Contra la energía nuclear

Contra la energía nuclear

Japón, el país donde 140.000 persona murieron en Hiroshima y 75.000 en Nagasaki en 1945, víctimas de las bombas atómicas lanzadas por EEUU al final de la segunda guerra mundial, tiene 54 reactores nucleares. Once de ellos se pararon con el terremoto del 11 de marzo, cuatro han tenido graves problemas en Fukushima I (que tiene seis reactores) además ha habido problemas y fugas radioactivas en Oganawa (tres reactores), Tokai (un reactor), y Fukushima II (cuatro reactores). En Fukushima Daichi con varias explosiones y al menos con los reactores 1, 2 y 3 en fusión del núcleo y graves problemas en la piscina de almacenamiento de residuos del reactor 4. Las fugas radioactivas han sido constantes desde el sábado 12 de marzo, llegando en un tiempo record al ciclo alimentario ya que a la semana siguiente se detectó radioactividad en leche y verduras a la venta en Tokio. A los pocos días también el agua de grifo de Tokio estaba contaminada.

De este gravísimo accidente nunca sabremos las consecuencias reales, pues los “amos del mundo” tapan, distorsionan y manipulan todas las informaciones referidas a los accidentes, incidentes, fugas y averías de las centrales nucleares en todo el mundo. En diferentes Contramarchas nos hemos referido a distintos accidentes acallados por los medios de comunicación.

En esta ocasión sólo vamos a enumerar los accidentes conocidos más graves ocurridos en la industria civil. No hablaremos de las pruebas militares de los distintos países que ahora tienen la bomba atómica (atolón de Mururoa, Polinesia Fracesa, los ensayos chinos, paquistaníes, yankees…) ni tampoco del estado de los masivos vertidos de bidones con residuos de alta intensidad realizados en la “fosa atlántica” en los años ochenta y noventa al lado de Galicia.

Accidentes graves en LAS nucleares

28 de marzo 1979

ESTADOS UNIDOS

En la isla Three Mile (Pensilvania), una serie de errores humanos y de fallas técnicas impidieron el óptimo enfriamiento de un reactor, cuyo centro empezaba a fundirse.

Los deshechos radiactivos provocaron una importante contaminación dentro de la sala de aislamiento, pero sin afectar a la población. Unas 140.000 personas fueron temporalmente desplazadas, tras este accidente de nivel 5 según la INES.

Agosto 1979

ESTADOS UNIDOS

Una fuga de uranio de la central nuclear secreta ubicada cerca de Erwin (Tennessee) contaminó a unas mil personas.

Enero-Marzo 1981

JAPÓN

Un total de cuatro fugas radiactivas se produjeron en la central nuclear de Tsuruga (centro), provocando la radiación de 278 personas.

26 de abril 1986

CHERNOBIL (UCRANIA)

– A las 15.36 hora local, el reactor número 4 de la central soviética de Chernobil (Ucrania) explotó durante una prueba de seguridad, causando la más grave catástrofe nuclear civil y provocando la muerte a unas 25.000 personas y secuelas a cientos de miles. Las primeras víctimas fueron los “liquidadores”, principalmente rusos, ucranianos y bielorrusos que participaron en la limpieza y en la construcción de una zanja alrededor del reactor accidentado.

Durante diez días, el combustible nuclear estuvo quemándose, soltando en la atmósfera elementos radiactivos de una intensidad equivalente a más de 200 bombas de Hiroshima y contaminando tres cuartas partes de Europa. Ha sido considerado el mayor accidente nuclear de la historia. El reactor fue sellado con hormigón, culminando el sellado en el año 2004.

Este accidente de nivel 7 en la Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES). El máximo nivel que puede alcanzar un accidente nuclear.

19 de octubre de 1989

VANDELLÓS (TARRAGONA)

Incendio en la zona de turbinas, calificado a posteriori como incidente de nivel 3 en la escala INES

Abril 1993

RUSIA

Una explosión se produjo en una fábrica de recuperación de combustible radiactivo en Tomsk-7, una ciudad secreta del oeste siberiano, provocando la formación de una nube que emanó material radiactivo. No se conoce el número de víctimas.

11 de marzo 1997

JAPÓN

La central nuclear de Tokaimura fue parcialmente apagada luego de un incendio y una explosión que provocaron la radiación de 37 personas.

30 de septiembre 1999

JAPÓN

Un accidente se produjo en la fábrica de tratamiento experimental de Tokaimura, provocando la muerte de dos técnicos. Más de 600 personas fueron expuestos a radiaciones y unas 320.000 fueron evacuadas. Este accidente, de nivel 4 según la INES, era hasta este año el más grave después del de Chernobil.

Los dos técnicos provocaron una reacción nuclear incontrolada, tras haber utilizado una cantidad de uranio mucho más elevada que lo previsto durante un proceso de fabricación.

9 de agosto 2004

JAPÓN

En la central nuclear de Mihama (centro), una canalización se rompió, como consecuencia de una importante corrosión, provocando que vapor radiactivo se escapara, matando por quemaduras a cinco empleados.

Noviembre 2007

ASCO (TARRAGONA)

50 litros de líquido radiactivo salen al esterior. No informan del accidente hasta abril del 2008. Empieza en estos días el juicio.

23 de julio 2008

FRANCIA

Ciertas sustancias radiactivas se escaparon durante una operación de mantenimiento realizada en un reactor de la central nuclear de Tricastin (sur), contaminado a unos cien empleados.

…continuará (Si no las cerramos con la lucha).

 

Fukushima: desmontando mentiras

 

Tanto el gobierno japonés como los responsables de la empresa Tepco han ido reconociendo, meses después del accidente del 11 de marzo, que mintieron a la opinión publicada, una y otra vez, sobre el estado de las instalaciones, sobre las radiaciones emitidas a la atmósfera y al océano, sobre la contaminación de los alimentos y el ciclo alimentario, sobre la fusión de los núcleos de los reactores, etc.

 

En este artículo abordamos decenas de informaciones salidas de Fukushima en los últimos meses, en ninguna de ellas se nos habla claramente sobre lo realmente importante: como se va a garantizar el enfriamiento de las centrales y los residuos a las generaciones futuras. Las centrales nucleares en marcha actualmente y los residuos del combustible utilizado en las mismas tienen que estar permanentemente siendo enfriados durante cientos o miles de años. Ya conocemos que es lo que ocurre cuando por cualquier razón dejan de enfriarse: se convierten en bombas atómicas. Fukushima en esto ha sido elocuente, si falla el enfriamiento se produce la fusión y la radioactividad se escapa contaminando todo a su paso.

 

¿Qué está ocurriendo?

 

Diez meses después de que la central japonesa comenzara su descomposición, se ha conseguido ver con un endoscopio industrial el corazón de las tinieblas del reactor número 2, uno de los tres con el núcleo de combustible atómico fundido por el catastrófico accidente del 11 de marzo de 2011. No se ha logrado el principal objetivo: conocer lo que sucede exactamente dentro de los reactores. Por el momento, se sabe a ciencia cierta que los núcleos de los tres primeros reactores de Fukushima se han derretido, descomponiendo la vasija que los contenía, y que parte de ese combustible (uranio en el 1 y el 2, una mezcla de uranio y plutonio en el 3) ha caído sobre el revestimiento de cemento devastándolo. Es necesario conocer al detalle la situación exacta de los reactores para poder comenzar a desmantelarlos. Se pretende que la retirada de esos núcleos fundidos comience dentro de una década, pero hasta ahora no se ha podido divisar siquiera el combustible derretido. La altísima radiactividad del lugar y el vapor impidieron que el endoscopio grabara nada mejor que paredes podridas por el calor y la humedad, así como hierros oxidados. Los técnicos sí que pudieron observar que el nivel de agua estaba muy por debajo de lo que suponían las mediciones, una circunstancia que puede implicar mayores fugas de las esperadas o que el núcleo ha estado por encima de la temperatura de ebullición del agua más tiempo de lo calculado.

 

Tepco declaró en diciembre que el reactor se encuentra en “condición de parada fría”. Otra mentira más pues el termómetro aún marca temperaturas superiores a los 45 ºC y esto ocurre en el reactor 2 el menos peligroso de los tres

 

Tepco reconoció que, en el momento en el que se desató la catástrofe, el sistema de monitorización de los reactores carecía de un equipo de alimentación de emergencia. La compañía había retirado en noviembre de 2010 el equipo de alimentación alternativa, que envía información en tiempo real sobre la temperatura de los reactores y la radiactividad de su entorno, no volviéndolo a conectar. La razón que ha dado Tepco es simple: “el cable que tenían para enchufar el aparato era demasiado corto”.

 

En este contexto de barbaridad tras barbaridad el Gobierno de Japón ha decidido alargar la vida de sus centrales hasta los 60 años retrasando el llamado apagón nuclear hasta el año 2069, dado que en 2009 se puso en marcha el reactor 3 de la central de Hokkaido, y ello a pesar de haberse comprometido a legislar para que todos los reactores se desconectarían de la red en cuanto cumpliesen cuatro décadas de vida útil.

 

España acaba de retirar la limitación de 40 años. En cambio en Alemania su apagón nuclear está previsto y aprobado para el año 2022. En la actualidad, sólo funcionan cinco de los 54 reactores nipones con que contaba Japón el 11 de marzo. Esto implica que sólo se está produciendo el 10,3% del total de energía atómica con la que podría contar el país asiático, lo que implica que la energía atómica no es imprescindible tal como las eléctricas se encargan de repetir en todos los lugares.

 

El Ministerio ha estado controlando los niveles de radiación en los ríos cercanos a la central de Fukushima-1 para valorar el impacto del accidente nuclear en los mismos. Los oficiales tomaron muestras de arena de dos ríos en septiembre. En el norte de la prefectura, los niveles de cesio radiactivo eran de 3.200 becquerelios por kilogramo en el río Niida, en Iitate. Los niveles en el mismo río en la provincia de Soma, más abajo en el cauce, eran de 13.000 becquerelios. De esta manera, los niveles en la parte alta del río han caído a un quinto de los observados en mayo, pero los presentes en la zona baja del río se han triplicado. Los niveles de cesio radiactivo cerca de la desembocadura del río Mano, también en Soma, se han doblado desde mayo. Los niveles radioactivos aumentan desorbitadamente en el mar.

 

Ha habido casos de radiación excesiva en verduras, té, leche, arroz, leche en polvo infantil, mariscos y el agua entre otros, pese a que las autoridades aseguran que los niveles detectados no son peligrosos para la salud. El Ministerio de Agricultura ha decidido comprar todo el arroz contaminado en el que los análisis han registrado unos niveles superiores a los cien becquerelios de radiación por kilogramo, el Ministerios estima que tendrá que comprar unas 4000 toneladas de arroz contaminado que superan esos niveles radioactivos.

 

Sólo en el mes de abril, TEPCO vertió más de 10.000 toneladas de agua contaminada al Pacífico, lo que suscitó las críticas de China y Corea del Sur. Se desconoce el número de toneladas de agua contaminada durante las operaciones de refrigeración de los seis reactores mantenidas durante meses. Fuentes de TEPCO aseguran que la cantidad aumenta entre 200 y 500 toneladas al día. Por si fuese poco el ocho de diciembre se registró otra fuga de agua radioactiva de 1,8 toneladas en la central de Genkai al suroeste del país.

 

El pasado mes de septiembre un carguero ruso localizó a 3.200 kilómetros de la costa nipona una marea de chatarra a la deriva por el Pacífico, que tiene un tamaño dos veces superior al territorio de España. Los primeros escombros han empezado a llegar a las costas de Estados Unidos y Alaska. Además de la chatarra, decenas de focas y morsas han llegado a las costas de Alaska en lamentables condiciones, otras cientos de ellas han aparecido muertas. Tras el análisis de los tejidos de estos animales ulcerados y moribundos se han descartado la veintena de enfermedades que les suelen acosar. La causa de las graves heridas, como no podía ser de otra forma es un vertido radiactivo “desconocido”.

 

El accidente en la central nuclear de Fukushima y sus consecuencias junto con la falta de compromiso en la Conferencia del Clima en Durban (Sudáfrica) y el reconocimiento de que se ha superado el pico del petróleo, han sido los principales hitos de 2011 para las organizaciones ecologistas. Sin embargo para los “nuevos” gobernantes del PP esta experiencia no les ha servido para nada, por satisfacer a las empresas eléctricas van a dejar sin efectos el cierre de la central de Garoña, que el PSOE alargó hasta 2013 en una de las primeras traiciones del Gobierno Zapatero a su programa electoral (se había comprometido a cerrarla en julio de 2009), y lo llevarán en principio hasta el 2019. La central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) es “gemela de Fukushima”. Esta central ha demostrado su falta de capacidad de refrigeración en funcionamiento rutinario que ya ha provocado, entre otras cosas, el sobrecalentamiento del río Ebro. Mantener una central con esos problemas técnicos es algo más que un error.

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