras que han sido expulsados al desempleo. En la Sanidad pública, en la primera línea de combate contra el virus, el personal sanitario está siendo sometido a una sobrecarga diabólica, con una evidente falta de recursos en el contexto de la creciente degradación de la sanidad pública implementada desde la aprobación de la Ley 15/97, que permitió iniciar el proceso privatizador. Además, colectivos vinculados al sindicalismo sanitario denuncian ante la fiscalía que los trabajadores y trabajadoras son obligados a seguir trabajando en los hospitales aún teniendo síntomas leves de la enfermedad.
La situación es simplemente intolerable. Haremos bien en recordar que este el resultado de décadas de proceso de desmantelamiento de los servicios públicos, de eliminación de camas en los hospitales y de despidos de trabajadores de la sanidad, de flexibilización del trabajo y de reformas laborales, de aumento de la temporalidad en el empleo (también en el sanitario), de burbujas inmobiliarias que han convertido el derecho constitucional a la vivienda en letra muerta para las clases populares, de apertura de mercados para los fondos buitre internacionales y las grandes transnacionales, de ataques a la soberanía  nacional y de construcción de una Europa de los mercaderes y no de los pueblos.
En estos momentos de crisis, en este contexto de lucha total contra el virus, las organizaciones del Bloque Combativo y de Clase reclamamos la inmediata puesta en común de todos los recursos nacionales para combatir la pandemia. La inmediata nacionalización, bajo mecanismos de control obrero y ciudadano, de todos los activos (fábricas, capitales, viviendas, maquinaria, etc) imprescindibles para la fabricación de mascarillas, guantes, líquidos desinfectantes, respiradores, y todo lo que pueda ser necesario para que los trabajadores y trabajadoras del sector sanitario, y todos los demás integrantes de las clases populares, la clase obrera, y fundamentalmente las personas especialmente vulnerables al virus,  tengan garantías de sobrevivir ante esta pandemia.
LAS VIDAS DEL TRABAJO IMPORTAN. TODOS LOS RECURSOS PARA LA SALUD PÚBLICA.

Reiteramos, también, nuestras reivindicaciones inmediatas, ya expresadas en nuestro anterior comunicado:

  1. En el ámbito sanitario:
  • Obtención de la financiación necesaria, mediante la emisión de deuda u otros mecanismos, para hacer las inversiones necesarias y urgentes en la sanidad pública, incorporación real de la sanidad privada a la red pública y planificación centralizada de ambas.
  • Contratación del personal necesario para abrir de forma inmediata todas las camas cerradas desde 2010 y facilitar el pleno funcionamiento de los centros sanitarios de atención primaria y especializada las 24 horas.
  1. Poner urgentemente a disposición de todas las personas que lo necesiten los alimentos suficientes y productos higiénicos para garantizar una alimentación y desinfección adecuadas, empezando por los niños y niñas que se han quedado sin comedor escolar.
  2. Garantizar por parte del Estado permisos adicionales retribuidos y plena seguridad laboral a trabajadoras y trabajadores enfermos, que deban dejar de trabajar por medidas profilácticas o que deban atender a niños o adultos dependientes. Paralización retribuida de las actividades en las actividades productivas no esenciales.
  3. Paralización de los despidos y, para los ya producidos, derecho inmediato a percibir la prestación por desempleo y a que la que ahora se cobre no se entienda consumida tras la crisis sanitaria, volviendo a poner el “contador a cero”. Prohibición de EREs y ERTEs en grandes empresas durante el tiempo de vigencia del Estado de Alarma.
    Exigir que las empresas, en caso de ERTEs, complementen al 100% a los trabajadores y trabajadoras que pasan a percibir un 70% de sus salarios ya precarios en concepto de desempleo.
    Pleno respeto a las medidas de prevención de riesgos laborales y a las indicaciones de la comunidad sanitaria, asociadas a la actual pandemia, en los centros de trabajo, y encarcelamiento inmediato de los responsables de su incumplimiento tras la exigencia realizada por las organizaciones sindicales.
  4. Prohibición y persecución de prácticas laborales abusivas, como el consumo obligatorio de permisos vacacionales.
  5. Moratoria total del pago de hipotecas y alquileres. Detención de todos los desahucios por impago de hipoteca o de alquiler e incautación a los bancos de las viviendas necesarias para asegurar a todas las personas ese derecho, por razones de emergencia de Salud Pública. Porque, ¿cómo se ejecutan las medidas profilácticas cuando no se tiene casa?
  6. Anular todo corte de luz, de gas o de agua por impago.
  7. Renta básica de solidaridad suficiente para todas las personas en situación de necesidad y vulnerabilidad. 23 de marzo de 2020. Bloque Combativo y de Clase.

CAS Madrid: ‘Nos han dejado solos’

Coordinadora Antiprivatizacion de la Sanidad – Madrid

Señores políticos, las medidas cosméticas no sirven. Los aplausos solo son ruido, y sirven para distraer la atención de los gravísimos problemas que tiene el sistema sanitario

La crisis del covid19 ha permitido descubrir en manos de quienes estamos. Por si alguien no lo hubiera visto aún. La Administración Sanitaria carente de planificación, hace aguas por todas las partes. Y de nuevo los paganos son los trabajadores sanitarios y la población. Queremos denunciar:

1.-Absoluta falta de previsión en la compra de sistemas de protección (epis, mascarillas, batas, calzas, gafas, pantallas faciales…) ante un virus que se podría transmitir por vía aérea. Incluso los servicios de cuidados críticos se están encontrado en muchas ocasiones sin material. Y el existente, es de inferior calidad al de muchos países. 

2- Modificaciones continuas, incluso varias veces al día, de las recomendaciones en materia de prevención y de los protocolos de actuación, lo que hace prácticamente imposible seguirlos. 

3.- Caos en la salud laboral: citas eternas para conseguir que se nos hagan los test a los trabajadores sospechosos o incluso con síntomas. Los equipos volantes para la realización de pruebas están absolutamente desbordados. Sus teléfonos no contestan y los buzones están llenos. Criterios cambiantes para solicitarlas y lentitud en avisar con los resultados, lo que implica que nos reincorporemos más tarde al trabajo si somos negativos. 

4.- Intereses economicistas por encima de la situación de emergencia. En diferentes hospitales de Madrid los gerentes han dado más importancia a mantener la “normalidad estética” en la asistencia sanitaria. Más preocupados en no afectar a las listas de espera quirúrgicas o de consultas, que a prepararse para la debacle que se avecinaba. Parece que lo importante para los gestores es lograr sus “objetivos”, y sus jugosos incentivos a fin de año. Los gestores y mandos intermedios han conformado en estos años una estructura sobredimensionada y absolutamente ineficaz, mientras las plantillas han sido reducidas drásticamente. ¡¡Moved el culo, dejad los despachos y dar ejemplo, poneros en primera línea para echar una mano!!. 

Incongruencia rayando en la chapuza más burda al utilizar hoteles, que nos pasarán luego la factura, es decir, más negocio para la privada, mientras existen plantas enteras cerradas en hospitales. 

5.- Escaso número de camas de UCI y de hospitalización, fruto del proceso de privatización y recortes ejecutado a partir de 2005, mediante la Ley 15/97 (aprobada por PSOE, PP, CiU, PNV y CC). Así como inexistente planificación sanitaria, lo que explica la elevada mortalidad de España, especialmente en Madrid, en contraste con la baja mortalidad de países como Alemania. Este es el único país europeo que cumple con las recomendaciones de la O.M.S., de no menos de 800 camas cada 100.000 habitantes. Madrid dispondría de 277,09 camas por cada 100.000 habitantes. En lo que respecta a cuidados intensivos, España tiene 9,7 camas de hospital por 100.000 habitantes, frente a 29,2 de Alemania.

Salas de urgencias en las que no es posible la separación entre pacientes sospechosos y pacientes con otras patologías, falta de respiradores, supresión de cirugías absolutamente necesarias, etc.

6.- Abandono ¿programado? de quienes más riesgo tienen, de los más vulnerables, como es el caso de las residencias de ancianos, abandonadas a su suerte, lo que raya en la negligencia más absoluta. Parecería que es una estrategia para solucionar por la vía expeditiva el problema de las pensiones. A estas alturas, aun no se han intervenido por el Ministerio de Sanidad las residencias de ancianos. 

Como reflexión final, como trabajadores y usuarios de la sanidad, entendemos que somos parte del engranaje de una máquina que funcionará hasta la destrucción de todo lo que conocemos. Si no salimos de esta, ” hay gente de sobra ” para sustituirnos. Además de una “nueva oportunidad para nuevos negocios”. Si salimos fabricando vacunas, antivirales, nuevos métodos de control social (como los controles masivos telemáticos de geolocalización en China), pues tanto mejor. Les damos igual, somos parte de la maquinaria prescindible del sistema. Y lo peor es que estamos obligados a ser inconsecuentes y salvar la maquinaria si queremos seguir vivos.

Señores políticos, gestores sanitarios, sindicatos oficiales, inspección de trabajo……las medidas cosméticas no sirven. Los aplausos solo son ruido, solo sirven para distraer la atención de los gravísimos problemas que tiene el sistema sanitario en este momento. Nos habéis dejado solos. A los trabajadores sanitarios y a los más vulnerables: ancianos, “sin papeles”, internos de psiquiátricos, presos….y lo que es peor, sin medios para atenderlos, porque vuestros intereses son otros. 

CAS (info@casmadrid.org) 19 de marzo de 2020