Continuó este circo, mal llamado Comité de Seguridad y Salud, tratando la mejora de asientos de los materiales más antiguos y ergonómicamente deficientes, los 2000 y 5000, la empresa nos emplazó a presentar especificaciones y propuestas, luego pasará como con las medidas antiintrusión, harán lo peor, y más caro, pero no será porque no lo intentemos.

                La IG-07, o Instrucción General sobre el uso de vehículos de empresa, exigimos la revisión del documento, pues el estado es deplorable en muchas secciones, pese a las continuas comunicaciones de los usuarios a sus mandos, comunicaciones que se pierden entre la indiferencia y la incompetencia. Una de las soluciones fue retirar el documento autocopiativo, por un libro paginado, para que cada comunicación quede de forma perenne, y que este desprecio por las condiciones laborales perdure en el tiempo. También se exigió la implantación de un vinilo en donde se resuman tanto los aspectos que deben ser revisados por el usuario del vehículo, como algunas indicaciones en caso de accidente.

                Se solicitó información sobre las vallas de piñón de 1´8 metros de altura, exigidas hace más de un año, para eliminar el grave riesgo de arrollamiento de los trabajadores al salir de los cuartos técnicos, al igual que el estado de la señalización cautelar mientras se instalaban. Las vallas, se han instalado en Estadio Metropolitano, todas las demás “están en ello”, sobre la señalización, suponen que se está revisando adecuadamente, pese a no presentar certeza alguna.

                Se aportó documentación de fabricantes de dresinas, para exigir la hibridación de las actuales y de las futuras, para que puedan funcionar en modo eléctrico (sin generar gases dañinos para la salud) durante su uso en parado o baja velocidad (modo trabajo). Gracias a las consultas previas hechas con varios fabricantes, no quedó sombra de duda sobre si es posible, o no lo es: LO ES. Mientras llega el día de hacer las cosas con cabeza, fuimos informados de diversas actuaciones para minimizar la exposición a estos gases, como la hermetización de cabinas, la instalación de nuevos catalizadores y la distribución de medidores de gases personales, para comprobar como de grave es esta exposición.

                En cuanto al calzado de seguridad, la empresa presentó la “oferta” de retirar la puñetera Panter Plus por un modelo mucho más aceptable, la Panter Argos, más ligera, flexible y transpirable. Se aceptó sin dudar, pues pocas cosas hay peor que el calzado actual, la única pega fue que muchas de las nuevas traerán una suela sin tacón (solo este año), por problemas en la fabricación precipitada, este calzado será entregado en aquellas secciones que la mayoría de su trabajo sea en superficies planas, pues el tacón en una gran medida de sujeción en escalas y escaleras. Así mismo se emplazó a Metro a una reunión para mejorar la ropa del personal de mantenimiento, pues la ropa actual es una vergüenza, aseguraron que están esperando muestras para hacernos una propuesta.

                Meses después de aportar al Servicio de Prevención documentación sobre cuters de nueva tecnología, mucho más seguros y eficientes sin resultado alguno, se exigió la devolución de la documentación para gestionarlo nosotras, al igual que la mochila portaherramientas del personal de la AMI.

                Tras la jugadita que paralizó la entrega de ropa térmica para el personal de estaciones, se volvió a exigir la compra y distribución de camisetas y calcetines térmicos, como compensación a la apertura de puertas mamparas, lo estudiarán…

                Al tratar el gravísimo tema de Ventas, el circo se volvió esperpento, pues después de enumerar las 4 deficiencias más graves para la salud de los trabajadores (dentro de una centena de riesgos algo menores), el riesgo de atropello, el riesgo de caída de cascotes y ladrillos, la absoluta falta de iluminación y la falta de un plan ante emergencias, simplemente nos dieron excusas, titubeos, acusaciones cruzadas y, lo más grave, se intentaron minimizar los hechos. Quedó claro que a nadie le importó la seguridad de los agentes, que los riesgos se acotaron gracias a la insistencia, visitas y amenazas de Solidaridad Obrera, y lo que es más grave, la presidenta de este Comité y jefa de División de Recursos Humanos, minimizó cada uno de los hechos, presumió de la búsqueda de soluciones en a saber qué plazo y aseguró que las cosas se habían hecho “razonablemente bien”. Una vez más esta persona, con su clasismo imperante, demostró lo que le importa y lo que no, están los suyos, los que juegan con nuestra seguridad, los que nos han envenenado, a los que les contrata bufets de abogados y estamos sus sirvientes, los que nos jugamos la vida, los que respiramos cancerígenos, los que no merecemos ni que se cumplan las leyes que protegen nuestra salud.

EXIGIMOS EL CESE INMEDIATO DE LA JEFA DE DIVISIÓN DE RR.HH.

Por Editor

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