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AVISO 30/2020 METROMADRID – NOS TOCA TOMAR LAS RIENDAS DE NUESTROS DESTINOS

Ya han pasado tres semanas desde que se decretó el estado de alarma y poco o nada ha cambiado, la Dirección de Metro continúa sin afrontar el grave problema de salud pública existente en estos momentos y en lugar de tomar medidas contundentes y efectivas que reduzcan la exposición de los trabajadores al coronavirus, siguen cometiendo infinidad de deficiencias, sobretodo para proteger a los trabajadores y trabajadoras, dando prioridad a pasear trenes vacíos, a que los jefes y jefas de sector permanezcan en estaciones fantasmas o teniendo a los trabajadores de los mantenimientos haciendo trabajos no esenciales ni para la circulación de trenes ni para la seguridad de la personas.

Una vez más, la Dirección olvida su obligación de garantizar la seguridad y la salud de la plantilla de Metro y muy probablemente, otra vez, incurre en dejación de funciones, ahora entendemos mejor lo que pasó con el amianto… la protección de los empleados y empleadas de Metro es la última de sus preocupaciones.

Ante esto, los trabajadores no podemos quedar impasibles, debemos exigir medidas higiénico-sanitarias para realizar nuestras labores y si ellos no nos cuidan, ser nosotros los que nos cuidemos, no exponiendo nuestra salud en ningún momento.

Los y las trabajadoras tenemos que evitar errores pasados y tomar las riendas de nuestros destinos, tenemos que estar todos unidos, debemos ser todos uno y cuidarnos los unos a los otros, sin egoísmos, solo el apoyo mutuo y la solidaridad de clase nos hará fuertes frente a una Dirección que nos olvida y sacrifica en aras del “servicio”, que solo nos ve como simples números, solo juntos saldremos de esto, juntos los compañeros y compañeras y juntos los sindicatos, teniendo todos una única prioridad, la seguridad y la salud de los trabajadores y trabajadoras de Metro, y por ende la de los vecinos de Madrid.

Es vergonzoso que con los datos a día 2 de abril en Madrid (32.155 infectados, 4175 fallecidos) se preste un servicio superior al de los Servicios mínimos decretados para una Huelga General o una Huelga de Metro. La nueva tabla de trenes, y la gestión del personal en estaciones, pasando por la frivolidad en las órdenes de trabajo del personal de oficio, o la falta de  EPIs al personal de mantenimiento son sólo algunas de las muestras de que los responsables de Metro de Madrid, la Consejería de Transportes y el Consorcio Regional de Transportes de la Comunidad de Madrid, están dando un bochornoso espectáculo, los primeros por su incompetencia y su nefasta gestión, los otros por su guerra contra el Gobierno, utilizando a los y las trabajadoras de Metro, junto a los usuarios, como munición y en un macabro juego de engrosar al máximo el número de infectados y muertos, un juego que cuesta vidas como las del compañero Pedro (fallecido por amianto el 2 de abril) o Jesús, todo para sacar un rédito electoral futuro…

Solidaridad Obrera, como todos, anhelamos la normalidad, pero la realidad es tozuda, se lo hemos hecho saber nuevamente en el Plenos del Comité de Seguridad y Salud, donde nadie está a la cabeza del Área de Prevención y Salud Laboral y nadie firma nada ya, esto es un sálvese quien pueda. Nuestra máxima es tomar decisiones para protegernos del virus y de quien no nos protege, su guerra política no nos importa, nos negamos a ser sus “mártires”, a ser sacrificados por unos y expuestos por otros: nos queremos seguros, nos queremos sin riesgos, nos queremos vivos

LLENEMOS DE ORGULLO LOS 10 EUROS DE LA VERGÜENZA

Por otro lado, Solidaridad Obrera sigue con la campaña “Llenemos de orgullo los 10 euros de la vergüenza”, recogiendo fondos destinados a la Asociación de Parados de San Blas-Canillejas, con el dinero que se recaude, los integrantes de esta asociación, ayudarán a muchas familias del barrio que están pasando serias dificultades económicas, más aún estos días que con la pandemia del coronavirus, todo se complica aún más. Por todo esto, llamamos a la solidaridad de todos los trabajadores y trabajadoras de Metro, que podrán hacer sus donaciones solidarias en el número de cuenta siguiente, con el concepto “euros de la vergüenza.

ES31 2038 1807 1060 0061 6942

¡¡¡JUNTOS SOMOS MÁS FUERTE!!!

¡¡¡SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO!!!

AVISO 29/2020 METROMADRID – SOCIÓPATAS

Parece claro que nuestros destinos están en manos de verdaderos sociópatas, que lejos de preocuparse por mejorar las condiciones y cuidar de las personas que componen la clase obrera, gobiernan y gestionan pensando únicamente en el bien comercial, en el económico, para así tener contentos a sus jefes, los grandes capitales y jerarcas del poder.

Una clara muestra de ello es la política de privatización de los servicios públicos en favor de intereses privados de grandes corporaciones evasoras de impuestos, en favor de las ganancias para unos pocos a costa de las arcas públicas de los trabajadores, políticas neoliberales que están siendo implementadas desde hace ya años, hoy en día lo estamos pagando con nuestras vidas.

Pues bien, éstos que gestionan nuestros designios laborales no son mejores, empezando por el Consejero de Transportes y el Consorcio Regional de Transportes de la Comunidad de Madrid, que no parecen entender o más bien no quieren, que estamos en un estado de alarma, no solo la decretada por el gobierno, si no realmente grave: de alarma sanitaria. En sus manos está tomar medidas que eviten determinados focos de contagio, como apagar las máquinas de recarga de tarjetas, abrir los torniquetes al paso libre y adaptar la tabla de trenes a la verdadera afluencia de viajeros, para así permitir que más compañeros puedan permanecer en casa sin exponerse a esta fatal pandemia.

Pero éste no es el único síntoma de lo poco que les importamos, siguen exponiéndonos en desplazamientos en estaciones y en trenes de forma innecesaria por la mala gestión, en Mantenimiento de Instalaciones siguen mandándonos a hacer avisos que no requieren ninguna urgencia incluso mandando informes a los agentes que piden medidas preventivas, en Mantenimiento de Trenes se continúan haciendo trabajos que no son necesarios en las circunstancias en las que nos encontramos, además, siguen sin suministrarnos el material higiénico sanitario suficiente que nos ayude a disminuir nuestra exposición al virus…

Por otro lado, ninguna de las propuestas de los representantes de los sindicatos es buena para ellos, así, se les ha propuesto que los M.T.E. hagan jornada de unas 3,5h., sin cambiar de tren, para de este modo evitar posibles contagios entre compañeros al utilizar la cabina de conducción, con intervalos pronunciados y horarios publicados que aseguren además un descanso en cabecera para ir al aseo. En Estaciones, se les hizo una propuesta de turnos de 6h., además de cubrir una estación de cada tres recuperando sectores, y que el Jefe de Sector no saliera del cuarto del operador si no fuera absolutamente imprescindible su presencia, adaptando el horario a las recomendaciones de la ley. En los mantenimientos, se les ha exigido desde el primer día, que no se realice ningún trabajo que no pusiera en riesgo la circulación de trenes o pusiera en peligro la integridad física de trabajador@s y usuari@s.

Pues bien, ni éstas ni ninguna otra medida propuesta ha sido suficientemente buena para estos aprendices de SOCIÓPATAS, que lejos de velar por la salud y seguridad de los trabajadores, han mostrado una vez más, al igual que con el tema del amianto, que no les importamos nada.

Si algo tiene claro Solidaridad Obrera es que solo el pueblo salva al pueblo, así que invitaros a todos los compañeros a cuidarnos los unos a los otros, porque desde luego, ni la Dirección de Metro ni ningún otro organismo que derive del ámbito político lo hará, ellos son solo el instrumento final de esos poderes económicos, son solo los siervos fieles plegados a los lobbys de poder.

Madrid a 31 de marzo de 2020

Por Solidaridad Obrera

La Junta Sindical

Ante la pandemia represiva – Carlos Taibo

Ante la pandemia represiva: un borrador de tareas, modestas y asequibles, para
anarquist@s, libertari@s y afines
Permitan un gesto de ingenuidad extrema que asume la forma de una reflexión en voz
alta. Pongo aquí por escrito las que entiendo que son, en un momento crítico, las tareas
mayores de las gentes que siguen creyendo en la autogestión, en la acción directa y en el
apoyo mutuo. Me trae sin cuidado si esas gentes son anarquistas o no lo son. Lo he
dicho mil veces: lo que importan son las conductas, y no los emperifollamientos
ideológicos. Desde una conciencia clara –la de que no podemos seguir así, desunidas y,
a menudo, enfrentadas-, parto de la firme convicción de que somos más, muchas más,
de lo que parece y de que tenemos que movernos con urgencia. A duras penas puede ser
casual que un buen número de las iniciativas de solidaridad que han cobrado cuerpo en
las últimas semanas hayan decidido autodescribirse como grupos de apoyo mutuo, como
si un flujo subterráneo de la historia reapareciese ahora y empezase a correr, suelto, por
ahí. Si este texto les sirve de algo, mejor; si no, deséchenlo. O, por qué no, reescríbanlo
a su gusto. Y pongan manos a la tarea, a las tareas. Que desde mi punto de vista son las
que siguen.

  1. Ejercer la solidaridad desnuda desarrollada desde abajo, y no la forzada y, en último
    término, interesada. Agradecer sin dobleces la conducta de quienes despliegan, con
    coraje, la primera.
  2. Repensar el papel de viejitos y viejitas en nuestros movimientos e iniciativas,
    otorgarles el relieve que merecen –que han merecido siempre- y aprovechar su
    sabiduría, su entrega y su tiempo.
  3. Pelear por la definitiva liberación de las mujeres y, al respecto, denunciar las
    limitaciones del feminismo de Estado y de las reivindicaciones que poco más reclaman
    que una igualitaria integración de aquéllas en la sociedad creada por los hombres. La
    sociedad patriarcal parece llamada a pervivir aun en presencia de la deseable, y hoy por
    hoy lejana, igualdad formal entre mujeres y hombres.
  4. Ante agresiones y recortes que se van a convertir en el pan nuestro de cada día,
    recuperar las prácticas del sindicalismo de combate y, entre ellas, en lugar principal, la
    acción directa. Extender la autogestión y, frente al capital, el mercado y sus miserias,
    abrir espacios autónomos desmercantilizados y despatriarcalizados. Tener presente, en
    suma, la dimensión de clase de la crisis. La situación no es la misma para las elites
    políticas y económicas, para las clases medias y para las clases populares, a menudo
    condenadas a trabajar en condiciones infames. Es mentira que a todas nos toque por
    igual. Y sería un error aceptar que, para resolver problemas muy graves, se impone
    acatar retrocesos sin cuento.
  5. Defender lo público, pero agregar detrás de ese sustantivo los adjetivos
    autogestionado y socializado, no vaya a ser que, como tantas veces, lo público oculte el
    relieve de lamentables intereses privados y se emplee contra las gentes que son sus
    teóricas beneficiarias.
  6. Denunciar el espectáculo de la política al uso, de la lógica de la representación, de los
    juegos de los partidos y de los intereses subterráneos a los que obedecen. Al tiempo,
    contestar frontalmente la jerarquía y la militarización, denunciar la represión –la de

antaño y la de hoy- y repudiar el sinfín de formas de servidumbre voluntaria que se
revelan entre nosotras en estas horas. Tomar conciencia, en suma, de que estamos ante
lo que parece un ensayo general de contrainsurgencia –sin insurgencia previa, claro- que
bien puede ser empleado, desde los estamentos de poder, para perfilar medidas futuras
en la línea del ecofascismo.

  1. Subrayar que la pandemia contemporánea ha tenido el efecto, llamativo, de reducir la
    contaminación planetaria, de rebajar sensiblemente el concurso de los combustibles
    fósiles y de imponer un freno salvaje a la turistificación. Evitar que lo que se nos ha
    dado de forma sobrevenida e imprevista se diluya en la nada. Propiciar, por añadidura,
    una contestación franca del crecimiento económico y sus tributos, y, para ello, apostar
    por el decrecimiento, la rerruralización, la destecnologización, la despatriarcalización, la
    descolonización y la descomplejización de nuestras sociedades. No tanto para esquivar
    el colapso que viene como para aprender a adaptarnos al escenario correspondiente.
  2. Recordar una y otra vez, y actuar en consecuencia, que el escenario de muchos de los
    países del Sur es infinitamente más calamitoso que el nuestro, y subrayar cómo en esos
    países muere todos los años, por enfermedades curables, mucha más gente que la que lo
    hace de resultas del coronavirus. Extraer, en paralelo, las consecuencias que se derivan
    del carácter internacional de la pandemia, y contestar, también de manera internacional,
    el escenario que los poderes de siempre nos proponen.
  3. Recelar de la idea de que el capital todo lo puede y todo lo controla. Ese capital sigue
    siendo, en muchos lugares y momentos, aberrantemente cortoplacista, poco más le
    preocupa que la obtención del beneficio más rápido y descarnado, y –ecofascismo
    aparte- carece en los hechos de un proyecto de futuro. Tomar nota, sin embargo, de lo
    que significa el ecofascismo recién mencionado, una perspectiva que se revela de
    manera incipiente y que entiende que en el planeta sobra gente, de tal manera que se
    trataría, en la versión más suave, de marginar a quienes sobran –esto ya lo hacen- y, en
    la más dura, de exterminarlos directamente.
  4. Procurar el acercamiento entre las gentes que creen en la autogestión, en la
    democracia directa y en el apoyo mutuo. Aparcar al respecto sectarismos y debates
    estériles. Pensar antes en la gente común –más lúcida, a menudo, de lo que tendemos a
    creer- que en nuestros círculos de iniciados, y emplear al efecto los resortes que ofrecen
    el apoyo mutuo y la empatía con quienes sufren.
    Fácil, ¿verdad?

Artículo enviado por Carlos Taibo para publicar en la web de Solidaridad Obrera

CORONAVIRUS: ¿INCOMPETENCIA o IGNORANCIA? – CASMADRID

Estoy descansando al lado de un rio. De repente oigo un grito de auxilio, alguien se ahoga, me tiro al agua, nado, lo rescato, le hago el boca a boca. Al rato oigo otro grito, de nuevo me tiro al rio y lo rescato. Uno tras otro, así toda la tarde. El problema es que no tengo tiempo de subir rio arriba para ver quien está empujando a estas personas al agua. Irving Kenneth Zola.

Pero se han cometido muchos y graves errores:

– Se dio por supuesto que la propagación de la epidemia en China, no tenía por qué seguir el mismo comportamiento en nuestro país.

– Habiendo traspasado la epidemia las fronteras de China, y con un país próximo afectado, no nos planteamos un escenario similar. No organizamos los recursos materiales y humanos. No vimos las necesidades posibles ni fuimos organizando los circuitos de compra. Porque si no tienes material para la fase de inicio, inevitablemente la situación va a empeorar. No hemos sabido observar ni aprende de los errores y logros de la experiencia de otros.

– Se tendrían que haber hecho muchas, muchísimas más pruebas desde el inicio. Para dimensionar, detectar los positivos y aislarlos a ellos y a sus contactos de manera adecuada.

-Se ha hecho la promoción de las medidas de higiene, sin embargo no hay material de protección en los centros sanitarios… Nunca se debieron facilitar aglomeraciones cuando se estaba “valorando la posibilidad de subir el nivel de las medidas para pasar de una fase de contención a una de mitigación”. Ningún tipo de aglomeración. Y se tardó en aplicar el distanciamiento social.

– No se ha aplicado el principio de precaución. Cuando las medidas de protección de la salud pública se toman en plena crisis, ya no es precaución ni prevención. Es necesidad y urgencia.

– Ha fallado lo fundamental en el control de epidemias, la preparación y la respuesta rápida para lo que podía venir. Esta tragedia, ha puesto de manifiesto “que aquella sanidad que era una de las mejores del mundo”, ha transmutado en un caos, gracias a la privatización y los recortes materiales y humanos de los últimos 15 años.

También ha puesto en evidencia la fragilidad de nuestra organización, la red de incompetencia que sostiene los organigramas con cargos y puestos políticos, en los que los designados a dedo han llegado a su nivel máximo de incapacidad. Cuando se da una circunstancia excepcional como es esta, salen a flote las taras y a pesar de la buena intención y el trabajo duro de los que están en primera fila, las decisiones llegan tarde, confusas, descoordinadas y por tanto, resultan ineficaces.

En lugar de aplicar la política de cortafuegos que requiere una epidemia, vamos por detrás, apagando los incendios que nos consumen los recursos y nos limitan las intervenciones de control y cerco para evitar nuevos contagios…

Los sistemas de registro son poco útiles o inexistentes, con cambios continuos de criterio que muestran la falta de criterio unificado y de trabajo organizado y conjunto. Los niveles asistenciales no están coordinados, no hay comunicación, no hay información, y cada uno se articula en un “salvase quien pueda”, en el que los únicos que tienen asegurados test con prontitud son los políticos, los ricos, la corona y sus allegados. Los criterios para realización de test son cada vez más restrictivos. Siguen sin usarse prioritariamente para los que están en primera línea y los más débiles: sanitarios y ancianos.

Y nos venden y comparan la construcción de hospitales en China, dotados de recursos humanos y materiales, con el hospital de guerra del IFEMA. Allí donde decenas de sanitarios esperan hacinados, facilitando el contagio, para poder luchar contra el Covid-19 y contra la descoordinación e inoperancia de los “organizadores”.

La situación es crítica y en estas circunstancias no nos queda otra que soportar, pelear y resistir. Pero vamos a pagar un precio terrible, y no debe “caer en saco roto” el que todo se haya hecho tan mal, sea a nivel estatal o autonómico. Saldremos y no será por la dirección de los de arriba, sino por el trabajo, el sudor y las lágrimas de dolor e impotencia de las de abajo.

Cuando esto acabe, todos a la calle para una movilización continuada y contundente. Hay responsables.

¡¡ NUNCA MÁS MUERTOS EVITABLES !!

La privatización mata. Derogación de la Ley 15/97 y rescate de todo lo privatizado.  Por una industria sanitaria pública.  Nacionalización de la sanidad privada.  Sanidad para todos. CAS, Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad, 30-03-2020

SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO

Desde la Coordinadora de Metros del mundo queremos expresar nuestro compromiso y solidaridad en estos momentos críticos que nos toca vivir producto de la pandemia del COVID19. Como trabajadores y trabajadoras seremos consecuentes hasta el último momento con nuestro compromiso al servicio de la sociedad en su conjunto, en el país que nos encuentre. Pero no estamos ajenos al nuevo escenario político general. A las claras se ve en nuestros países el fracaso del neoliberalismo que deja todo en manos del mercado y el capital, que no dudó en privatizar la salud, la educación y la vida de los trabajadores y trabajadoras.

Podemos ver hoy como son los sistemas públicos, el bien de todos y de todas, quienes garantizan la salud y la vida de todos los ciudadanos golpeados por esta pandemia. Sabemos de luchas, sabemos del carácter colectivo de cada una de ellas y esta vez no será la excepción, nuestra historia nos impulsa a puestos de vanguardia y ahí estaremos.

También nosotros pondremos de nuestra parte lo mejor que sabemos hacer, mover nuestras ciudades, para que aquellos que nos cuidan, nos alimentan y mantienen nuestro entorno saludable (médicos y médicas, enfermeros y enfermeras, administrativos y administrativas del sistema sanitario, trabajadores y trabajadoras de limpieza y alimentación, etc…) a quienes si consideramos héroes por su trabajo esencial garantizando nuestras necesidades básicas. Todos y todas aquellas que se juegan la vida ante un virus que no conoce fronteras y ataca a todos y a todas sin piedad.

Los trabajadores y trabajadoras de los Metros del mundo no somos héroes, tan solo somos trabajadoras y trabajadores con conciencia de clase, creemos que en nuestro ADN Metroviarios viene marcado el servicio al pueblo, más allá de los Gobiernos o Estados, y que en estos momentos tan graves solo tiene una forma de demostrar su solidaridad, la ternura entre los pueblos, a través de su trabajo diario con seriedad, firmeza y determinación de estar haciéndolo. No hay soluciones mágicas, solo el pueblo salva al pueblo y los trabajadores y trabajadoras de los Metros firmantes tan solo nos debemos a ese pueblo.

La clase obrera seguirá siendo el centro de la unidad y el motor de los cambios revolucionarios

AVISO 27/2020 METROMADRID – LLENEMOS DE ORGULLO LOS 10 EUROS DE LA VERGÜENZA

Como todos los trabajadores y trabajadoras sabéis, la Dirección de Metro, ante su falta de previsión y responsabilidad, decidieron coger al vuelo un comentario/propuesta de un delegado sindical del SCMM, que tuvo la feliz idea de comentar que el día anterior, había visto un palé completo de gel desinfectante de manos en un supermercado conocido.

Así y de un modo unilateral, la Dirección del Metro, decidió añadir en nuestras nóminas del mes de abril la cantidad de 10 euros, para que cada trabajador hiciera el trabajo que esta Dirección de Metro no había hecho y que es de su exclusiva responsabilidad, comprarse cada uno nuestro propio gel desinfectante, incurriendo una vez más en dejación de funciones y no sabemos si en malversación de dinero público.

Pues bien, ante la multitud de voces de compañeras y compañeros de Metro de utilizar esos 10 euros en alguna noble causa social, desde Solidaridad Obrera, queremos retomar una campaña que mantuvimos viva durante un año y que no es otra que ayudar ahora, más que nunca a los trabajadores y trabajadoras que menos tienen, que tienen tan poco, que no tienen ni empleo.

Desde hace ya tiempo, venimos colaborando con la Asociación de Parados de San Blas y nos han hecho llegar, que la situación se ha recrudecido en estos días, aumentando aún más el número de compañeras y compañeros que necesitan de nuestra solidaridad.

Para ello, pedimos a todos los trabajadores y trabajadoras de Metro de Madrid, que esos a 10 euros de la vergüenza, les demos el orgullo de la solidaridad, el orgullo de solo la clase obrera salva a la clase obrera y a través de los compañeros de Solidaridad Obrera hacerles llegar a estos trabajadores y trabajadoras que están en una más que difícil situación, la solidaridad de todos y todas nosotras.

Para ello y ante la dificultad de pasar por los puestos de trabajo a recoger vuestras aportaciones, que podrán ser de cantidades superiores, podéis hacer trasferencias al siguiente número de cuenta, poniendo en el concepto “euros de la vergüenza”.

ES31 2038 1807 1060 0061 6942

CAMPAÑA RENTA 2019

A partir del próximo 1 de abril, se inicia la nueva campaña de Declaración de la Renta y como en años anteriores, desde la sección sindical de Solidaridad Obrera nos ponemos a vuestra disposición para realizar la declaración de todos aquellos afiliados que así lo solicitéis. Para ello y debido a la situación que vivimos en estos momentos, hemos habilitado una dirección de correo electrónico, donde podáis pedir cita telefónica, que será el medio más seguro para realizarla, además de poder enviar a esta dirección de correo los papeles que fueran necesarios para confeccionar dicha Declaración de la Renta. La dirección de e-mail donde pedir cita y enviar documentos es:

solimetromadridrenta@gmail.com

Madrid a 27 de marzo de 2020

Por Solidaridad Obrera

La Junta Sindical

La sanidad del futuro ya está aquí – CASMADRID

Cuando en 2005 Esperanza Aguirre nos anunció a bombo y platillo  la puesta en marcha de “la sanidad del futuro”, algunos, los menos, nos echamos a temblar, pero nos movilizamos (ver video[1]). Hoy 15 años después, el sistema sanitario madrileño, desbordado por la pandemia, muestra su cara más cruel:

  • Con la Dirección General de Salud Pública, desmontada desde 2008[2], el SERMAS no estaba preparado ni para prever, ni para encarar cualquier problema epidémico que provocase un incremento rápido de las necesidades asistenciales de  la población.
  • Los hospitales públicos tras años de recortes y gestionados solo en términos de eficiencia, han sufrido la eliminación de casi 3000 camas y la reducción de miles de sus trabajadores mientras la población aumentaba un 6 %.  El colapso en una situación como la actual era previsible. Y mientras, plantas enteras, con camas cerradas en los hospitales semiprivatizados.
  • La apertura del “hospital de guerra” en el IFEMA, necesaria para intentar atender a los enfermos, jamás debe de realizarse a costa de la reducción de personal de los centros de salud y el SUMMA, que puede suponer la paralización del primer nivel asistencial.
  • Posibles negligencias por parte de las gerencias de algunos hospitales, que con el estado de alarma en curso, y viendo lo que sucedía en otros centros, no quisieron parar la actividad ordinaria, lo que ha hecho que la separación de pacientes confirmados se haya dificultado y todos, personal y pacientes, hayan quedado expuestos masivamente. 
  • En las unidades de cuidados críticos se han duplicado  las camas, pero siguen siendo insuficientes, y siguen faltando medios, por lo que hay que tomar las difíciles decisiones de a quien intentar salvar y a quien no
  • Los laboratorios públicos, algunos cerrados  y desmontados en 2009[3], para abrir el laboratorio central privado[4], también han sido afectados. Muchos de ellos han tenido dificultades para procesar las pruebas necesarias para la confirmación de los casos sospechosos.
  • La atención primaria, ninguneada frente al hospitalcentrismo imperante, está siendo desmontada y utilizada como personal de reserva para el hospital del IFEMA, impidiendo que realice su tarea, básica, de control, vigilancia y seguimiento, al no disponer del material para realizar tomas de muestras y poder identificar a los positivos para poder aislarlos, algo básico si lo que se pretende es frenar la pandemia y evitar la saturación de las urgencias hospitalarias.  La experiencia internacional aconseja no desmontar el primer nivel, sino potenciarlo. Construir hospitales si, prevenir con los aun sanos, también.
  • Estructuras directivas, totalmente inútiles, rayando en la negligencia, muchas de ellas solo preocupadas en que los trabajadores asuman la asistencia sin las condiciones básicas, en contra del criterio de la propia Inspección de Trabajo, amenazando, cesando o expedientando a quien cuestione sus órdenes.
  • Profesionales jugándose la vida,  la salud propia, la de sus familias y la de los enfermos no infectados, hasta el punto de alcanzar niveles de contagio del 13,6 % a día de hoy, muy superiores a los de Italia (8%) o China (4%), con lo que se convierten en una bomba biológica retardada. Las imágenes de cirujanos operando envueltos en EPIs artesanales hechos con bolsas de basura son elocuentes. Otros, salen  llorando de sus turnos, incapaces de salvar vidas.
  • Residencias de ancianos y centros sociosanitarios, una de las vergüenzas ocultas de nuestra sociedad,  en las que tiene que ser el ejército el que descubra ancianos muertos y abandonados a su suerte. Desde hace 3 décadas existen informes que denunciaban la situación, informes que duermen en algún cajón.
  • Este coctel explosivo ha generado unas listas de espera vergonzosas  contra las que también nos movilizamos, mientras gran parte de la población miraba para otro lado[5]. Listas que se dispararán brutalmente cuando acabe esta crisis.
  • Ante esto, los propietarios[6] de los hospitales “semiprivatizados” (14), se frotan las manos, porque según los contratos firmados por 30 años con dichas empresas, el aumento de la capacidad y utilización, implica el incremento del canon económico que les pagamos. Mientras, Esperanza Aguirre, felizmente recuperada tras un ingreso y recuperación exprés, como no, en un centro privado ¿sonreirá satisfecha?

Mientras mueren nuestros amigos y familiares, y nos exigís que asumamos riesgos sin protección, surgen por barrios y pueblos de todo el estado organizaciones de base de apoyo mutuo, para fabricar material de protección, para apoyar a los más débiles, demostrando que la organización del pueblo puede sustituir la ineptitud del Estado.

CAS 25 marzo 2020


[1] https://www.youtube.com/watch?v=5ZF7R-Ch52Y

[2] https://www.madrimasd.org/blogs/salud_publica/2008/04/09/88689

[3]  http://www.casmadrid.org/primera/index.php?idsecc=comunicados&id=53&limit=&titulo=COMUNICADOS

[4] http://www.casmadrid.org/index.php/noticias/568-2016-11-29-madrid-como-era-de-esperar-prorrogan-la-privatizacion-del-laboratorio-central

[5] http://www.casmadrid.org/index.php/campanas/27-campanas/944-jornada-de-lucha-estatal-contra-las-listas-de-espera-enero-2018

[6] Fondos de capital riesgo, constructoras, bancos

TODOS LOS RECURSOS PARA LA SALUD PÚBLICA. TODOS LOS RECURSOS PARA EL COMÚN.

La pandemia de coronavirus está exponiendo con crudeza las estructuras fundamentales de la sociedad de clases. Pese a la declaración del Estado de Alarma por el gobierno, actividades no estratégicas como el telemarketing siguen funcionando, incluso después de que las organizaciones sindicales combativas hayamos denunciado ante la inspección de trabajo y que estos organismos hayan actuado para obligar a estas empresas a dotar de medios de protección a los trabajadores y trabajadoras, o decrete la paralización de actividades por riesgo grave e inminente, como en Konecta, la principal plataforma del ramo.
Las clases populares, la clase obrera, siguen siendo las principales damnificadas por esta crisis. Los trabajadores y trabajadoras que aún tienen empleo están trabajando sin las condiciones mínimas de seguridad, exponiéndose a un riesgo intolerable. Miles de personas han sido sometidas a ERTEs fulminantes y van a pasar a cobrar una parte insuficiente de su sueldo anterior, ya más que insuficiente. Las condiciones de habitabilidad de las viviendas de los barrios obreros dejan mucho que desear, abundando las infraviviendas insalubres, en las que se hacinan personas vulnerables, mayores o trabajadores y trabajadoras que han sido expulsados al desempleo. En la Sanidad pública, en la primera línea de combate contra el virus, el personal sanitario está siendo sometido a una sobrecarga diabólica, con una evidente falta de recursos en el contexto de la creciente degradación de la sanidad pública implementada desde la aprobación de la Ley 15/97, que permitió iniciar el proceso privatizador. Además, colectivos vinculados al sindicalismo sanitario denuncian ante la fiscalía que los trabajadores y trabajadoras son obligados a seguir trabajando en los hospitales aún teniendo síntomas leves de la enfermedad.
La situación es simplemente intolerable. Haremos bien en recordar que este el resultado de décadas de proceso de desmantelamiento de los servicios públicos, de eliminación de camas en los hospitales y de despidos de trabajadores de la sanidad, de flexibilización del trabajo y de reformas laborales, de aumento de la temporalidad en el empleo (también en el sanitario), de burbujas inmobiliarias que han convertido el derecho constitucional a la vivienda en letra muerta para las clases populares, de apertura de mercados para los fondos buitre internacionales y las grandes transnacionales, de ataques a la soberanía  nacional y de construcción de una Europa de los mercaderes y no de los pueblos.
En estos momentos de crisis, en este contexto de lucha total contra el virus, las organizaciones del Bloque Combativo y de Clase reclamamos la inmediata puesta en común de todos los recursos nacionales para combatir la pandemia. La inmediata nacionalización, bajo mecanismos de control obrero y ciudadano, de todos los activos (fábricas, capitales, viviendas, maquinaria, etc) imprescindibles para la fabricación de mascarillas, guantes, líquidos desinfectantes, respiradores, y todo lo que pueda ser necesario para que los trabajadores y trabajadoras del sector sanitario, y todos los demás integrantes de las clases populares, la clase obrera, y fundamentalmente las personas especialmente vulnerables al virus,  tengan garantías de sobrevivir ante esta pandemia.
LAS VIDAS DEL TRABAJO IMPORTAN. TODOS LOS RECURSOS PARA LA SALUD PÚBLICA.

Reiteramos, también, nuestras reivindicaciones inmediatas, ya expresadas en nuestro anterior comunicado:

  1. En el ámbito sanitario:
  • Obtención de la financiación necesaria, mediante la emisión de deuda u otros mecanismos, para hacer las inversiones necesarias y urgentes en la sanidad pública, incorporación real de la sanidad privada a la red pública y planificación centralizada de ambas.
  • Contratación del personal necesario para abrir de forma inmediata todas las camas cerradas desde 2010 y facilitar el pleno funcionamiento de los centros sanitarios de atención primaria y especializada las 24 horas.
  1. Poner urgentemente a disposición de todas las personas que lo necesiten los alimentos suficientes y productos higiénicos para garantizar una alimentación y desinfección adecuadas, empezando por los niños y niñas que se han quedado sin comedor escolar.
  2. Garantizar por parte del Estado permisos adicionales retribuidos y plena seguridad laboral a trabajadoras y trabajadores enfermos, que deban dejar de trabajar por medidas profilácticas o que deban atender a niños o adultos dependientes. Paralización retribuida de las actividades en las actividades productivas no esenciales.
  3. Paralización de los despidos y, para los ya producidos, derecho inmediato a percibir la prestación por desempleo y a que la que ahora se cobre no se entienda consumida tras la crisis sanitaria, volviendo a poner el “contador a cero”. Prohibición de EREs y ERTEs en grandes empresas durante el tiempo de vigencia del Estado de Alarma.
    Exigir que las empresas, en caso de ERTEs, complementen al 100% a los trabajadores y trabajadoras que pasan a percibir un 70% de sus salarios ya precarios en concepto de desempleo.
    Pleno respeto a las medidas de prevención de riesgos laborales y a las indicaciones de la comunidad sanitaria, asociadas a la actual pandemia, en los centros de trabajo, y encarcelamiento inmediato de los responsables de su incumplimiento tras la exigencia realizada por las organizaciones sindicales.
  4. Prohibición y persecución de prácticas laborales abusivas, como el consumo obligatorio de permisos vacacionales.
  5. Moratoria total del pago de hipotecas y alquileres. Detención de todos los desahucios por impago de hipoteca o de alquiler e incautación a los bancos de las viviendas necesarias para asegurar a todas las personas ese derecho, por razones de emergencia de Salud Pública. Porque, ¿cómo se ejecutan las medidas profilácticas cuando no se tiene casa?
  6. Anular todo corte de luz, de gas o de agua por impago.
  7. Renta básica de solidaridad suficiente para todas las personas en situación de necesidad y vulnerabilidad. 23 de marzo de 2020. Bloque Combativo y de Clase.

CAS Madrid: ‘Nos han dejado solos’

Coordinadora Antiprivatizacion de la Sanidad – Madrid

Señores políticos, las medidas cosméticas no sirven. Los aplausos solo son ruido, y sirven para distraer la atención de los gravísimos problemas que tiene el sistema sanitario

La crisis del covid19 ha permitido descubrir en manos de quienes estamos. Por si alguien no lo hubiera visto aún. La Administración Sanitaria carente de planificación, hace aguas por todas las partes. Y de nuevo los paganos son los trabajadores sanitarios y la población. Queremos denunciar:

1.-Absoluta falta de previsión en la compra de sistemas de protección (epis, mascarillas, batas, calzas, gafas, pantallas faciales…) ante un virus que se podría transmitir por vía aérea. Incluso los servicios de cuidados críticos se están encontrado en muchas ocasiones sin material. Y el existente, es de inferior calidad al de muchos países. 

2- Modificaciones continuas, incluso varias veces al día, de las recomendaciones en materia de prevención y de los protocolos de actuación, lo que hace prácticamente imposible seguirlos. 

3.- Caos en la salud laboral: citas eternas para conseguir que se nos hagan los test a los trabajadores sospechosos o incluso con síntomas. Los equipos volantes para la realización de pruebas están absolutamente desbordados. Sus teléfonos no contestan y los buzones están llenos. Criterios cambiantes para solicitarlas y lentitud en avisar con los resultados, lo que implica que nos reincorporemos más tarde al trabajo si somos negativos. 

4.- Intereses economicistas por encima de la situación de emergencia. En diferentes hospitales de Madrid los gerentes han dado más importancia a mantener la “normalidad estética” en la asistencia sanitaria. Más preocupados en no afectar a las listas de espera quirúrgicas o de consultas, que a prepararse para la debacle que se avecinaba. Parece que lo importante para los gestores es lograr sus “objetivos”, y sus jugosos incentivos a fin de año. Los gestores y mandos intermedios han conformado en estos años una estructura sobredimensionada y absolutamente ineficaz, mientras las plantillas han sido reducidas drásticamente. ¡¡Moved el culo, dejad los despachos y dar ejemplo, poneros en primera línea para echar una mano!!. 

Incongruencia rayando en la chapuza más burda al utilizar hoteles, que nos pasarán luego la factura, es decir, más negocio para la privada, mientras existen plantas enteras cerradas en hospitales. 

5.- Escaso número de camas de UCI y de hospitalización, fruto del proceso de privatización y recortes ejecutado a partir de 2005, mediante la Ley 15/97 (aprobada por PSOE, PP, CiU, PNV y CC). Así como inexistente planificación sanitaria, lo que explica la elevada mortalidad de España, especialmente en Madrid, en contraste con la baja mortalidad de países como Alemania. Este es el único país europeo que cumple con las recomendaciones de la O.M.S., de no menos de 800 camas cada 100.000 habitantes. Madrid dispondría de 277,09 camas por cada 100.000 habitantes. En lo que respecta a cuidados intensivos, España tiene 9,7 camas de hospital por 100.000 habitantes, frente a 29,2 de Alemania.

Salas de urgencias en las que no es posible la separación entre pacientes sospechosos y pacientes con otras patologías, falta de respiradores, supresión de cirugías absolutamente necesarias, etc.

6.- Abandono ¿programado? de quienes más riesgo tienen, de los más vulnerables, como es el caso de las residencias de ancianos, abandonadas a su suerte, lo que raya en la negligencia más absoluta. Parecería que es una estrategia para solucionar por la vía expeditiva el problema de las pensiones. A estas alturas, aun no se han intervenido por el Ministerio de Sanidad las residencias de ancianos. 

Como reflexión final, como trabajadores y usuarios de la sanidad, entendemos que somos parte del engranaje de una máquina que funcionará hasta la destrucción de todo lo que conocemos. Si no salimos de esta, ” hay gente de sobra ” para sustituirnos. Además de una “nueva oportunidad para nuevos negocios”. Si salimos fabricando vacunas, antivirales, nuevos métodos de control social (como los controles masivos telemáticos de geolocalización en China), pues tanto mejor. Les damos igual, somos parte de la maquinaria prescindible del sistema. Y lo peor es que estamos obligados a ser inconsecuentes y salvar la maquinaria si queremos seguir vivos.

Señores políticos, gestores sanitarios, sindicatos oficiales, inspección de trabajo……las medidas cosméticas no sirven. Los aplausos solo son ruido, solo sirven para distraer la atención de los gravísimos problemas que tiene el sistema sanitario en este momento. Nos habéis dejado solos. A los trabajadores sanitarios y a los más vulnerables: ancianos, “sin papeles”, internos de psiquiátricos, presos….y lo que es peor, sin medios para atenderlos, porque vuestros intereses son otros. 

CAS (info@casmadrid.org) 19 de marzo de 2020