CONTRAMARCHA 67 EN PDF

Editorial.-

No queríamos un rey y ahora tenemos dos. Dos reyes y dos reinas. La monarquía se duplica aferrándose a sus privilegios. Cambio de titular, el juego es el mismo. No son muy innovadores que digamos, recordar que también tenemos dos Papas (Benedicto y Francisco). Si seguimos sin hacer nada estamos condenados a ser doblemente súbditos, en este reino y en el reino de los cielos.
No queríamos políticos y tenemos “chico nuevo con coleta en la oficina”. La irrupción de Podemos en las elecciones europeas con Pablo Iglesias resucitado¿? “rompiendo el bipartidismo PPSOE” (que anuncian futura fusión) generando ilusión (humo, sólo humo) y una auténtica epidemia electoralista, incluso en parajes cercanos al anarcosindicalismo que hasta ahora eran inmunes a los cantos de sirena parlamentarios y que ahora afirman que van a apostar por el municipalismo ¡en ciudades de más de 200.000 habitantes!. Ciento cincuenta años contándonos el mismo cuento, ¡y con éxito! pues siempre encuentran adeptos dispuestos a que les resuelvan lo suyo: vótame que yo te lo resuelvo, es mucho más fácil que nuestro lema: organízate, participa, decide y lucha. Es el cuento de la “toma del poder” cuando el verdadero “poder” no se juega en las elecciones.
Y lo realmente importante: la contestación social. Poca o nula. Pasó el 22M, y sus propios organizadores sufrieron pánico al escuchar el clamor multitudinario por la Huelga General. Ni el SAT, ni IU (y sus marcas blancas), ni Podemos, quieren oír hablar de Huelga General; igual que los sindicatos del sistema CCOO y UGT, desaparecidos sin combate. La situación laboral es insostenible, la explotación no encuentra límites en la realidad, si las leyes tras la Reforma Laboral permiten casi todo, la Patronal se lo toma todo y más. El fraude es ley. Se contrata por media jornada y se trabaja jornada y media. Se pacta un salario de miseria y se percibe poco más de la mitad… Los despidos, ERE´s, ERTE’s, continúan siendo la cotidianidad; la creación de empleo, las subidas salariales, las reducciones de jornada, etc, por el contrario en peligro grave de extinción total.
No hay grandes huelgas y sin embargo anuncian la Ley de prohibición de huelgas, porque no piensan bajar el ritmo en la demolición y saqueo de derechos, conquistas, salarios y puestos de trabajo.
Solidaridad Obrera sigue, y seguirá, potenciando la máxima unidad sindical y social para luchar, unidad siempre en construcción. Esperamos que en otoño renazca esta lucha unitaria hacia la Huelga General con un mensaje claro, nítido y positivo que recoja y organice a amplias capas de la clase obrera para la lucha real.

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