Consecuencias penales y administrativas para la irresponsabilidad de Repsol

Consecuencias penales y administrativas para la

irresponsabilidad de Repsol


El domingo 9 de enero se han producido dos nuevos derramamientos de crudo por parte de las instalaciones de Repsol a la costa tarraconense, tal como recoge la prensa general. El primer derramamiento, que según la compañía era de sólo 100 litros, se habría producido debido a una fuga a una cañería del pantalà en Tarragona, y la segunda, de origen desconocido, podría llegar a los 15.000 litros según los datos actuales. Estos accidentes se vienen a sumar al producido hace sólo dos semanas en que se derramaron al mar unos 180.000 litros de petróleo en el peor derramamiento de los últimos 10 años en nuestras costas.

Ante los hechos, Ecologistas en Acción exige en los gobiernos y administraciones públicas una respuesta contundente, que tiene que pasar por la apertura de un expediente administrativo sancionador que resulte en una multa ejemplar, así como por el inicio de diligencias penales , por parte de la fiscalía de Medio ambiente contra los responsables de Repsol por el delito ecológico ocasionado reincidentemente al entorno natural de la costa tarraconense, con posible afectación a la salud de las personas, tal como está tipificado al artículo 325 del Código Penal.

Ecologistas en Acción de Cataluña, ante los nuevos casos de contaminación del medio marino por parte de la multinacional REPSOL, considera los hechos como una terrible irresponsabilidad que demuestra la impunidad con que la empresa actúa, contamina y sigue haciendo negocio en costa de explotar un recurso natural altamente peligroso, contaminando e insostenible como el petróleo. Además, queda bastante demostrado en los últimos accidentes que Repsol ha mirado de esconder la realidad a las autoridades, intentando que la sociedad no esté informada de los peligros de su actividad y de los perjuicios que causa.

Tal y como ya se ha reiterado en incontables ocasiones, lo era de los combustibles fósiles ha llegado a su fin, y los enormes riesgos para el medio ambiente y para la salud humana asociados a energías como el petróleo, el gas y el carbón son inasumibles. Las consecuencias para el medio ambiente han sido, son y serán trágicas (multitud de mareas negras, destrucción de hábitat, muerte masiva de especies, etc.) cómo se ha demostrado en los ejemplos bastante vivos en la memoria colectiva cómo lo del Golfo de México, el del Prestige o el del Exxon Valdez. La afectación para la salud humana tiene que ver los escapes de gases tóxicos, el empeoramiento de la calidad del aire y por lo tanto de las muertes por enfermedades respiratorias, además que los residuos a las aguas marinas se incorpora a la cadena trófica y acaban al pescado o el marisco de nuestra mesa. Hay que destacar el grave impacto de la combustión del petróleo en cuanto a la emisión de gases con efecto de invernadero que están provocando la peor crisis ambiental de la historia: el cambio climático.

Por todo esto, desde Ecologistas en Acción se reclama nuevamente aquello manifestado en el comunicado del pasado mes de diciembre:

Qué la Justicia condene por la vía civil y penalti a Repsol y a los responsables directos del accidente para cometer un delito ecológico reiterado.
Qué la Generalitat de Cataluña, como administración ambiental, se persone como acusación particular en estas causas judiciales, por la afectación del derramamiento a los ecosistemas marinos de la costa tarraconense.
Qué el Estado deje de ofrecer cualquier apoyo o ayuda a las empresas transnacionales petroleras españolas, todas ellas con intereses estratégicos en negocios sucios, como la extracción de petróleo o gas en lugares de alto valor ecológico y social en todo el planeta.
Los ecologistas consideran dramáticamente urgente un cambio de modelo energético, en una transición rápida hacia una sociedad con un consumo de energía muy por debajo del actual y donde el 100% de la energía provenga de fuentes renovables y limpias (eólica, solar, etc.), en el cual la peligrosa tecnología nuclear no tenga cabida. Este cambio de modelo tiene que pasar por una reducción del ritmo de producción y consumo de las sociedades occidentales, para conseguir una disminución global del consumo de recursos naturales, a un ritmo sostenible con los ciclos naturales. En resumen, continuamos apostando por la filosofía del decrecimiento sostenible.

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