Paradojas del momento: buscar otra salida – Carlos Taibo

En 2016 publiqué un libro titulado Colapso. La tesis principal que defendía en sus páginas señalaba que el horizonte de un colapso general del sistema que padecemos se vincula ante todo con dos grandes cuestiones: el cambio climático, por un lado, y el agotamiento de las materias primas energéticas, por el otro. Agregaba, eso sí, que en modo alguno cabía descartar la influencia de otros factores que, aparentemente secundarios, podían oficiar, sin embargo, como multiplicadores de las tensiones. Y entre ellos mencionaba, por cierto, el peso de epidemias y pandemias.

            Aunque el balance que cabe registrar en estas horas tiene que ser por fuerza provisional, me parece que se abre camino un escenario llamativo. Ello es así –creo yo- por dos razones. La primera llama la atención sobre el peso de esos factores aparentemente secundarios y, de manera más precisa, sobre el ímpetu acumulado que parecen exhibir. En un principio fue, ciertamente, la pandemia. Pero a ella se han sumado, con enorme rapidez e intensidad, los efectos de una fractura social de perfiles inabarcables, los de la crisis, cada vez más visible, de los cuidados, los de una zozobra financiera que anuncia conflictos por doquier y, por dejarlo ahí, los de otra pandemia, ahora de carácter represivo-autoritario, que parece haber llegado para quedarse. No está de más que, al amparo de esta acumulación de circunstancias, se sugiera, cautelosamente, que si esto que tenemos delante de los ojos no es el colapso propiamente dicho, nos sitúa, sin embargo, en la antesala de este último.   

            Voy, con todo, a por la segunda de las razones que invocaba. La gran paradoja del momento presente es que las reglas que han venido marcando el derrotero de las dos grandes cuestiones que mencionaba en mi libro –el cambio climático y el agotamiento de las materias primas energéticas- han cambiado, cierto que de manera liviana, para bien. Sabido es que los niveles de contaminación han reculado en casi todo el planeta, que lo ha hecho también el consumo de combustibles fósiles y que la agresiva turistificación de los últimos años ha experimentado un freno brutal. Aunque todo, o casi todo, anuncia que estos tres procesos exhiben un carácter pasajero, tienen la virtud de recordarnos que es posible, que es urgente, mover las piezas de manera diferente.

            De ello no parecen haber tomado nota ni los organismos internacionales, ni los gobiernos, ni los empresarios, ni el sindicalismo claudicante. La apuesta de todas estas instancias lo es hoy, con descaro, por un retorno al escenario anterior al del coronavirus. En muchos casos, tal vez la mayoría, el retorno acarrearía, por añadidura, un retroceso más, el enésimo, en el terreno social, en el laboral, en el de los cuidados y en el represivo. Esa apuesta, universal, de los poderes realmente existentes significa, obscenamente, que las grandes cuestiones vinculadas con el colapso quedarán aparcadas una vez más en provecho de una nueva huida hacia adelante. Inequívocamente, esta última se traducirá en el empleo de una formidable maquinaria mediática al servicio del proyecto correspondiente. Sólo una escueta minoría ha entendido, entre tanto, que éste es el momento de alentar transformaciones radicales que nos permitan -no ya esquivar el colapso, algo que acaso no está a nuestro alcance- adentrarnos en una sociedad nueva basada en la autocontención, en el respeto del medio natural, en una redistribución radical de la riqueza y en el final de una era, la del antropoceno, indeleblemente marcada por la miseria del capitalismo.

            Alguien pensará, con criterio respetable, que un proyecto tan radical como el que propongo está de más en un escenario marcado por el sinfín de problemas, de toda índole, que en estas horas nos acosan. A manera de respuesta me limitaré a recuperar un dato, muy esclarecedor, que ha corrido por ahí los últimos días. Según un trabajo recogido en la revista Forbes, la reducción en la contaminación registrada en China en los últimos meses parece llamada a salvar 77.000 vidas, una cifra 25 veces superior a la de las víctimas oficialmente reconocidas, en ese país, de resultas del coronavirus. De que pensar, ¿verdad? 

AVISO 35/2020 METROMADRID – CARTA ABIERTA A LA CONSEJERA – METRO DE MADRID

Querida Consejera,

Ante su carta de agradecimiento trasladada a los trabajadores el pasado día 8 de abril, nos hayamos perplejos por lo desinformada que consideramos que está. Por ello, nos sentimos en la obligación moral de relatarle lo que se vive en la realidad de los compañeros y compañeras que están trabajando para que este servicio esencial siga manteniéndose.

La realidad es que el servicio está siendo utilizado por viajeros de forma incontrolada. No hay control de aforos; no hay señalizaciones de distancias mínimas de seguridad ni en instalaciones ni en trenes; y, en general, no hay medidas para asegurar el cumplimiento de las recomendaciones del Ministerio de Sanidad. Por ello creemos, que no estamos avanzando hacia el buen camino para detener el avance de la pandemia. El control de acceso sólo a personal esencial, extremar las medidas higiénicas, abrir el paso de tornos, señalizar distancias de seguridad, entre otras medidas, es el buen camino.

Nuestro trabajo y sacrificio se está viendo recompensado con conflictos continuos por la falta de medidas, o salidas que tergiversan los problemas reales de la plantilla frente al virus. No solo la falta de material es una carencia, falta básicamente proteger a los trabajadores de verdad. No queremos palabras de condolencia, ni animar a “la tropa”. Al virus eso le da igual y para la pandemia somos lo que somos, obreros sacrificados a un sistema económico, para nada somos héroes ni los que “vencemos al virus”.

Después de casi dos meses de alerta sanitaria, Metro de Madrid, bajo su dirección, no se ha pronunciado para saber qué trabajos y equipos son esenciales. Innecesariamente, se siguen realizando trabajos que exponen a los trabajadores y trabajadoras, y que en nada afectan a la seguridad o al servicio; se sigue trasladando al personal a lo largo y ancho de la red; y, se sigue trabajando sin los productos ni EPI´s para asegurar la salud de los y las compañeras. Esto se traduce en que el personal de Metro tiene añadido el factor del estrés por miedo al contagio a sus riesgos adicionales del puesto, algo que lógicamente será difícil de olvidar para esta maltratada plantilla. Este riesgo muy subjetivamente valorable no se está contemplando desde las altas cumbres.

Además, nos encontramos bajo la constante presión y amenaza por la emisión de informes al tener que negarnos a realizar trabajos donde se nos expone claramente al riesgo biológico al que nos enfrentamos. Jamás en ninguna situación en Metro de Madrid se han mandado tantos informes en torno a falta de medidas de prevención, y el único motivo para no realizar trabajos es porque es imposible cumplir las normas básicas de seguridad, que no son recogidas en las Evaluaciones de Riesgos.

“La premisa de proteger a los trabajadores y proteger a los viajeros”  siempre va precedida de la prioridad del servicio. De ahí que en el día de ayer la Inspección de Trabajo inste a Metro a empezar a hacer las cosas seriamente. La Evaluación de riesgos biológicos COVID-19, es un documento sin validez ninguna por varias razones pero de cara a la protección no se han determinado los Grupos de Riesgo existentes en función de los patrones de evaluación de cada puesto de trabajo, por tanto, se desconoce el grado de riesgo real y, generalmente, se infravalora en detrimento del personal expuesto.

La Evaluación de Riesgos no es adecuada, nadie se hace responsable de ella y además es una violación sistemática de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Por eso nos ha dado la razón la inspección, y en esa línea deben trabajar ahora, adecuando las medidas organizativas a la salud, y no al revés. 

Se está llevando a cabo una política defensiva en lugar de preventiva sumado a que no hay intención de permitir la participación de los sindicatos. Además, se están obviando las recomendaciones de los expertos lo que denota un alto grado de inconsciencia o soberbia. Y todo esto se traduce en que estamos sacando el servicio adelante gracias a los compañeros y compañeras en unas condiciones más que deficientes. Esto es lo que está pasando de verdad querida Consejera.

Querida Consejera, toda su exposición de méritos y logros que la empresa se atribuye no es más que una ilusoria realidad que se ha pintado y, desde luego, dudamos sobremanera que “sea consciente de las dificultades y especiales circunstancias en las que estáis desempeñando vuestro trabajo”. La percepción de la red es de abandono total.

Los que estamos en las estaciones, túneles y secciones de mantenimiento sabemos lo que hay, no nos engaña, porque lo vemos con nuestros propios ojos, usted no, usted solo trasmite lo que le cuentan. No se han tenido en cuenta las propuestas para la gestión operativa del servicio de la parte social; las medidas preventivas aplicadas han tenido que ser duramente luchadas u obligadas por instituciones de rango superior. No ponen nada de su parte si no les obliga o el Ministerio o la Inspección, así que, por favor, no nos tome el pelo vanagloriándose de lo bien que lo están haciendo, porque la realidad, querida consejera, es que más que vergonzosa es delictiva la gestión que están haciendo.

NOTA DE PRENSA 13/04/2020 – CORONAVIRUS Y METRO DE MADRID

Ante la actual situación de pandemia que vivimos en la sociedad española, los trabajadores del transporte tenemos mucho que decir, y los de Metro de Madrid en especial.

Nadie duda que este medio de transporte, es uno de los focos de contagio más peligrosos que existen, a la vez que esencial y necesario para transportar a quienes a día de hoy deben desplazarse a sus puestos de trabajo. Por ello es necesario la implementación de medidas muy especiales y concretas que disminuyan al máximo las posibilidades de contagio, tanto de viajeros como de trabajadoras y trabajadores.

A día de hoy, la Inspección de Trabajo, tras una denuncia de nuestro Sindicato, Solidaridad Obrera, nos ha comunicado que la Evaluación de Riesgos Laborales de los puestos de trabajo efectuada por Metro de Madrid no es válida. En este sentido, les obliga a realizar evaluaciones de riesgos laborales acordes a cada puesto de trabajo, y no acepta la premisa de la empresa de que todos los puestos de trabajo son iguales y de riesgo bajo frente al COVID19, algo inconcebible para un sector que se dedica a transportar, atender y asistir viajeros.

Metro de Madrid no se está planteando actuar de forma coordinada con el resto de transportes de la Comunidad de Madrid, así parece actuar, en connivencia con el Consorcio Regional de Transportes, sin implantar los necesarios controles de aforo y eliminación de asientos disponibles que aseguren la distancia de precaución entre viajeros y que garanticen la reducción del contagio. Los trayectos son largos en la mayoría de los casos, incrementándose también las posibilidades de contagio, con unas recomendaciones claramente insuficientes para proteger a trabajadores y usuarios, además de un riesgo grave para la sociedad.

Las medidas que se han venido proponiendo desde Solidaridad Obrera minimizaban claramente la exposición, pero somos sistemáticamente ignorados. Para nosotros, abrir el paso de tornos ha sido vital desde el principio, eliminando focos de contagio en las máquinas de recarga de tarjetas de transporte, así como en los tornos de paso, también está siendo una de nuestras exigencias el control de aforo, que regule la necesidad de salvaguardar distancias y repartir a los viajeros por los vagones. Otra de las propuestas que se han elaborado desde Solidaridad Obrera, y que sin duda ayudarían a eliminar focos de contagio en los trenes, es la creación de brigadas de desinfección en las cabeceras de las distintas líneas, de modo que en cada vuelta, sea desinfectado el recinto de viajeros.

Otra de nuestras demandas ante la situación existente, de acumulación de viajeros en unos horarios muy determinados y ausencia de ellos el resto del día, ha sido reforzar el servicio en las horas punta y ajustarlo en horas valle a la casi nula demanda de viajeros, implementando la circulación de trenes con horarios determinados, informando de ellos a la ciudadanía y eliminando una parte del número de trenes que circulan en horas valle, sin que ello signifique aumentar los tiempos de espera de los viajeros en los andenes, y no como propone Metro de Madrid, dando el tipo de servicio habitual de espera en andén, algo que no ayuda a mitigar los contagios, ni conciencia a los usuarios sobre el uso del transporte como asistencial.

Estas y otras medidas pueden ser comunicadas mediante pegatinas con advertencias claras, además de campañas públicas que no alarmen, pero sí que enfrenten la situación con valentía informando con rigor, algo que no está sucediendo.

Ante la ineficacia mostrada por la Dirección de Metro, así como de los responsables políticos para atenuar la incidencia de la pandemia en Metro, tanto para trabajadores como para viajeras, exigimos el cese o la dimisión de todos los responsables de esta nefasta gestión, ya sean de la Dirección de Metro como de sus valedores políticos, por su absoluta ineficacia y falta de responsabilidad.

Madrid a 13 de abril de 2020

Por Solidaridad Obrera

La Junta Sindical