{"id":12793,"date":"2026-03-03T13:10:58","date_gmt":"2026-03-03T13:10:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.solidaridadobrera.org\/confederal\/?p=12793"},"modified":"2026-03-03T23:39:36","modified_gmt":"2026-03-03T23:39:36","slug":"kropotkin-el-salario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.solidaridadobrera.org\/confederal\/2026\/03\/03\/kropotkin-el-salario\/","title":{"rendered":"KROPOTKIN: EL SALARIO"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"406\" height=\"542\" src=\"https:\/\/www.solidaridadobrera.org\/confederal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/kropotkin_2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-12794\" srcset=\"https:\/\/www.solidaridadobrera.org\/confederal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/kropotkin_2.jpg 406w, https:\/\/www.solidaridadobrera.org\/confederal\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/kropotkin_2-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 406px) 100vw, 406px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>PEDRO KROPOTKIN<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>EL SALARIO<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">PRESENTACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><br>Centrado en la diatriba que a finales del XIX enfrent\u00f3 a colectivistas y comunistas dentro de la clase obrera,<br>Kropotkin defiende aqu\u00ed, como no podr\u00eda ser menos, el comunismo; opci\u00f3n que con el tiempo resultar\u00eda vencedora, para lo cual no hay m\u00e1s que examinar las definiciones que como metas finales fueron defendidas por las organizaciones obreras de signo libertario a lo largo de todo el siglo XX.<br><br>Nos llama la atenci\u00f3n no obstante, el clima de ocaso del capitalismo que se trasluce tras estas l\u00edneas, pintado como un sistema caduco que est\u00e1 muriendo. Optimismo bien lejos del enfoque actual a casi siglo y medio de distancia, en el que hemos visto al capitalismo no solo reproducirse salvajemente, sino transmutarse en versi\u00f3n estatal en aquellos lugares en que el proletariado hab\u00eda hecho revoluciones para destronarle. Y donde estamos viendo asimismo el lento devenir de esos capitalismos de estado a capitalismos de libre empresa all\u00ed donde a\u00fan les queda algo de presencia como es en China.<br><br>Quiz\u00e1s la \u00fanica excepci\u00f3n a esa regla fue la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, pero aqu\u00ed tampoco se sigui\u00f3 la opci\u00f3n Kropotkin, sino que si bien el salario en las peque\u00f1as colectividades casi desapareci\u00f3, aunque sustituido por vales, en las grandes ciudades sigui\u00f3 subsistiendo, aunque fuese transmutado en salario familiar.<br><br>En fin un texto interesante, aunque hoy en d\u00eda est\u00e9 bien lejos de las preocupaciones del militante obrero. El d\u00eda de la revoluci\u00f3n, si es que llega, los proletarios de entonces sabr\u00e1n dar con las f\u00f3rmulas que mejor les sirvan en dicho momento.<br><br>Pero esperemos que llegue.<br><br>Confederaci\u00f3n Sindical Solidaridad Obrera<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>I<\/strong><br><\/p>\n\n\n\n<p>En sus planes de reconstrucci\u00f3n de la sociedad, los colectivistas cometen en nuestra opini\u00f3n, un doble error. Hablan de la abolici\u00f3n del r\u00e9gimen capitalista pero a la vez quisieran mantener dos instituciones que son la base del sistema: el gobierno representativo y el salario.<br>En lo que concierne al gobierno llamado representativo ya hemos hablado de ello en numerosas ocasiones. Para nosotros resulta absolutamente incomprensible que hombres inteligentes -y no faltan en el partido colectivista- puedan ser partidarios de los parlamentos nacionales o municipales despu\u00e9s de las lecciones que la historia nos ha dado al respecto, ya se trate de Francia, Inglaterra, Alemania, Suiza o los Estados Unidos.<br>Mientras vemos hundirse en todas partes el r\u00e9gimen parlamentario y mientras que de todos lados surge la critica a los mismos principios del sistema -no s\u00f3lo en relaci\u00f3n con sus aplicaciones- \u00bfc\u00f3mo es posible que hombres inteligentes, que se llaman a s\u00ed mismo socialistas revolucionarios, intenten mantener un sistema condenado ya a morir?<br>Se sabe que el sistema fue elaborado por la burgues\u00eda para enfrentarse a la realeza y mantener y aumentar, al mismo tiempo, su dominio sobre los trabajadores. Es el sistema por excelencia del r\u00e9gimen burgu\u00e9s. Se sabe que, al preconizarlo, los burgueses jam\u00e1s han defendido seriamente que un parlamento o un consejo municipal sea la representaci\u00f3n de la naci\u00f3n o de la ciudad; los m\u00e1s inteligentes de&nbsp; entre&nbsp; ellos&nbsp; saben&nbsp; que es imposible. Al sostener el r\u00e9gimen parlamentario, la burgues\u00eda se limitaba a poner un dique a las ambiciones de la realeza sin, por ello, conceder la libertad al pueblo.<br>Se evidencia, adem\u00e1s, que a medida que el pueblo es m\u00e1s consciente de sus intereses y que la variedad de \u00e9stos se multiplica, el sistema va dejando de funcionar. Por ello los dem\u00f3cratas de todos los pa\u00edses buscan, sin hallarlos, paliativos y correcciones diversas al sistema. Se intenta el refer\u00e9ndum y se encuentra que no sirve, se habla de representaci\u00f3n proporcional, representaci\u00f3n de las minor\u00edas u otras utop\u00edas parlamentarias. En una palabra, se empe\u00f1an en encontrar lo inencontrable, es decir, una delegaci\u00f3n que represente a los millones de diferentes intereses de la naci\u00f3n. Sin embargo, se ven obligados a reconocer que se camina por la v\u00eda equivocada, con lo que desaparece la confianza en un gobierno por delegaci\u00f3n.<br>S\u00f3lo los dem\u00f3cratas socialistas y los colectivistas no pierden la confianza y buscan el mantenimiento de la denominada representaci\u00f3n nacional, cosa que no comprendemos.<br>Si nuestros principios anarquistas no les convienen, si los encuentran inaplicables, nos parece que al menos deber\u00edan intentar hallar otro sistema de organizaci\u00f3n que corresponda a una sociedad sin capitalistas ni propietarios. Pero adoptar el sistema burgu\u00e9s -que ya muere y es el m\u00e1s vicioso de todos- es seguirlo preconizando con ligeras correcciones, como el mandato imperativo o el refer\u00e9ndum, de inutilidad ya demostrada y para una sociedad con su revoluci\u00f3n social hecha, lo cual nos parece absolutamente incomprensible a menos que bajo el nombre de Revoluci\u00f3n Social se preconice una cosa distinta que la revoluci\u00f3n, es decir, una renovaci\u00f3n m\u00ednima del r\u00e9gimen burgu\u00e9s.<br>Lo mismo ocurre con el salario ya que, despu\u00e9s de haber proclamado la abolici\u00f3n de la propiedad privada y la posesi\u00f3n en com\u00fan de los instrumentos de trabajo \u00bfc\u00f3mo puede defenderse bajo ninguna forma el mantenimiento del salario? Y sin embargo, esto es lo que hacen los colectivistas cuando defienden los bonos de trabajo.<br>Se comprende que los socialistas ingleses de comienzos de este siglo <a href=\"file:\/\/\/F:\/WebSoli\/www\/ateneo_nacho\/paginasagora\/paginasarticulos\/kropotkin_el_salario.html#nota1\">(1)<\/a> <a>defendieran<\/a> los bonos de trabajo. En realidad, trataban de poner de acuerdo al Capital y al Trabajo y se opon\u00edan a la idea de tocar violentamente la propiedad y los capitalistas. Eran tan poco revolucionarios que se declaraban dispuestos a sufrir cualquier r\u00e9gimen imperial mientras \u00e9ste favoreciera sus sociedades cooperativistas. En el fondo, continuaban siendo burgueses, caritativos si se quiere y por ello los socialistas de aquella \u00e9poca eran burgueses mientras que los trabajadores evolucionados eran comunistas -Engels lo dice en su prefacio al manifiesto comunista de 1843-.<br>Tambi\u00e9n se comprende que, m\u00e1s tarde, Proudhon recuperara esta idea. En su sistema mutualista \u00bfqu\u00e9 otra cosa buscaba que hacer el capital menos ofensivo a pesar del mantenimiento de la Propiedad individual que detestaba de todo coraz\u00f3n porque cre\u00eda necesaria como garant\u00eda del individuo frente al Estado?<br>Asimismo, se comprende que los economistas m\u00e1s o menos burgueses admitan tambi\u00e9n tos bonos de trabajo. Les importa poco que el trabajador sea pagado en bonos de trabajo o en moneda estampada con la efigie de la Rep\u00fablica o del Imperio. S\u00f3lo se preocupan de salvar, en vistas a la pr\u00f3xima ca\u00edda de la propiedad individual, sus casas y el capital necesario para la fabricaci\u00f3n de bienes manufacturados. Los bonos de trabajo servir\u00edan perfectamente para dicho mantenimiento.<br>Mientras el bono de trabajo pueda ser intercambiado por alhajas y coches, el propietario de una casa no tendr\u00e1 inconveniente en aceptarlo como pago por un alquiler. Mientras la casa de habitaci\u00f3n, el campo y la f\u00e1brica pertenezcan a los burgueses, por fuerza habr\u00e1 que pagarles de una forma u otra para que os permitan trabajar en sus campos, en sus f\u00e1bricas y habitar en sus casas. Por fuerza tendr\u00e1 que pagarse un salario al trabajador por su trabajo, sea en oro, papel moneda o en bonos de trabajo intercambiables por todo tipo de comodidades.<br>\u00bfPero c\u00f3mo puede defenderse la existencia de esta nueva forma de salario -el bono de trabajo- si se admite que la casa, el campo y la f\u00e1brica ya no son propiedad privada sino que pertenecen a la comuna o a la naci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>Examinemos de m\u00e1s cerca este sistema de retribuci\u00f3n del trabajo recomendado por las colectividades francesas, alemanas, inglesas e <a>italianas<\/a> <a href=\"file:\/\/\/F:\/WebSoli\/www\/ateneo_nacho\/paginasagora\/paginasarticulos\/kropotkin_el_salario.html#nota2\">(2)<\/a>.<br>M\u00e1s o menos se reduce as\u00ed: todo el mundo trabaja, en los campos, en las f\u00e1bricas, escuelas, hospitales, etc&#8230; La jornada de trabajo la establece el Estado al cual pertenecen la tierra, las f\u00e1bricas, las v\u00edas de comunicaci\u00f3n y todo el resto. Cada trabajador despu\u00e9s de la jornada de trabajo recibe un bono de trabajo que dice por ejemplo: OCHO HORAS DE TRABAJO. Con este bono puede adquirir en los almacenes del Estado o en diversas corporaciones, todo tipo de mercanc\u00edas. El bono es divisible, de manera que podr\u00e1 comprar carne por el valor de una hora de trabajo, cerillas por diez minutos o tabaco con una media hora. En lugar de decir \u00abcuatro reales de jab\u00f3n\u00bb, despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n colectivista dir\u00e1 \u00abcuatro minutos de jab\u00f3n\u00bb.<br>La mayor\u00eda de los colectivistas, fieles a la distinci\u00f3n establecida por los economistas burgueses (tambi\u00e9n Marx) entre el trabajo cualificado y el trabajo nos dicen que el trabajo cualificado, o profesional, deber\u00e1 pagarse un determinado n\u00famero de veces m\u00e1s que el simple. As\u00ed una hora de trabajo de un m\u00e9dico deber\u00e1 considerarse como dos o tres horas del trabajo de la enfermera o a tres o cuatro del jardinero. \u00abEl trabajo profesional o cualificado ser\u00e1 un m\u00faltiplo del trabajo simple\u00bb nos dice el colectivista Groenlund, a causa del tiempo de aprendizaje necesario a cada tipo de trabajo.<br>Otros colectivistas como los marxistas franceses no hacen este tipo de distinci\u00f3n. Proclaman \u00abla igualdad de los salarios\u00bb. El m\u00e9dico, el maestro y el profesor ser\u00e1n pagados con la misma cantidad de bonos de trabajo que el jardinero. Ocho horas pasadas en el hospital con los enfermos valdr\u00e1n lo mismo que las ocho cavando, en la mina o trabajando en la f\u00e1brica.<br>Algunos incluso hacen otra concesi\u00f3n: admiten que el trabajo malsano o desagradable -como el de los alba\u00f1iles- podr\u00e1 pagarse a una tasa m\u00e1s elevada que el agradable. Una hora de servicio en las cloacas, dicen, contar\u00e1 como dos horas de trabajo de un profesor.<br>&#8211; Otros colectivistas admiten la retribuci\u00f3n en bloque, por corporaciones. As\u00ed, una corporaci\u00f3n dir\u00eda: \u00abHe aqu\u00ed cien toneladas de acero. Para fabricarlas hemos sido cien trabajadores y hemos empleado diez d\u00edas. Habiendo sido nuestra jornada de trabajo de ocho horas, son ocho mil horas de trabajo para cien toneladas de acero, o sea ochenta horas por tonelada\u00bb. Con esta cuenta, el Estado pagar\u00eda ocho mil bonos de trabajo de una hora que deber\u00edan repartirse como les pareciera entre los miembros de la f\u00e1brica.<br>Por otra parte, cien mineros que hubieran tardado veinte d\u00edas en extraer ocho mil toneladas de carb\u00f3n, cada una de ellas valdr\u00eda dos horas y los diecis\u00e9is mil bonos de una hora recibidos por la corporaci\u00f3n de mineros, se repartir\u00edan entre ellos seg\u00fan sus propias apreciaciones.<br>Si se produc\u00edan disputas -si los mineros protestasen diciendo quela tonelada de acero s\u00f3lo deb\u00eda costar sesenta horas de trabajo en lugar de ochenta;&nbsp; si el profesor quisiera hacerse pagar la jornada el doble que la enfermera- el Estado intervendr\u00eda y solucionar\u00eda las diferencias.<br>Esta es, m\u00e1s o menos, la organizaci\u00f3n que los colectivistas querr\u00edan hacer surgir de la revoluci\u00f3n social. Seg\u00fan se ve, sus principios son: propiedad colectiva de los instrumentos de trabajo y remuneraci\u00f3n de cada uno seg\u00fan el tiempo empleado en producir, teniendo en cuenta la productividad. En cuanto al r\u00e9gimen pol\u00edtico, ser\u00eda el parlamentario mejorado por el cambio de los hombres en el poder,&nbsp; el mandato imperativo&nbsp; y&nbsp; el&nbsp; refer\u00e9ndum, es decir, el&nbsp; plebiscito&nbsp; si o no sobre las cuestiones que ser\u00edan sometidas a votaci\u00f3n popular.<br>Afirmamos rotundamente que este sistema nos parece absolutamente irrealizable.<br>Los colectivistas empiezan por proclamar un principio revolucionario -la abolici\u00f3n de la&nbsp; propiedad privada- neg\u00e1ndola a continuaci\u00f3n al conservar la organizaci\u00f3n de producci\u00f3n y de consumo&nbsp; nacidos de la propiedad privada.<br>Proclaman un principio revolucionario y -olvido inconcebible- ignoran las&nbsp; consecuencias&nbsp; que&nbsp; un&nbsp; principio&nbsp; tan&nbsp; diferente&nbsp; deber\u00eda&nbsp; implicar.<br>Olvidan que el hecho mismo de abolir la propiedad individual de los instrumentos de trabajo (tierra, f\u00e1bricas, medios de comunicaci\u00f3n, capitales) debe conducir a la sociedad por v\u00edas completamente nuevas; debe cambiar de arriba abajo el sistema de producci\u00f3n, los medios y los objetivos; todas las relaciones cotidianas entre los individuos deber\u00e1n modificarse en cuanto la tierra, la m\u00e1quina y el resto se consideren propiedad com\u00fan.<br>Dicen \u00abbasta de propiedad privada\u00bb y, de inmediato, se apresuran a mantenerla en sus manifestaciones cotidianas. \u00abSer\u00e9is una comuna para producir. Los campos, las herramientas, las m\u00e1quinas -dicen- os pertenecer\u00e1n en com\u00fan. Todo cuanto se ha hecho hasta hoy -esas manufacturas, esos ferrocarriles, esos puertos, esas minas- os pertenecen. No se mantendr\u00e1 ninguna diferencia en relaci\u00f3n con lo que hay\u00e1is hecho anteriormente con esas m\u00e1quinas, esos ferrocarriles o en esas minas.<br>\u00abPero a partir de ma\u00f1ana, disputareis minuciosamente para determinar la parte que deber\u00e9is llevar a cabo en la fabricaci\u00f3n o el tendido de todos esos trabajos. Desde ma\u00f1ana pensareis exactamente la parte que cada uno recibir\u00e1 en raz\u00f3n de la nueva producci\u00f3n. Contareis vuestros minutos de trabajo y os la pasareis vigilando para que cada minuto de trabajo de vuestro vecino no le sirva para adquirir m\u00e1s productos que el vuestro\u201d.<br>\u00abCalculareis vuestras horas y vuestros minutos laborales y, dado que una hora no mide nada, y que en determinada manufactura un trabajador puede vigilar cuatro trabajos a la vez, mientras que en otro s\u00f3lo puede vigilar dos, deber\u00e9is pesar la fuerza muscular, la energ\u00eda cerebral y la energ\u00eda nerviosa usadas. Calculareis minuciosamente los a\u00f1os de aprendizaje para evaluar exactamente la parte de cada uno de vosotros en la producci\u00f3n futura\u00bb.<br>Por nuestra parte, opinamos que si una naci\u00f3n o una comuna se otorgara una organizaci\u00f3n semejante, no subsistir\u00eda m\u00e1s de un mes. Una sociedad no puede organizarse bajo dos principios opuestos que se contradicen a cada paso. La naci\u00f3n o la comuna que se diera semejante organizaci\u00f3n se ver\u00eda obligada, o bien de volver a la propiedad privada, o transformarse de inmediato en una sociedad comunista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hemos dicho que la mayor parte de los&nbsp; escritores colectivistas piden que en la sociedad socialista la retribuci\u00f3n se lleve a cabo estableciendo una distinci\u00f3n entre el trabajo de calidad o profesional y el simple. Pretenden que la hora de trabajo del ingeniero, del arquitecto, debe contarse el doble o el triple en horas que la del herrero, del alba\u00f1il o de la enfermera. Y continuar\u00e1 diciendo que hay que hacer la misma distinci\u00f3n entre los trabajadores cuyo oficio exige un aprendizaje m\u00e1s o menos largo y los que no son m\u00e1s que sencillos jornaleros.<br>Este es el sistema de la sociedad burguesa.<br>Establecer esta distinci\u00f3n es mantener todas las desigualdades de la sociedad actual. Es trazar de antemano una l\u00ednea de separaci\u00f3n entre el trabajador y los que pretenden gobernarle. Sigue siendo la divisi\u00f3n de la sociedad en dos clases: la aristocracia del saber por encima de la plebe de manos callosas; una dedicada al servicio de la otra; los brazos de una trabajando para alimentar y vestir a la otra, la cual aprovecha su tiempo de ocio para aprender a dominar a la anterior.<br>Pero es m\u00e1s que esto. Es adoptar los signos distintivos de la sociedad burguesa prest\u00e1ndole el sello de la revoluci\u00f3n social. Es elegir en principio un abuso ya condenado de la sociedad que desaparece.<br>Sabemos lo que se nos contestar\u00e1. Se nos hablar\u00e1 de \u00absocialismo cient\u00edfico\u00bb, se citar\u00e1 a los economistas burgueses -incluido Marx- para probar que la escala de salarios tiene su raz\u00f3n de ser ya que \u00abla fuerza del trabajo\u00bb del ingeniero habr\u00e1 costado m\u00e1s a la sociedad que la \u00abfuerza del jardinero, porque los gastos \u00abnecesarios\u00bb para formar a un primero son m\u00e1s elevados que los precisos para preparar al segundo. Esta teor\u00eda es natural desde el momento en que se admite que los productos se intercambian en proporci\u00f3n de las cantidades de trabajo socialmente necesarias para su producci\u00f3n. Sin esto&nbsp; la teor\u00eda&nbsp; del valor de Ricardo, retomada por Marx, no podr\u00eda sostenerse.<br>Pero nosotros sabemos que, en la actualidad, si el ingeniero, el sabio y el doctor son&nbsp; pagados diez o cien veces m\u00e1s que el trabajador, no lo son en raz\u00f3n de \u00ablos gastos de producci\u00f3n\u00bb de estos se\u00f1ores. Lo son en raz\u00f3n de un monopolio de educaci\u00f3n. El ingeniero, el sabio y el m\u00e9dico explotan su capital -su diploma- del mismo modo que el burgu\u00e9s explota su f\u00e1brica o el noble explota sus t\u00edtulos de nacimiento. El grado universitario ha substituido al acta de nacimiento del noble del antiguo r\u00e9gimen.<br>El patr\u00f3n que paga veinte veces m\u00e1s al ingeniero que al trabajador, hace un c\u00e1lculo bien sencillo: si el ingeniero puede economizarle cien mil francos al a\u00f1o en la producci\u00f3n, le paga veinte mil; en cuando detecta un capataz h\u00e1bil para hacer sudar al obrero economiz\u00e1ndole diez mil francos en mano de obra, le paga dos o tres mil francos anuales. Renuncia a un millar de francos a cuenta de ganar diez mil. Esta es la esencia del r\u00e9gimen capitalista.<br>As\u00ed que no vengan a hablamos de los gastos de producci\u00f3n de la fuerza del trabajo y a decimos que un estudiante que ha pasado una alegre juventud en la universidad tenga \u00abderecho\u00bb a un salario diez veces m\u00e1s elevado que el hijo de un minero que anda metido en la mina desde los once a\u00f1os. Y lo mismo se puede decir de un comerciante que ha pasado veinte a\u00f1os de \u00abaprendizaje\u00bb en una tienda que gana sus cien francos diarios y s\u00f3lo paga cinco a cada uno de sus empleados.<br>Nadie ha calculado jam\u00e1s los gastos de producci\u00f3n de la fuerza de trabajo. Y si un holgaz\u00e1n cuesta lo mismo a la sociedad que un honrado trabajador, a\u00fan queda por saber si despu\u00e9s de contarlo todo -mortalidad infantil de los hijos de los trabajadores, la anemia que los mata, las muertes prematuras- un jornalero robusto no cuesta m\u00e1s a la sociedad que un artesano.<br>\u00bfSe nos quiere hacer creer, por ejemplo, que el salario de treinta c\u00e9ntimos que se le paga a una obrera parisina, o los seis de una costurera de Auvernia que pierde los ojos sobre los encajes, representan \u00ablos gastos de producci\u00f3n\u00bb de estas mujeres? Y sabemos que muchas veces trabajan por menos de estas cantidades porque, tambi\u00e9n sabemos perfectamente, que de no hacerlo, sin estos salarios irrisorios morir\u00edan de hambre.<br>En la sociedad actual, cuando vemos que el capataz recibe una paga dos o tres veces mayor que el trabajador y que entre los mismos trabajadores existen toda una serie de gradaciones, desde los diez francos diarios a los seis c\u00e9ntimos de la campesina, sentimos asco.<br>Condenamos estas gradaciones. No s\u00f3lo desaprobamos los elevados salarios del ministro, sino tambi\u00e9n la diferencia entre los diez francos y los seis c\u00e9ntimos. Lo rechazamos. Lo consideramos injusto, y decimos: \u00ab\u00a1abajo los privilegios no s\u00f3lo de educaci\u00f3n, sino de nacimiento! \u00a1Unos somos anarquistas y otros socialistas precisamente porque estamos en contra de estos privilegios! \u00ab<br>\u00bfC\u00f3mo&nbsp; entonces,&nbsp; se&nbsp; pueden&nbsp; eligir&nbsp; los&nbsp; privilegios&nbsp; en&nbsp; principio?<br>\u00bfC\u00f3mo proclamar que los privilegios de educaci\u00f3n ser\u00e1n la base de una sociedad igualitaria sin matar de ra\u00edz esta misma sociedad? Es imposible en una sociedad que tenga la igualdad como base. El general al lado del soldado, el ingeniero rico al lado del trabajador, el m\u00e9dico al lado de la enfermera.<br>De producirse una aberraci\u00f3n semejante, la conciencia popular se alzaba contra ello, no lo tolerarla. Por tanto, vale m\u00e1s no intentarlo.<br>Por eso ciertos colectivistas franceses, comprendiendo la imposibilidad de mantener la escala de salarios en una sociedad inspirada por el aliento de la revoluci\u00f3n, se apresuran a proclamar hoy d\u00eda la igualdad de los salarios. Sin embargo, tropiezan con otras dificultades tan grandes como las anteriores y su igualdad de salarios se toma otra utop\u00eda tan irrealizable como la teor\u00eda de la escala de los otros.<br>Una sociedad que se habr\u00e1 apoderado de todo la riqueza social y que habr\u00e1&nbsp; proclamado&nbsp; que todos&nbsp; tienen&nbsp; derecho&nbsp; a&nbsp; esta&nbsp; riqueza -cualquiera que fuera su parte en la creaci\u00f3n de la misma- estar\u00eda obligada a renunciar a cualquier idea de salario tanto en moneda como en bonos de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abA cada uno seg\u00fan sus obras\u00bb dicen los colectivistas o, mejor, seg\u00fan su rendimiento en favor de la sociedad. \u00a1Y se recomienda este principio despu\u00e9s que la revoluci\u00f3n habr\u00e1 puesto en com\u00fan los instrumentos de trabajo y todo cuanto se necesita para la producci\u00f3n!<br>Si se produjera la desgracia que la revoluci\u00f3n social se adhiriera a este principio, se atrasar\u00eda un siglo el desarrollo de la humanidad; ser\u00eda construir sobre arena; finalmente, se dejar\u00eda sin resolver el inmenso problema social que los siglos pasados nos han dejado entre las manos.<br>En una sociedad como la nuestra en la que cuanto m\u00e1s trabaja un hombre menos se le retribuye, este principio puede parecer a primera vista una aspiraci\u00f3n justiciera, pero en el fondo no es m\u00e1s que la consagraci\u00f3n de todas las injusticias actuales. El concepto del salario empez\u00f3 con este principio y ha desembocado en la situaci\u00f3n actual, es decir, en las abominaciones y en las crudas desigualdades de la sociedad actual. Se ha llegado a este punto porque desde el mismo instante en que la sociedad empez\u00f3 a calcular en moneda o en otra especie de salario los servicios prestados, toda la historia de la sociedad capitalista quedaba escrita, llevaba en s\u00ed misma el germen de su final.<br>\u00bfPodemos, por tanto, volver al mismo punto de partida y repetir la misma evoluci\u00f3n? Nuestros te\u00f3ricos as\u00ed lo defienden, pero felizmente es imposible. La revoluci\u00f3n ser\u00e1 comunista o perecer\u00e1 en un ba\u00f1o de sangre.<br>Los servicios prestados a la sociedad -ya sea un trabajo en la f\u00e1brica, en el campo o en los servicios- no pueden evaluarse en unidades monetarias, no existe una medida exacta de lo que se ha denominado err\u00f3neamente valor de intercambio, ni del valor utilitario. Si encontramos dos individuos que trabajan conjuntamente para la comunidad durante a\u00f1os cinco horas al d\u00eda en trabajos distintos pero que los satisfacen por igual, podremos afirmar que sus trabajos en valor son equivalentes. Pero no se pueden fraccionar, ni decir que el producto de cada jornada, de cada hora o de cada minuto de trabajo vale el producto de cada hora o de cada minuto de otro.<br>Para nosotros, la escala actual de salarios es un producto complejo formado por impuestos, tutela gubernamental y acaparamiento capitalista, o sea, de estado y de capital. Por ello, afirmamos que todas las teor\u00edas elaboradas por los economistas sobre la escala de salarios, han sido inventadas a posteriori para justificar las injusticias existentes. No faltar\u00e9 quien nos diga que, a pesar de todo, la escala colectivista de los salarios constituir\u00e1 un progreso. \u00abSer\u00e9 mucho mejor -dicen- tener una clase de gente pagada dos o tres veces m\u00e1s que el com\u00fan de los trabajadores, que tener ning\u00fan Rothschild que se embolsa en un d\u00eda lo que un trabajador no gana en un a\u00f1o. Siempre ser\u00e1 un paso logrado hacia la igualdad\u00bb.<br>Para nosotros, \u00e9ste ser\u00eda un progreso a contrapelo. Introducir en una Sociedad socialista Je distinci\u00f3n entre trabajo simple y trabajo profesional, ser\u00eda dar validez con el sello revolucionario a la condici\u00f3n brutal que se sufre hoy d\u00eda pero que, por lo menos, consideramos injusta. Ser\u00eda hacer como esos se\u00f1ores del 4 de agosto de 1789, que proclamaban la abolici\u00f3n de los derechos feudales con grandes frases efectistas pero que el 8 avalaban esos mismos derechos al instituir unos determinados c\u00e1nones pagaderos por los campesinos a los se\u00f1ores para su remisi\u00f3n. Ser\u00eda tambi\u00e9n hacer lo mismo que el gobierno ruso cuando declar\u00f3 la emancipaci\u00f3n de los siervos y proclam\u00f3 que a partir de entonces la tierra pertenecer\u00eda a los se\u00f1ores cuando, antes, constitu\u00eda un abuso apoderarse de las tierras de los siervos.<br>O bien para presentar un ejemplo m\u00e1s conocido: -cuando la Comuna de 1871 decidi\u00f3 pagar a los miembros del Consejo de la Comuna quince francos al d\u00eda, mientras que los federados que defend\u00edan las murallas s\u00f3lo cobraban trente c\u00e9ntimos, hubo algunos que proclamaron esta decisi\u00f3n como un acto de alta democracia igualitario. Pero en &#8211; realidad, con esta decisi\u00f3n la Comuna no hac\u00eda m\u00e1s que sancionar la antigua desigualdad entre el funcionario y el soldado, el gobernante y el gobernado. Para una c\u00e1mara oportunista, una decisi\u00f3n de este tipo era una magn\u00edfica ocasi\u00f3n, pero para la Comuna constitu\u00eda una mentira. La Comuna ment\u00eda a su principio revolucionario y, por ello, lo condenaba.<br>A Grosso modo puede decirse que el hombre a quien durante toda su vida se le ha impedido tener un momento ocioso durante diez horas diarias, ha dado a la sociedad mucho m\u00e1s que el que s\u00f3lo le ha costado cinco horas al d\u00eda o ninguna. Por tanto, no puede determinarse que dos horas de cualquiera de estos \u00faltimos vale el doble que el producto de una hora de otro y remunerarlo en proporci\u00f3n. Hacerlo as\u00ed, ser\u00eda ignorar toda la complejidad de la industria, la agricultura, la vida entera de la sociedad actual en suma. Asimismo, se dejar\u00eda de lado hasta que punto todo el trabajo del individuo es el resultado de trabajos anteriores y actuales; ser\u00eda aplicar los principios de la edad de piedra a la edad del acero.<br>Por ejemplo, examinemos el trabajo de una mina de carb\u00f3n y veamos si existe la menor posibilidad de evaluar los distintos servicios prestados por todos los que realizan las diversas labores necesarias para la extracci\u00f3n del mineral.<br>Veamos a ese hombre colocado ante la inmensa m\u00e1quina que hace subir y descender la caja. Controla con una mano la palanca que la hace subir, bajar, o detenerla en un abrir y cerrar de ojos. La lanza arriba o abajo con una velocidad vertiginosa mientras vigila un indicador clavado al muro que, se\u00f1alando una escala, indica en qu\u00e9 lugar del pozo donde se halla la caja en cada momento. No aparta la atenci\u00f3n del aparato y cuando \u00e9ste se\u00f1ala un determinado nivel, interrumpe de golpe el movimiento de la caja, ni medio metro m\u00e1s arriba ni m\u00e1s abajo del lugar indicado. Y tan pronto se ha vaciado, la lanza nuevamente al espacio.<br>Durante ocho o diez horas despliega &nbsp;prodigios de atenci\u00f3n.&nbsp; Si&nbsp; su cerebro deja de estar atento ni un s\u00f3lo instante, la caja golpear\u00e1 contra las ruedas, romper\u00e1 el cable, aplastar\u00e1 a los hombres e interrumpir\u00e1 todo el trabajo de la mina. S\u00f3lo con que pierda tres segundos en el manejo de la palanca, la extracci\u00f3n se reducir\u00e1 entre veinte y cincuenta toneladas al d\u00eda.<br>\u00bfEs quiz\u00e1 ese hombre el que presta un servicio m\u00e1s importante en la mina o el muchacho del silbato que desde abajo le da la se\u00f1al de hacer subir la caja? \u00bfO es el minero que a diario expone su vida en el fondo de la mina y que alg\u00fan d\u00eda puede resultar muerto por una explosi\u00f3n de gris\u00fa?&nbsp; \u00bfO el ingeniero&nbsp; que si comete un ligero error en sus c\u00e1lculos y no detecta la veta de carb\u00f3n, har\u00e1 perforar piedra? \u00bfO bien, finalmente -como lo pretenden los economistas que tambi\u00e9n predican la retribuci\u00f3n seg\u00fan las obras y las calculan a su manera- es el propietario que ha arriesgado todo su patrimonio y que&nbsp; puede ordenar a despecho de todas las previsiones perforar en un lugar equivocado?<br>Todos los trabajadores de la mina contribuyen a extraer el carb\u00f3n en la medida de sus fuerzas, de sus energ\u00edas, de su saber, de su inteligencia y de su habilidad. Y lo \u00fanico que cabe decir es que todos tienen derecho a vivir, a satisfacer sus necesidades, incluso sus fantas\u00edas cuando las necesidades imperiosas de las anteriores estuvieran satisfechas. \u00bfPero c\u00f3mo evaluar sus obras?<br>Por otra parte, el carb\u00f3n extra\u00eddo \u00bfser\u00eda obra suya? \u00bfNo lo ser\u00eda de los que construyeron el ferrocarril que va a la mina o de los autores de las carreteras que rodean las estaciones? \u00bfNo es tambi\u00e9n la obra de los que sembraron los campos, extrajeron el hierro, cortaron la madera para las vigas o construyeron las m\u00e1quinas que quemar\u00e1n el carb\u00f3n y as\u00ed sucesivamente?<br>Es imposible hacer ninguna distinci\u00f3n entre las horas de cada uno. Medirlas por los resultados o fraccionarias por las horas de trabajo tambi\u00e9n conduce al absurdo. S\u00f3lo queda una cosa: no medirlas en absoluto y reconocer el derecho a las comodidades de tocios aquellos que toman parte en la producci\u00f3n.<br>Asimismo, tomad cualquier otra rama de la actividad humana, examinad el conjunto de nuestra existencia y preguntaos: \u00bfcual de entre nosotros puede reclamar una mayor compensaci\u00f3n por sus&nbsp; obras? \u00bfQui\u00e9n es m\u00e1s, el m\u00e9dico que ha acertado en el diagn\u00f3stico de la enfermedad o la enfermera que ha asegurado la curaci\u00f3n poniendo en pr\u00e1ctica las medidas necesarias? \u00bfEs el inventor de la primera m\u00e1quina de vapor o el muchacho que un d\u00eda, harto de tirar de&nbsp; la cuerda que anta\u00f1o serv\u00eda para abrir la&nbsp; v\u00e1lvula que dejaba entrar el vapor bajo el pist\u00f3n, at\u00f3 la cuerda a la palanca de la&nbsp; m\u00e1quina y se fue a jugar con sus amigos sin saber que acababa de inventar el mecanismo esencial en toda m\u00e1quina moderna: la abertura autom\u00e1tica de la&nbsp; v\u00e1lvula?<br>\u00bfFue el inventor de la locomotora o aquel obrero de Newcastle que sugiri\u00f3 substituir por traviesas de madera las piedras que antes se pon\u00edan debajo de los ra\u00edles y que hac\u00edan descarrilar los trenes faltos de un soporte el\u00e1stico? \u00bfEs el maquinista o el hombre que se encarga de las se\u00f1ales?<br>T\u00f3mese el cable transatl\u00e1ntico. \u00bfQui\u00e9n ha hecho m\u00e1s por la sociedad? \u00bfEl ingeniero que insist\u00eda en que el cable transmitir\u00eda los telegramas o los electricistas que lo declaraban&nbsp; imposible? \u00bfO Maury,&nbsp; el sabio que aconsej\u00f3 substituir los cables gruesos por otros no m\u00e1s anchos que una ca\u00f1a? \u00bfO los voluntarios llegados de quien sabe donde que se pasaron noche y d\u00eda en el puente examinando minuciosamente cada metro de cable y quitando los clavos con los que los accionistas de las compa\u00f1\u00edas&nbsp;&nbsp; mar\u00edtimas&nbsp; pon\u00edan&nbsp; ex&nbsp; profeso&nbsp; el sistema fuera de servicio?<br>Y en un campo&nbsp; a\u00fan&nbsp; m\u00e1s vasto,&nbsp; el aut\u00e9ntico campo de la vida humana con sus alegr\u00edas, dolores y accidentes. \u00bfQui\u00e9n de nosotros no conoce a alguien que le ha hecho un favor (servicio) tan grande&nbsp; que s\u00f3lo de pensar en pagarlo con dinero se ofender\u00eda? Un servicio que podr\u00eda consistir en s\u00f3lo una palabra, pero dicha justo a tiempo; o meses y a\u00f1os de entrega y devoci\u00f3n. \u00bfEvaluareis estos servicios, los m\u00e1s importantes de todos, en bonos de trabajo?<br>\u00ab\u00a1Las obras de cada uno!\u00bb.&nbsp;&nbsp; Las sociedades humanas no vivir\u00edan&nbsp; ni generaciones, desaparecer\u00edan a los cincuenta a\u00f1os si cada uno no diera infinitivamente m\u00e1s de lo que recibe en moneda, en bono o en recompensas c\u00edvicas. Se producir\u00eda la extinci\u00f3n de la raza si la madre empleara su vida \u00fanicamente en conservar la de sus hijos, si el hombre no diera nada all\u00ed donde no le espera ninguna recompensa.<br>Si la sociedad burguesa&nbsp; perece, si hoy en d\u00eda nos hallamos en un callej\u00f3n sin salida del cual no podemos salir sin pasar a sangre y fuego las instituciones del pasado, es precisamente por haber contado demasiado, por haber confiado en el cuento de la lechera: Todo esto ha pasado por habernos dejado arrastrar a dar s\u00f3lo si recibimos, por haber convertido a la sociedad en una empresa comercial basada en el debe y el haber.<br>Por otra parte, los colectivistas lo saben. Comprenden vagamente que una sociedad no podr\u00eda existir si llevara al l\u00edmite el principio de \u00aba cada uno seg\u00fan sus obras\u00bb. Dudan que las necesidades -no hablamos de fantas\u00edas- del individuo no corresponden siempre a&nbsp; sus obras.<br>Por ello, De Paepe dice: \u00abEste principio -eminentemente individualista- ser\u00eda&nbsp; atemperado mediante la intervenci\u00f3n social en la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os y de los j\u00f3venes (comprendidos el alimento y el sost\u00e9n) y por la organizaci\u00f3n social de asistencia a los enfermos e impedidos, por la jubilaci\u00f3n a los trabajadores ancianos, etc&#8230;\u00bb<br>No se fijan en que un hombre de cuarenta a\u00f1os con tres hijos tiene mayores necesidades que un joven de veinte.<br>No se dan cuenta que la madre que amamanta a su hijo y pasa las noches en blanco a su cabecera no puede hacer tantas obras como el hombre que ha dormido tranquilamente. Parecen admitir que el hombre y la mujer agotados por haber trabajado en exceso para la sociedad, pueden resultar a la postre incapaces de llevar a cabo tantas obras como aquellos que habr\u00e1n cumplido con sus horas sin grandes molestias y embolsado sus bonos gracias a su situaci\u00f3n privilegiada en la burocracia estatal.<br>Eso s\u00ed, se apresuran a atemperar el principio. \u00abLa sociedad -d\u00edcen\u00ad alimentar\u00e1 y educar\u00e1 a los ni\u00f1os, asistir\u00e1 a los enfermos y a los ancianos. Las necesidades y no las obras ser\u00e1n la medida de los gastos que la sociedad se impondr\u00e1 para atemperar el principio basado en las obras\u00bb.<br>\u00a1Se trata de caridad!&nbsp; La caridad organizada por el Estado. Mej\u00f3rese el hogar de los ni\u00f1os abandonados, organ\u00edcese la protecci\u00f3n de enfermos y ancianos \u00a1y el principio ser\u00e1 atemperado!<br>O sea, que despu\u00e9s de haber negado al comunismo, despu\u00e9s de haber adaptado a su manera la f\u00f3rmula \u00aba cada uno seg\u00fan sus necesidades\u00bb, se dan cuenta que sus brillantes economistas se han olvidado de algo: de las necesidades de los productores. Y se apresuran a reconocerlo. El Estado acudir\u00e1, el Estado se encargar\u00e1 de determinar si las necesidades no son desproporcionadas en relaci\u00f3n a las obras y de satisfacerlas si es el caso. Ser\u00e1 el Estado quien dar\u00e1 limosna a los inferiores. De esto a la ley de los pobres y a las \u00abcasas de trabajo\u00bb <a href=\"file:\/\/\/F:\/WebSoli\/www\/ateneo_nacho\/paginasagora\/paginasarticulos\/kropotkin_el_salario.html#nota3\">(3)<\/a> <a>inglesas<\/a> no hay m\u00e1s que un paso. Y realmente no hay m\u00e1s que un paso porque esta misma sociedad-madrastra que nos asquea, se ha visto tambi\u00e9n obligada a atemperar su feroz individualismo. Tambi\u00e9n ella ha tenido que hacer concesiones en un sentido comunista bajo la forma de caridad.<br>Ella tambi\u00e9n distribuye dinero para impedir el pillaje de sus tiendas. Asimismo construye hospitales -a menudo malos y algunos espl\u00e9ndidos- para prevenir la extensi\u00f3n de las enfermedades contagiosas. Y tambi\u00e9n, despu\u00e9s de haber pagado m\u00ednimamente las horas de trabajo, recoge a los hijos de aquellos a quien ella misma ha reducido a la m\u00e1s profunda de las miserias. Se ocupa tambi\u00e9n de las necesidades caritativas.<br>Como hemos dicho en otras ocasiones, la miseria de los miserables fue la primera causa de la riqueza. Fue ella la que cre\u00f3 el primer capitalista ya que, antes de poder acumular la plusval\u00eda que tanto gusta mencionar, era preciso que existieran miserables que consintieran vender su fuerza de trabajo para no morir de hambre. La miseria es la que ha hecho a los ricos. Y si la miseria creci\u00f3 tan r\u00e1pidamente en la Edad Media, fue gracias, especialmente, a las invasiones y las guerras que siguieron, la creaci\u00f3n de los Estados y el desarrollo de su poder, el enriquecimiento gracias a la explotaci\u00f3n de Oriente y tantas otras causas del mismo g\u00e9nero que quebraron los lazos que un\u00edan a las comunidades agrarias y urbanas y en lugar de proclamar la solidaridad que sol\u00eda unirlos, proclamaron este principio: \u00ab\u00a1Nada de necesidades. S\u00f3lo se pagar\u00e1n las obras y que cada uno se espabile por su cuenta!\u00bb.<br>\u00bfEs este el principio que surgir\u00e1 de la revoluci\u00f3n? \u00bfEs este el principio que se osa calificar de revoluci\u00f3n social, un nombre tan querido por los hambrientos, los sufrientes y los oprimidos?<br>No ser\u00e1 posible. Ya que el d\u00eda en que las viejas instituciones caigan bajo el hacha del proletariado, habr\u00e1 entre estos el medio cuarter\u00f3n que gritar\u00e1: \u00ab\u00a1Pan para todos! \u00a1Casa para todos! \u00a1Vida decente para todos!\u00bb<br>Y su voz ser\u00e1 escuchada. El pueblo se dir\u00e1 a s\u00ed mismo: \u00abEmpecemos satisfaciendo nuestras necesidades vitales, de alegr\u00eda y de libertad. Y cuando todo el mundo sea feliz, nos pondremos manos a la obra, la obra de la demolici\u00f3n de los \u00faltimos vestigios del r\u00e9gimen burgu\u00e9s, de su moral basada en el libro de contabilidad, de su filosof\u00eda del \u00abdebe\u00bb y del \u00abhaber\u00bb, de sus instituciones que discriminan el tuyo y el m\u00edo. Y al demolerlas edificaremos, como dec\u00eda Proudhon. Pero edificaremos sobre bases nuevas, las del Comunismo y de la Anarqu\u00eda y no las del lndividualismo y la Autoridad .<\/p>\n\n\n\n<p><strong>NOTAS<\/strong><br><br><a href=\"file:\/\/\/F:\/WebSoli\/www\/ateneo_nacho\/paginasagora\/paginasarticulos\/kropotkin_el_salario.html#cita1\">1<\/a>&#8211; <a>Siglo<\/a> XIX.<br><a href=\"file:\/\/\/F:\/WebSoli\/www\/ateneo_nacho\/paginasagora\/paginasarticulos\/kropotkin_el_salario.html#cita2\">2<\/a>&#8211; <a>Los<\/a> anarquistas espa\u00f1oles al conservar el nombre de colectividades, entienden con esta palabra la posesi\u00f3n en com\u00fan de los instrumentos de trabajo y \u00abla libertad para cada grupo de repartir los productos del trabajo como les parece bien\u00bb: seg\u00fan los principios comunistas u otros.<br><a href=\"file:\/\/\/F:\/WebSoli\/www\/ateneo_nacho\/paginasagora\/paginasarticulos\/kropotkin_el_salario.html#cita3\">3<\/a>&#8211; <a>\u00bbWorkhouse\u00bb. <\/a>Casas de acogida inglesas para gente discapacitada a la que se daba albergue y se les obligaba a trabajar en una ocupaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEDRO KROPOTKIN EL SALARIO PRESENTACI\u00d3N Centrado en la diatriba que a finales del XIX enfrent\u00f3 a colectivistas y comunistas dentro de la clase obrera,Kropotkin defiende aqu\u00ed, como no podr\u00eda ser [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"postBodyCss":"","postBodyMargin":[],"postBodyPadding":[],"postBodyBackground":{"backgroundType":"classic","gradient":""},"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[1021,1022],"tags":[],"class_list":["post-12793","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-agora","category-en-torno-al-anarquismo"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - 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