¿Pero quiénes son ustedes mercaderes del dolor?

Es la pregunta que se nos atraganta por la indignación que provocan los medios sean locales o generales, especialmente las televisiones que explotan el morbo y el amarillismo, excluyendo por completo su tarea de deber informar claramente, y de indagar con todo el respeto que se merece cualquier víctima.

Pero son los titulares, imágenes y comentarios sensacionalistas los que cubren asesinatos, feminicidios, infanticidios… con coberturas escabrosas que garantizan enormes ratings. Así, tanto la televisión, la prensa en páginas webs, diarios digitales, sin ningún tipo de pudor ni freno, editan y publican con todo tipo de detalles en la redacción del contenido que debería conminarlos a una delicadeza en el trato humano. Este es uno de los principios elementales del periodismo que han sido dinamitados por la epidemia de propagar sucesos lamentables para generar impacto y, también, formar opinión en lxs tele espectadorxs. Lamentablemente es a través de los medios donde se retroalimenta lo escabroso, revelando así la nula empatía con la víctima y sus familiares, incluso incurriendo en las más reaccionarias y xenófobas calificaciones como es el caso de los menores extranjeros no acompañados.

Varios son los elementos que han colaborado en la normalización de la difusión de dramas terribles: los realities, la carrera por la audiencia, y la espantosa banalización sobre elementos y conductas execrables.

La naturalidad con que los mass media han asumido un espacio para que los fascistas vomiten su odio, es paralela al lenguaje que construyen las informaciones sobre la violencia de género presentándola como violencia sexista y una suma de episodios tremendos, eludiendo el problema ideológico y colectivo que constituye el patriarcado que día a día devora la vida de mujeres, destruye familias y devasta la vida de los niñxs que quedan huérfanos.

Exigimos que cese el protagonismo que se da a las voces, utilicen el medio que utilicen, que lo único que buscan es sacar rédito del dolor ajeno, incidiendo, especialmente en los casos de violencia machista en la visión escabrosa que anula la realidad: nos matan, da igual cómo, y nos siguen matando sin que nadie haga nada más que publicitarlo.

BASTA DE AMARILLISMO, RECUPEREMOS LA

INFORMACIÓN VERAZ AJENA AL MORBO

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