Finalidad, principios y tácticas

En los días fastos de nuestro santoral, volvemos a oír a nuestros predicadores
con respeto y veneración, recurrir al tema dogmático de los «principios, tácticas y finalidades».
 
Principios = lugares comunes sobados y manoseados.
Tácticas = ausencia de tales.
Finalidades = no realización de ninguna.
 
Porque muchos anarcosindicalistas no se han dado cuenta aún, de cómo son de idólatras y dogmáticos.
El menor gesto de autocrítica les parece blasfemia.
La idea de adaptar sus doctrinas al tiempo presente reformismo y herejía.
Sin darse cuenta cometen a diario delitos de lesa libertad.
La libertad de quien puede discutir y demoler todo, pero se detiene al umbral de su dogma,
y ante su versión particular del anarquismo.
Y así sin saberlo, esos libertarios se asemejan a marxistas y católicos.

Así se expresaba Manuel Buenacasa en la Editorial del Nº 3 de la revista Uno en Abril de 1958, en una evidente crítica a la actuación de los trabajadores anarcosindicalistas de entonces, pero que muy bien podríamos extender a los de ahora.

Pero es que a diferencia de las organizaciones sindicales teledirigidas por partidos políticos, que están solo para lo que les manden, las organizaciones independientes tienen que definir y delimitar su independencia.

Esto se hace, por mucho que le pese a Manuel Buenacasa y por mucho que apreciemos su crítica certera a la esclerosis ideológica, formulando unos principios y unas tácticas y especificando una finalidad.

Veamos como se define Solidaridad Obrera:

La Confederación Sindical Solidaridad Obrera es una organización de trabajadores que se define anarcosindicalista.

El anarcosindicalismo es una versión del Sindicalismo Revolucionario que tiene su origen en 1906, con la CARTA DE AMIENS, y que se delimita o concreta a través de una serie de parámetros que serían, en orden decreciente de importancia, su finalidad, sus principios y sus tácticas.

La necesidad de superar la división entre «vanguardia obrera iluminada» que discute, analiza y elabora consignas, y «masas a movilizar», hace imperiosa la necesidad de dotarse de unos objetivos y finalidades, así como basar la actividad en unos principios y tácticas que estén de acuerdo con la finalidad que se quiere conseguir.

FINALIDADES DEL ANARCOSINDICALISMO

La división de la sociedad en clases, característica esencial del sistema capitalista, se concreta actualmente en: CLASES DOMINANTES o CAPITALISTAS, formadas por la BURGUESÍA, que es la detentadora de los medios de producción, y por las tecnocracias formadas por los GESTORES ECONÓMICOS DEL CAPITAL en las empresas (nacionales o transnacionales), y por los GESTORES POLÍTICOS DEL CAPITAL en los Estados (partidos y burocracias sindicales afines); y CLASES DOMINADAS, formadas por el PROLETARIADO, y otras clases proletarizadas (autónomos, pequeños propietarios etc.).

La utilización de la riqueza social en beneficio exclusivo de la clase o clases dominantes, y no en beneficio de toda la sociedad, genera un engranaje de distintas formas de explotación tanto a nivel mundial (imperialismos y globalización) como a nivel local, que producen la consabida pobreza, paro, alienación, etc. en la mayor parte de la población.

Para que unos pocos sean ricos, muchos tienen que ser pobres.

En el sistema capitalista las luchas de los trabajadores para conseguir mejoras salariales son rápidamente contrarrestadas por las clases dominantes con la correspondiente subida de precios (inflación), debido a lo cual la situación del trabajador, es la de un círculo vicioso que se concreta en: necesidad económica, leve mejora tras la lucha si esta tiene éxito, y vuelta a la necesidad económica producida por el alza de los precios.

Este círculo vicioso solo puede romperse dando fin a la explotación mediante la puesta en común de los medios de producción y distribución, y la eliminación o superación simultánea del instrumento que tiene como fin perpetuar dicha explotación o generarla: el Estado; de tal forma que la riqueza producida por el trabajo de las personas, pueda ser utilizada en beneficio de toda la sociedad.

Dado que Solidaridad Obrera, pretende conseguir lo anterior, podemos afirmar que su fin es conseguir el Comunismo Libertario.

COMUNISMO LIBERTARIO

A un modelo de organización social, en el que los medios de producción y distribución sean comunes (de toda la sociedad), que sean gestionados por la propia colectividad mediante un método de toma de decisiones de forma horizontal; que esté organizado como una federación de comunas libres, y donde esté abolido el principio de autoridad de unos sobre otros, lo denominamos Comunismo Libertario.

Los conceptos del Comunismo Libertario de Isaac Puente y el del Congreso de Zaragoza de la organización madre, son versiones concretas, que hay que entender en su contexto histórico-social, que aunque tenemos que considerar superados en la forma, siguen siendo válidos en el fondo, pues están inspirados en las mismas ideas-fuerza que nos guían actualmente.

En el proceso revolucionario del cambio de sociedad, que no habrá de ser un periodo corto de tiempo necesariamente, habrá de efectuarse una fuerte reestructuración económica, con la eliminación de aquellos sectores dedicados a la producción de objetos estúpidos, y socialmente innecesarios, o de los servicios inútiles creados por el capitalismo con el solo afán de lucro. Asimismo habrá de efectuarse la adecuación de la dedicación de la población a las actividades necesarias a la nueva sociedad, y la eliminación y adaptación de las profesiones caducas pertenecientes a la vieja (eliminación de ejércitos, administraciones, policías, ¿banca?, clero, etc.).

El Comunismo Libertario, es por otra parte solo el «horizonte próximo». Hemos de ser conscientes de que ni siquiera esa sociedad, sería la sociedad perfecta, la Anarquía, debido a su encorsetamiento a corto y medio plazo en las necesidades económicas. Como decía Ricardo Mella: «Más allá del ideal se encuentra el ideal», por tanto para la consecución de organismos sociales más perfectos, el Comunismo Libertario, habrá de «izquierdizarse» respecto de sí mismo, promoviendo una REVOLUCIÓN PERMANENTE en el espacio y en el tiempo.

LA AUTOGESTIÓN

Entendemos por Autogestión, la gestión realizada por los propios trabajadores de los medios de producción y distribución, que pertenecen a toda la sociedad.

La Autogestión así entendida no puede existir dentro de la sociedad capitalista, donde los medios de producción son privados.

La gestión dentro de cualquier tipo de modalidad del sistema capitalista por los propios trabajadores de una empresa que les pertenezca solo a ellos (o al estado), y no a la colectividad, tampoco es autogestión; ya que en cualquier caso se tratará de capitalismo de grupo o corporativo, o de cogestión.

La Autogestión por tanto, solo puede darse dentro de una sociedad comunista, la cual si es autogestionaria, por la misma razón será libertaria.

La administración y la planificación de la producción habrá de realizarse por los propios trabajadores a través de la coordinación efectuada inicialmente por la Organización Obrera (el SINDICATO), cuyas estructuras convenientemente desarrolladas darán lugar a las superestructuras de la nueva sociedad, y serán el sistema nervioso a través del cual circularán la información y las decisiones tomadas por los trabajadores en asamblea.

Dos elementos imprescindibles (aunque no suficientes) para que haya Autogestión en las grandes empresas son la Asamblea y el Consejo Obrero.

EL CONSEJO O COMITÉ OBRERO

Entendemos por Consejo Obrero, la representación de todos los trabajadores en aquellas empresas relativamente grandes, efectuada mediante un proceso de elección asambleario, y con fines de la autogestión de las luchas dentro del sistema capitalista, o de la autogestión económica de la propia empresa dentro del Comunismo Libertario.

Los representantes del Consejo Obrero, se sobreentienden revocables en cualquier momento y no tienen poder de decisión, el cual recaerá en la asamblea.

El Consejo Obrero de la empresa será un órgano imprescindible para la autogestión de los grandes entes económicos en la sociedad Comunista Libertaria.

El anarcosindicalismo al tener como fin la autogestión, necesariamente tiene que promover o promocionar el Consejo.

La coordinación de los distintos Consejos Obreros de fábrica, así como los Consejos Locales, de Campesinos etc., podrá realizarse inicialmente desde la Organización Obrera, o en paralelo a ésta, de forma similar a como se hizo en la revolución española del 36: allí donde solo existía CNT, el Consejo Obrero o COMITÉ REVOLUCIONARIO, formaba parte de la estructura de la Organización Obrera, y se federaba, a través del Sindicato, de la Federación Local de Sindicatos, y del Consejo Territorial, como el Consejo de Aragón, o el de la Comarcal de Colectividades de Benicarló etc., o de la Federación de Industria.

Allí donde la organización madre no representaba a todos los trabajadores, el Consejo se formaba en colaboración con la UGT, y la coordinación se realizaba esta vez en paralelo a través de los Consejos Municipales o de los Territoriales. Estos órganos de coordinación superestructura de los que deberá dotarse la futura sociedad, y que ejercerán funciones económicas, de prestación de servicios, de autodefensa etc., son los que sustituirán al actual Estado.

Por consiguiente, decimos que la finalidad de Solidaridad Obrera es la ELIMINACIÓN DE LA EXPLOTACIÓN DEL HOMBRE POR EL HOMBRE, mediante la ABOLICIÓN DEL TRABAJO ASALARIADO, y su sustitución por EL TRABAJO LIBERADO a través de LA AUTOGESTIÓN en una sociedad COMUNISTA LIBERTARIA, que se guíe por el lema: «DE CADA UNO SEGÚN SUS FUERZAS, Y A CADA UNO SEGÚN SUS NECESIDADES».