La voz de las Asambleas

Me piden, a modo de presentación, un recorrido de mi trayectoria en Metro desde mi ingreso allá por mayo del 83, hace la friolera de 32 años. Comencé mi andadura como Jefe de Tren, categoría con la que se accedía al curso de conductor al ingresar de la calle, al acabar este curso “ascendí” a conductor, aprobando, a principios del 85 a Auxiliar de Circulación. Pasamos después a ser Jefes de Circulación a mediados de 1989 y en 2001, el Convenio Colectivo, de infausto recuerdo, nos convirtió en Técnicos de Línea.

Aunque el resumen de mi “carrera” en Metro llega escasamente a los cinco renglones, si he vivido todo tipo de situaciones, desde pactos de eficacia limitada, hasta huelgas “salvajes” (sin obligación de comunicarlas); desde luchas feroces por conseguir convenios dignos, hasta venta de derechos de los trabajadores; desde negociaciones secretas a espaldas de los trabajadores/as, hasta huelgas saltándonos servicios mínimos; desde traiciones a los trabajadores, hasta a firmas de convenios por las direcciones regionales de sindicatos o federaciones; etc.

Pues en todas estas situaciones había un denominador común, Solidaridad Obrera siempre se mantuvo en el mismo lado, defendiendo los derechos de los trabajadores frente a los que los cambian por prebendas sindicales, por mejoras sectoriales o por incrementos salariales miserables; defendiendo los puestos de trabajo frente a los que los vendían de espaldas a los trabajadores; peleando por mejorar nuestras condiciones laborales frente a los que se conforman con perder poco; manteniendo la lucha cuando cunde el desánimo; no permitiendo que se extienda el desánimo ni la desunión.

Todos sabemos que Solidaridad Obrera es un sindicato pequeño, sin otra financiación que la que aportan sus afiliados; que abre sus puertas y medios a todo el que lo necesita, sin mirar su procedencia, que tiene como meta la defensa de los trabajadores, de TODOS los trabajadores.

También sabemos que es la única garantía de que los trabajadores y trabajadoras de Metro tendrán la información más veraz, que son la única garantía de frenar los intentos continuos precarizar nuestras condiciones de trabajo, que son la única garantía de que la voz de las Asambleas de Trabajadores llegue a las mesas de negociación, que son la única garantía de defender hasta el final a los trabajadores, sin directrices externas, sin intereses sectarios, sin negociaciones secretas y paralelas, etc.

Dice Sabina que “nos sobran los motivos” y es cierto, sobran los motivos para votar a Solidaridad Obrera en las elecciones sindicales del próximo 13 de mayo.

Que es fundamental que Solidaridad Obrera esté presente en las mesas de negociación se ha demostrado en estos últimos convenios, sobre todo este último, cuando su participación activa en las negociaciones ha llevado a un ERE voluntario lo que iba a ser un ERE traumático para un número importante de trabajadores y una reducción salarial para el resto.

Pero hay un motivo más importante todavía para apoyar a Solidaridad Obrera: ya es hora que tenga el peso suficiente en el Comité de Empresa para poder tener poder de decisión, que pueda marcar el rumbo y romper la tendencia a la que nos dirige la deriva de los que actualmente tienen este poder. Esto será lo que marque la diferencia entre seguir como hasta ahora a que cambiemos las cosas de verdad.

Solidaridad Obrera ha demostrado en estos últimos años y convenios que asume su responsabilidad, que no es un mero comparsa en el comité de Empresa, y que conseguiría mucho más si tuviera un mayor peso en la toma de decisiones del mismo.

Por eso, apoyar a Solidaridad Obrera es apoyar que los trabajadores y las trabajadoras de Metro, estén presentes en las negociaciones, que nadie negociará por ellos, que sus condiciones de trabajo no están en venta.

Javier Montero Arango

 

Técnico de Línea 5058

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