{"id":12814,"date":"2026-03-03T15:59:14","date_gmt":"2026-03-03T15:59:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.solidaridadobrera.org\/confederal\/?p=12814"},"modified":"2026-03-03T23:37:31","modified_gmt":"2026-03-03T23:37:31","slug":"lev-tolstoi-la-hipocresia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.solidaridadobrera.org\/confederal\/2026\/03\/03\/lev-tolstoi-la-hipocresia\/","title":{"rendered":"LEV TOLSTOI: LA HIPOCRES\u00cdA"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"506\" height=\"287\" src=\"https:\/\/www.solidaridadobrera.org\/confederal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/lev_tolstoi.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-12815\" srcset=\"https:\/\/www.solidaridadobrera.org\/confederal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/lev_tolstoi.jpg 506w, https:\/\/www.solidaridadobrera.org\/confederal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/lev_tolstoi-300x170.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 506px) 100vw, 506px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">LEV TOLSTOI<br><br>LA HIPOCRES\u00cdA<\/h2>\n\n\n\n<p>Un rico terrateniente, sea ruso, franc\u00e9s, ingl\u00e9s, alem\u00e1n o americano, existe por los derechos, por los diezmos que deduce a los hombres que viven miserablemente de su tierra y a los que toma todo lo que puede. Su derecho de propiedad reposa sobre el hecho de creerse amo y se\u00f1or absoluto de la tierra y a cada tentativa de los oprimidos para gozar sin su consentimiento de la tierra que \u00e9l cree suya, llegan tropas que los someten a toda suerte de violencias. Parecer\u00eda evidente que el hombre que vive as\u00ed es un ser malo, ego\u00edsta y no puede de ning\u00fan modo considerarse como un cristiano o un liberal. Parecer\u00eda evidente que la primera cosa que debe hacer, si quiere por poco que sea conformarse al esp\u00edritu del cristianismo o del liberalismo, es dejar de despojar y de atemorizar a los hombres con la ayuda de las violencias gubernamentales que le aseguran el derecho sobre la tierra. Esto suceder\u00eda, en efecto, si no existiera una metaf\u00edsica hip\u00f3crita que afirma que desde el punto de vista de la religi\u00f3n la posesi\u00f3n o la no posesi\u00f3n de la tierra es indiferente para la salvaci\u00f3n, y, desde el punto de vista cient\u00edfico, que el abandono de la tierra ser\u00eda un sacrificio individual in\u00fatil, ya que la mejora del bienestar de los hombres no se realiza por este camino, sino por las modificaciones progresivas de las formas exteriores de la vida. Y entonces, este hombre, sin la menor turbaci\u00f3n ni la menor duda, organizando una exposici\u00f3n agr\u00edcola, fundando una liga antialcoh\u00f3lica, o enviando a trav\u00e9s de su mujer y sus hijos camisetas o caldo a tres viejas, predica descaradamente en la familia, en los salones, en los comit\u00e9s y en la Prensa, el amor evang\u00e9lico o humanitario al pr\u00f3jimo en general y, en particular, a los trabajadores agr\u00edcolas que no cesa de explotar y de oprimir. Y los hombres que ocupan la misma situaci\u00f3n que \u00e9l le creen, le alaban y examinan seriamente con \u00e9l otros medios de mejorar la suerte de ese pueblo trabajador sobre cuya explotaci\u00f3n basan su vida. Sin embargo, no llevan a cabo la \u00fanica medida que puede contribuir a mejorar la situaci\u00f3n del pueblo, a saber: dejar de quitarle la tierra necesaria para su existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Un negociante, cuyo comercio -como todo comercio, por lo dem\u00e1s- se basa en la codicia, se aprovecha de la ignorancia o de la necesidad: compra las mercanc\u00edas por menos de su valor y las vende muy por encima. Resulta evidente que el hombre cuya actividad est\u00e1 basada en la codicia deber\u00eda avergonzarse de su situaci\u00f3n y no podr\u00eda jam\u00e1s, si contin\u00faa con su comercio, llamarse cristiano o liberal. Pero la metaf\u00edsica de la hipocres\u00eda le dice que puede pasar por un hombre virtuoso continuando su acci\u00f3n nociva: el hombre religioso no tiene m\u00e1s que creer, el liberal no tiene m\u00e1s que ayudar al cambio de las condiciones exteriores, al progreso de la industria. Y entonces ese negociante (que, adem\u00e1s, vende mercanc\u00edas defectuosas, enga\u00f1a en el peso, en la medida, o vende productos perjudiciales para la salud, como alcohol u opio) se considera y es considerado por los dem\u00e1s, si no enga\u00f1a tambi\u00e9n a sus colegas, como un modelo de honradez y de probidad. Y si adem\u00e1s hace un donativo a alguna instituci\u00f3n p\u00fablica -un hospital, un museo, una escuela- de una mil\u00e9sima parte del dinero que ha robado, es considerado incluso como el benefactor del pueblo, sobre cuya explotaci\u00f3n y perdici\u00f3n est\u00e1 fundada toda su fortuna; y, si ha dado una escasa parte de ese dinero robado a las iglesias y a los pobres, es adem\u00e1s considerado un cristiano ejemplar.<\/p>\n\n\n\n<p>Un fabricante es un hombre que obtiene todas sus rentas del salario arrancado a los obreros, quienes para poder sobrevivir tienen que realizar un trabajo forzado que consume la salud de generaciones sucesivas. Resulta evidente que, si profesa principios cristianos o liberales, deber\u00eda ante todo dejar de arruinar en su provecho vidas humanas; pero, seg\u00fan la teor\u00eda existente, contribuye al progreso de la industria y no debe cesar en su acci\u00f3n, pues ser\u00eda perjudicial para la sociedad. Y entonces, este hombre, este duro poseedor de esclavos, despu\u00e9s de haber construido para los obreros explotados en su f\u00e1brica casitas con jardincillos de dos metros, una caja de retiro y un hospital, est\u00e1 absolutamente convencido de haber pagado con sus sacrificios las vidas humanas que ha arruinado f\u00edsica y moralmente, y contin\u00faa viviendo tranquilo, orgulloso de su obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Un funcionario -civil, religioso o militar- que sirve al Estado para satisfacer su ambici\u00f3n, o, lo que sucede muy a menudo, por un sueldo deducido del producto del trabajo del pueblo, si, aunque sea muy raro, no roba a\u00fan directamente el dinero del Tesoro, se considera y es considerado por sus iguales como el miembro m\u00e1s \u00fatil y m\u00e1s virtuoso de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Un juez o un procurador que sabe que, por su decisi\u00f3n o por su requerimiento, hay cientos, miles de desgraciados arrancados a su familia y que son encerrados en prisi\u00f3n, y se vuelven locos o se matan con cascos de vidrio o dejando de comer; que sabe que esos hombres tienen tambi\u00e9n madres, esposas, hijos desesperados por la separaci\u00f3n, deshonrados, que piden in\u00fatilmente el perd\u00f3n o al menos un alivio de la suerte de sus padres, hijos, maridos, hermanos; este juez, este procurador, est\u00e1n de tal modo embebidos por la hipocres\u00eda que ellos mismos y sus semejantes, sus mujeres y sus familiares est\u00e1n absolutamente seguros de que pueden ser, a pesar de todo, hombres muy buenos y muy sensibles. Seg\u00fan la metaf\u00edsica de la hipocres\u00eda desempe\u00f1an una misi\u00f3n social muy \u00fatil. Y esos hombres que son causa de la p\u00e9rdida de miles de hombres, con la fe en el bien y la creencia en Dios, se dirigen a la iglesia con el semblante risue\u00f1o, escuchan el evangelio, pronuncian discursos humanitarios, acarician a sus hijos, les predican la moralidad y se enternecen ante sufrimientos imaginarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos estos hombres y los que viven alrededor de ellos: sus mujeres, sus hijos, los preceptores, los cocineros, los actores, los jockeys, se alimentan de la sangre que por tal o cual medio, por tales o cuales sanguijuelas, se extrae de las venas del trabajador. Cada uno de sus d\u00edas de placer cuesta miles de d\u00edas de trabajo. Ellos ven las privaciones y los sufrimientos de esos obreros, de sus hijos, de sus mujeres, de sus viejos, de sus enfermos. Ellos saben a qu\u00e9 castigos se exponen los que quieren resistir a su rapi\u00f1a organizada, y as\u00ed y todo no disminuyen su lujo, y no solamente no lo disimulan, sino que lo ostentan desvergonzadamente ante esos obreros oprimidos que los odian, provoc\u00e1ndoles as\u00ed intencionadamente. Y, al mismo tiempo, contin\u00faan creyendo y haciendo creer a los dem\u00e1s que se preocupan en gran medida del bienestar de ese pueblo al que no dejan de pisotear. Y el domingo, ataviados con ricos vestidos, se dirigen en coches lujosos a la casa de Cristo, elevada por la hipocres\u00eda, y all\u00ed escuchan a hombres, instruidos para esta mentira, predicar el amor que niegan a todos en su existencia. Estos hombres se meten de tal modo en su papel que acaban por creer ellos mismos en la sinceridad de su actitud.<\/p>\n\n\n\n<p>La hipocres\u00eda general ha penetrado en cuerpo y alma en todas las clases sociales, de tal suerte que en la sociedad actual ning\u00fan comportamiento puede ya indignar a nadie. No en vano la hipocres\u00eda, en su sentido propio, quiere decir representar un papel. Y representar un papel, cualquiera que sea, es siempre posible. Hechos tales como el de que los representantes de Cristo bendigan a los homicidas militarizados y armados contra sus hermanos y teniendo el fusil para la oraci\u00f3n; hechos como el de la necesaria participaci\u00f3n de los sacerdotes -de todas las confesiones cristianas- junto al verdugo en las ejecuciones, reconociendo con su presencia el asesinato como conciliable con el cristianismo (un pastor ha asistido a la experiencia de la ejecuci\u00f3n mediante la electricidad), son hechos que no asombran a nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>Una exposici\u00f3n internacional penitenciaria ha tenido lugar recientemente en San Petersburgo. Se han expuesto en ella los instrumentos de tortura, las cadenas, modelos de prisiones celulares, es decir, instrumentos de suplicio peores que el knut y los azotes, y las se\u00f1oras y los se\u00f1ores sensibles iban a ver todo eso y se divert\u00edan vi\u00e9ndolo.<br>Nadie se sorprende tampoco de que la ciencia liberal, aun reconociendo la igualdad, la fraternidad, la libertad, demuestre la necesidad del ej\u00e9rcito, de las ejecuciones, de las aduanas, de la censura, de la prostituci\u00f3n, de la expulsi\u00f3n de los obreros extranjeros que degradan los salarios, de la prohibici\u00f3n de emigrar, de la colonizaci\u00f3n basada en el envenenamiento, en el saqueo, en el aniquilamiento de razas enteras de hombres llamados salvajes, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Se habla de lo que suceder\u00e1 cuando todos los hombres profesen lo que se llama cristianismo (es decir, diversas confesiones hostiles las unas con las otras), cuando todos puedan vestirse y comer lo que necesiten, cuando todos los habitantes de la Tierra est\u00e9n unidos por el tel\u00e9grafo, el tel\u00e9fono, y se comuniquen con la ayuda de globos, cuando todos los obreros est\u00e9n concienciados de las teor\u00edas socialistas y cuando las asociaciones obreras re\u00fanan millones de afiliados y posean millones de rublos, cuando todos est\u00e9n instruidos, lean los peri\u00f3dicos y conozcan todas las ciencias. Pero, de todos estos avances, \u00bfcu\u00e1les pueden resultar \u00fatiles y buenos si los hombres no dicen y no hacen aquello que consideran como verdad?<\/p>\n\n\n\n<p>La desgracia de los hombres proviene de su desuni\u00f3n, y su desuni\u00f3n proviene de que no siguen la verdad, que es \u00fanica, sino la mentira, que es m\u00faltiple. El \u00fanico medio de uni\u00f3n es, pues, unirse en la verdad. Por eso es por lo que, cuanto m\u00e1s sinceramente buscan los hombres la verdad, m\u00e1s se aproximan a la uni\u00f3n. Pero, \u00bfc\u00f3mo es posible que los hombres puedan unirse en la verdad, o aun aproximarse a ella, cuando no solamente no expresan la verdad que conocen, sino que adem\u00e1s la consideran in\u00fatil y fingen reconocer como verdad aquello que saben que es mentira? De esta manera, la situaci\u00f3n social de los hombres no puede mejorar, mientras \u00e9stos se oculten a s\u00ed mismos la verdad, mientras no reconozcan que su uni\u00f3n, y por consiguiente la felicidad, no es posible sino en la verdad, y mientras no coloquen por encima de todo el reconocimiento de la verdad que les es revelada.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque todos los perfeccionamientos exteriores que puedan so\u00f1ar los hombres religiosos o los hombres de ciencia se cumplan; aunque todos los hombres se conviertan al cristianismo y aunque todas las mejoras deseadas por los Bellamy y los Richet se realicen aun m\u00e1s all\u00e1 de su deseo, si la hipocres\u00eda que reina hoy subsiste, si los hombres no profesan la verdad que conocen, sino que contin\u00faan simulando la creencia en aquello que no creen, y la estima por aquello que no estiman, su situaci\u00f3n no solamente seguir\u00e1 siendo la misma, sino que no har\u00e1 m\u00e1s que empeorar. Cuanto m\u00e1s tengan los hombres cubiertas sus necesidades, cuantos m\u00e1s tel\u00e9grafos, tel\u00e9fonos, libros, peri\u00f3dicos y revistas haya, m\u00e1s medios habr\u00e1 de propagar las mentiras y las hipocres\u00edas, y por consiguiente m\u00e1s desgraciados ser\u00e1n, como sucede en la actualidad. Aunque todas esas mejoras materiales se realicen, la situaci\u00f3n de la humanidad no habr\u00e1 mejorado. Que cada hombre, pues, en la medida de sus fuerzas, siga personalmente la verdad que conoce, o que por lo menos no defienda la mentira. Y as\u00ed, muy pronto, en este mismo a\u00f1o en que estamos, se producir\u00e1n cambios que no nos atrevemos a so\u00f1ar ni para los pr\u00f3ximos cien a\u00f1os: la emancipaci\u00f3n de los hombres y el establecimiento de la verdad sobre la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>No sin raz\u00f3n la \u00fanica palabra dura y amenazante de Cristo ha sido dirigida a los hip\u00f3critas. No es el robo, el pillaje, el homicidio, el adulterio, la falsificaci\u00f3n, sino la mentira, la mentira especial de la hipocres\u00eda, lo que destruye en la conciencia de los hombres toda distinci\u00f3n entre el bien y el mal, lo que los corrompe, lo que los vuelve malos y semejantes a las fieras, lo que les impide huir del mal y buscar el bien, lo que les arrebata aquello que constituye el sentido de la verdadera vida humana y, por consiguiente, les dificulta el camino de toda perfecci\u00f3n.<br>Los hombres que ignoran la verdad y que hacen el mal provocan en los dem\u00e1s la aversi\u00f3n hacia ellos y la compasi\u00f3n por sus v\u00edctimas, pues hacen el mal s\u00f3lo a aquellos a quienes atacan; pero los hombres que conocen la verdad y que hacen el mal bajo la careta de la hipocres\u00eda, adem\u00e1s de hacerse el mal a s\u00ed mismos y hac\u00e9rselo a sus v\u00edctimas, se lo hacen a miles y miles de hombres tentados por la mentira que oculta este mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ladrones, los asesinos, los estafadores, que cometen actos que ellos mismos y todos los dem\u00e1s hombres reconocen como malos, son el ejemplo de aquello que no hay que hacer y repugna a los dem\u00e1s. Pero los que cometen los mismos robos, violencias y asesinatos, disimul\u00e1ndolos con toda suerte de justificaciones religiosas o cient\u00edficas, como hacen los propietarios, comerciantes, fabricantes y funcionarios, provocan la imitaci\u00f3n y hacen el mal no s\u00f3lo a aquellos que lo sufren directamente, sino a miles y millones de hombres a los que pervierten y descarr\u00edan haciendo desaparecer en ellos toda distinci\u00f3n entre el bien y el mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Un solo bien o ganancia obtenidos a trav\u00e9s de comerciar con las necesidades del pueblo o a trav\u00e9s de los productos que ellos corrompen, u obtenidos por operaciones de Bolsa, o por la adquisici\u00f3n a bajo precio de la tierra que aumenta de valor, o por una industria que arruina la salud y compromete la vida, o por el servicio civil o militar del Estado, o por cualquier ocupaci\u00f3n que estimule los malos instintos; un bien obtenido de esta manera, no solamente con la autorizaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n con la aprobaci\u00f3n de los gobernantes, y disfrazado por una filantrop\u00eda de ostentaci\u00f3n, pervierte a los hombres incomparablemente m\u00e1s que millones de robos, de estafas, de saqueos, realizados contra las leyes establecidas y perseguidos criminalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Una sola ejecuci\u00f3n realizada por hombres instruidos, con las necesidades b\u00e1sicas cubiertas y no bajo la acci\u00f3n de la pasi\u00f3n, hecha con la aprobaci\u00f3n y la participaci\u00f3n de los sacerdotes cristianos, y defendida como algo necesario y justo, pervierte y enfurece a los hombres m\u00e1s que cientos y miles de asesinatos realizados por ignorantes y muy a menudo bajo la influencia de la pasi\u00f3n. Una ejecuci\u00f3n como la que propon\u00eda el poeta Jukovsky, en la que los hombres sentir\u00edan incluso un enternecimiento religioso, ser\u00eda el acto m\u00e1s corrupto que se pueda imaginar.<br>Cualquier guerra, aun la m\u00e1s benigna, con todas sus consecuencias ordinarias: la destrucci\u00f3n de las cosechas, los robos, los raptos, el libertinaje, el asesinato; con las justificaciones de su necesidad y de su legitimidad; con la exaltaci\u00f3n de las haza\u00f1as militares, el amor a la bandera y a la patria; con los fingidos cuidados por los heridos, etc., pervierte, en un solo a\u00f1o, a m\u00e1s personas que miles de saqueos, de incendios y de asesinatos cometidos durante un siglo por individuos aislados impulsados por la pasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Una \u00fanica existencia lujosa, aunque no sea gente extraordinaria, de una familia honesta y virtuosa, que gasta para sus necesidades el producto de un trabajo que bastar\u00eda para alimentar a miles de hombres que viven en la miseria al lado de ella, pervierte a m\u00e1s personas que las innumerables org\u00edas de mercaderes groseros, de oficiales, de obreros dados a la bebida y al exceso, que por capricho rompen los vidrios, la vajilla, etc.<br>Una sola procesi\u00f3n solemne, un oficio o un serm\u00f3n lanzado desde lo alto del p\u00falpito de mentiras, en el que no cree ni el propio predicador, produce sin comparaci\u00f3n alguna un mal mucho mayor que el de miles de falsificaciones, de adulteraciones de art\u00edculos de consumo, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Se habla de la hipocres\u00eda de los fariseos. Pero la hipocres\u00eda de los hombres de nuestra \u00e9poca excede en mucho a la relativamente inocente de los fariseos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LEV TOLSTOI LA HIPOCRES\u00cdA Un rico terrateniente, sea ruso, franc\u00e9s, ingl\u00e9s, alem\u00e1n o americano, existe por los derechos, por los diezmos que deduce a los hombres que viven miserablemente de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"postBodyCss":"","postBodyMargin":[],"postBodyPadding":[],"postBodyBackground":{"backgroundType":"classic","gradient":""},"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[1021,1022],"tags":[],"class_list":["post-12814","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-agora","category-en-torno-al-anarquismo"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>LEV TOLSTOI: LA HIPOCRES\u00cdA - 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