AVISO 47/2020 METROMADRID – Ni “pa´tras”, ni “pa´lante”, ni “pa ná”

La empresa le ha dado tantas vueltas a todos los temas que han vuelto al principio

El pasado 21 de mayo, una vez más, hemos vuelto a perder el tiempo con la empresa, han realizado una videoconferencia para recordarnos que los temas inconclusos y que no habían tenido tiempo de mirar, siguen exactamente igual, los datos de los compañeros con acceso a la jubilación, las operativas aún sin medidas preventivas….

En síntesis:

Creación de empleo sigue igual, o sea, de la bolsa de maquinistas esperando noticias y del resto no lo consideran.

No va haber test serológicos por un cambio de criterio del Ministerio de Sanidad, el contrato queda en suspenso. Los PCR siguen sin ser obligatorios para la reincorporación de los compañeros enfermos por coronavirus, que sería la única manera de asegurarnos que los compañeros que han sufrido bajas por coronavirus, no se reincorporen siendo aún positivos.

Sobre la situación de los compañeros que están teletrabajando no aportan nada, eso sí, en algún Servicio se está echando de menos a sus responsables. Tampoco ven motivo para pagar ningún complemento a los que están teletrabajando por estar utilizando medios propios, ni ven la motivación necesaria para ello.

Clínica quieren que vuelva a la normalidad el 15 junio y con el horario hasta las 6 de la tarde, retomando los reconocimientos médicos. Aunque aún no tenemos noticias de las medidas de prevención en clínica.

Hablando en general de la situación la empresa considera que no se ha anticipado para no equivocarse, algo falso con ejemplos tan nefastos como cubrir el máximo posible de estaciones en fase 0. Otra manera para no decir que impera la improvisación.

Dicen que el Almacén de vestuario abrirá para cambios de ropa con cita previa, van a instalar mamparas, etc. mandando incluso la ropa a los puestos de trabajo, lo anunciarán en “breve”.

En los datos referentes a la afección por coronavirus, siguen sin incluir el número de fallecidos y los contactos dicen ser extralaborales, no sabemos dónde incluyen los contactos laborales, tampoco sabemos que pasa con las sospechas, porque no les han realizado test, además tampoco parece que se estén esforzando mucho por facilitarnos los datos de forma detallada, esta manera de entender la trasparencia por parte de la Empresa es muy opaca.

Los trabajadores especialmente sensibles serán llamados para reevaluar su situación, según cambio de criterio sanitario del 30 de abril y emitirán un informe para presentar en la siguiente consulta médica de atención primaria, que serán los que decidan si continúan de baja, en caso de alta del médico de cabecera, será Medicina Laboral quien podrá retirarlos del puesto de trabajo si lo creyese necesario.

Los operativos de aglomeraciones están previstos para el lunes 25 habiendo hecho el 18 una primera evaluación, suponemos que el 26, en el pleno del comité de seguridad y salud, nos anunciarán a hechos consumados, como siempre, las medidas de prevención que van a implementar. También nos han dejado entrever que, con la actualización del software de los torniquetes, pretenden controlar el aforo bloqueándolos, algo que puede complicar la vida para el personal de Estaciones. También han realizado una prueba piloto de control de aforo en línea 11, sin invitación a los sindicatos.

Están esperando una Orden del Ministerio para poder retomar las acciones formativas, aunque nosotros con el protocolo presentado y las medidas propuestas por la empresa lo vemos peligroso. Dicen no poder finalizar las prácticas de los Jefes de Depósito, colectivo con mucha falta de personal. Veremos lo que tarda en ocurrir un accidente, para licitar contratos millonarios a los amiguetes de las contratas si hubo prisa, pero no para levantar una suspensión de prácticas en lugares con aforos holgados según la empresa.

El único avance es que aceptan pagar todos los complementos a los trabajadores puestos en cuarentena por Metro por contacto estrecho con positivos de Covid 19 o con trabajadores con síntomas compatibles, hayan tenido baja médica o no.

Para Solidaridad Obrera la Dirección de Metro no se mueve, debe ser que tienen miedo a implementar medidas que de verdad ayuden a proteger a los trabajadores y que por ello les quiten la silla a la que parecen estar anclados.

Madrid a 22 de mayo de 2020

Por Solidaridad Obrera

La Junta Sindical

Comer es un derecho básico

Por José Luis Carretero Miramar 

Iniciativa solidaria de la Escuela Superior de Hostelería.

La situación social generada por la pandemia del coronavirus es extremadamente grave. En cerca de dos meses de confinamiento se han producido más de un millón de despidos. Cerca de cinco millones de trabajadores están sujetos a Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTEs), lo que implica que sus retribuciones se han visto enormemente minoradas y que, en muchos casos, a causa del colapso producido en las oficinas de empleo, no han cobrado todavía lo que les corresponde. La mayoría de los trabajadores autónomos están cobrando una prestación de cese de actividad exigua y difícil de obtener. Los sectores del turismo y la hostelería, que representaban en conjunto cerca del 30% del PIB nacional antes de la pandemia, simplemente se han desplomado en el marasmo.

Pero, además, cientos de miles de trabajadores informales en situación de vulnerabilidad (vendedores ambulantes, migrantes sin papeles, trabajadores de la economía sumergida, parados sin prestación, etc.) se han visto, de manera repentina y brutal sin, literalmente, nada que comer.

Más de cien mil personas hacen cola estos días ante los bancos de alimentos de la ciudad de Madrid para conseguir algo que echarse a la boca. Entre ellos hay parados de larga duración, trabajadores en ERTE que todavía no han cobrado la prestación, familias de clase media que han tenido que cerrar sus pequeños comercios. La pobreza, hoy, es ubicua y brutal, en una España que prevé que su producción nacional caiga más del 10 % este año.

Pero en estas calles visitadas por una nueva miseria y una infinita tristeza hay también ubicuas muestras de la solidaridad de los de abajo. De autoorganización social y afirmación de la potencia de lo comunitario, pese al distanciamiento físico que impone la pandemia. Hay redes de gentes e iniciativas solidarias que laboran para alimentar, y no sólo en el sentido biológico, a quienes han perdido todo.

Nos lo cuenta Aurelio Villanueva, activista de la Plataforma de Trabajadores en Paro de San Blas y Canillejas. Su colectivo lleva los dos últimos meses dando de comer a más de 800 familias de estos barrios populares de Madrid. Ha contado con la solidaridad de los vecinos y con la ayuda de otras organizaciones sociales, como el sindicato Solidaridad Obrera, que ha abierto una cuenta corriente para recoger dinero para esta iniciativa.

“Nuestra Plataforma está entregando unos 300 menús diarios y 200 y pico bocadillos, gracias a un contacto con los Bancos de Alimentos que tienen la ayuda del conocido chef español, afincado en Estados Unidos, José Andrés.” Además, entregan paquetes con comida a varios cientos familias y reparten 25 menús infantiles diarios donados por el Restaurante La Carmela, sito en el barrio.

“La administración está haciendo muy poco”, nos dice Aurelio. Alba Rondón González, también militante de la Plataforma, profundiza en este extremo: “El día 31 de mayo es posible que se acabe el acceso a los menús. Nosotros no podemos mantener alimentado al barrio, es una obligación de las instituciones solucionar esto.”

En la madrileña Casa de Campo, Rafael Espantaleón, director de la Escuela Superior de Hostelería y Turismo, nos cuenta cómo funciona la iniciativa puesta en marcha por la Asociación de Antiguos Alumnos de Escuelas de Hostelería en las cocinas de este centro educativo, decano de la formación culinaria en España:

“Estamos entregando entre 750 y 1000 menús semanales a las asociaciones de vecinos y parroquias de La Latina y Usera. Los servicios sociales del Ayuntamiento nos indican a quién dirigirnos, para que haya un control.  Están participando decenas de profesores y alumnos de la Escuela, en calidad de voluntarios. Hemos organizado tres equipos. En cada equipo hay 3 o 4 profesores, dos trabajadores de la limpieza y unos 15 o 20 alumnos, para garantizar que si alguien enferma, el proyecto no se pare.”

“La situación es muy dura”, nos cuenta Rafael, “va a ser muy complicado recuperar la trama empresarial y social de los sectores de la hostelería y el turismo. Nuestra iniciativa va a tener que cerrar algún día, porque esto es un centro educativo, y ese día va a quedar un vacío. Hemos recibido cartas de familias de clase media que en ningún caso podían pensar que se iban a ver en esta situación.”

A unos cientos de metros de la Escuela Superior de Hostelería, en los locales del antiguo colegio Santa Cristina de la FUHEM, junto a diversos grupos de consumo agroecológico y entidades del cristianismo de base, se encuentra la despensa de la Red de Solidaridad Popular de Latina-Carabanchel. José Luis Yuguero, activista de esta organización, que reparte en estos momentos paquetes de comida para unas 1362 familias al mes, nos cuenta que:

“Hace dos meses repartíamos unas 29 o 30 comidas al mes. Teníamos una despensa bastante llena, alimentada con donaciones, recogidas de dinero y con lo que nos daban cuando nos colocábamos delante de los supermercados del barrio. Ahora todo se ha vuelto caótico. Sólo hay que ver las colas que se han montado en Aluche. Gente levantándose a las cinco y media de la mañana para pasarse siete horas en una cola, por si consiguen algo”

La Red de Solidaridad Popular, nos dice Yuguero, “entiende que comer es un derecho. Hemos hecho actividades centradas en el concepto de soberanía alimentaria y apoyamos la Carta contra el Hambre. Entendemos que los paquetes que entregamos tienen que ser dignos, en este momento de unos 25 Kilos, para que duren por lo menos unos 15 o 20 días. Y también creemos que se debería implantar la “tarjeta-monedero”, que ya se usa en el barrio de Tetuán, aunque mejor gestionada, para que las familias vulnerables no se tengan que identificar como tales cuando vayan a comprar a un supermercado.”

Alba Rondón, activista de la Plataforma de Trabajadores en Paro de San Blas-Canillejas, nos indica que, en esta situación, “una renta básica para ciudadanía debería ser obligada. Cualquier ser humano debería tener lo mínimo para vivir. La administración está incumpliendo la Carta Social Europea, porque las prestaciones que da están por debajo de los umbrales que marca dicho texto legal. No entendemos que significa la palabra emergencia para ellos.”

La solidaridad cívica de los barrios, las parroquias, los grupos de apoyo mutuo, los centros educativos, las organizaciones obreras, está demostrando que es posible, en medio del mayor y más inesperado de los colapsos, afirmar los valores humanos contra la guerra de todos contra todos. Las administraciones deberían escuchar el sordo rumor de desesperanza que bulle en las calles desoladas por la pandemia. Construir un pueblo fuerte, una sociedad vivible, pasa por hacer de la solidaridad la principal de las virtudes colectivas y el deber esencial de las instituciones comunes.

OTRA CRISIS LA MISMA CRISIS


La crisis sanitaria provocada por el COVID19 ha puesto la guinda sobre la crisis que desde hace meses venían anunciando los economistas y expertos del capitalismo mundial.
Y precisamente ese sistema que nos explota, tuvo claro desde el principio que la pandemia era la excusa perfecta para llevar a cabo reestructuraciones de plantilla, despidos y merma de derechos, y el Gobierno, inmediatamente después de decretar el Estado de Alarma, publica distintos decretos para facilitar a la patronal esta labor mediante ERTEs que han afectado a millones de trabajadores y trabajadoras.
¿Cúal es la situación de trabajadores y trabajadoras? y ¿cúal la de las empresas con los ERTEs?
La clase obrera, trabajadores y trabajadoras, son los perdedores al ver recortados:
• Al 70% de sus exiguos salarios que con suerte estaban alrededor de 1.000 €, y por tanto sin capacidad para hacer frente al sustento familiar más elemental, lo que obliga a hacer largas colas para recurrir a asociaciones vecinales, de parados o de otro tipo, para obtener alimentos básicos.
• Miles de ellos han perdido sus vacaciones porque la empresa les ha obligado a cogerlas aun estando en ERTE.
• También los días previos al inicio del ERTE, con el Estado de Alarma en vigor, miles de empresas los cargan a las plantillas como vacaciones o como “permiso recuperable” Es decir, todo el peso de la pandemia, como es habitual en este sistema explotador, recae sobre lxs trabajadorxs.
• A día de hoy decenas de miles de personas no han recibido del SEPE la prestación por desempleo básica, porque el incremento por hijxs a cargo todavía no se ha pagado.
• Cientos de trabajadorxs con ERTE a tiempo parcial están haciendo muchas más horas que las que les corresponden, según lo comunicado por la empresa a la Autoridad Laboral.
Otros cientos de miles de personas han perdido su trabajo, siempre precario, sin más. Muchxs migrantes sin papeles, sin contrato, con contratos temporales o a través de ETT,s se han quedado en la calle sin absolutamente nada.
Además de todo esto otra gran parte de trabajadorxs, casi siempre de grandes multinacionales o relacionadas con ellas, están tele-trabajando, otro gran invento de la patronal, consistente en sacar la actividad desde tu domicilio, trabajando 12 horas para cumplir la productividad exigida, poniendo todos los medios (teléfono, ordenador, líneas telefónicas y de datos, gastos en electricidad, mantenimiento…) a disposición de la empresa, y además “dando gracias” por poder “conciliar” tu vida laboral y personal. GRAN MENTIRA
Y mientras esto es así las empresas son exoneradas por el Gobierno del pago del 100%, cuando sus plantillas son menos de 50 personas, o el 75% si son de más de 100, de los pagos a la Seguridad Social, y en el caso de ERTES, y si éste es a tiempo parcial, muchas de ellas están obligando a las plantillas a realizar horas extras para sacar la actividad, y otras muchas siguen obteniendo beneficios, fundamentalmente de venta on-line.
Es vergonzoso e inaceptable que las empresas con multimillonarios beneficios, obtenidos siempre a costa de la explotación de la clase obrera, muchas veces en países en vías de desarrollo, y que pagan ridículos impuestos (el 7% de media), cuando no tributan por tener domicilios en paraísos fiscales, se hayan acogido a un ERTE cargando al estado, el coste de los salarios de sus plantillas y dejando de abonar el 75% de sus cotizaciones a la Seguridad Social, cuando tendrían que se hacerse cargo de estos costes con los beneficios obtenidos en muchos años precedentes de superávit económico. Y a todo esto se suma la dotación por parte de los fondos públicos de más de 100 millones de euros como “avales para la crisis”

En definitiva, los ERTEs, aunque pueden solucionar la percepción de una parte del salario en el corto plazo (salario que debería pagar el empresario en la mayoría de los casos) son costeados por el estado, es decir, por la misma clase trabajadora, que es quien mayoritariamente paga impuestos para dotar al Estado de fondos públicos, nunca de las empresas, que además son exoneradas de pagar su parte, la Seguridad Social de las plantillas, que se costea también a costa de esos fondos.

Esta forma de actuar ya la conocemos de la crisis anterior:

• Ayudas estatales multimillonarias a las grandes empresas y bancos, pagadas con dinero público, con nuestros impuestos.

• Más precariedad, más paro y menos derechos para la clase obrera.

• Precarización, cuando no destrucción, de todos los servicios públicos, sanidad, educación, pensiones, residencias y/o cuidados de personas mayores o con problemas, dependencia, sin viviendas sociales que nos permitan una solución habitacional digna a la clase obrera

Y ante situación ¿Qué hacen los sindicatos amarillos del sistema CCOO y UGT? Pues muy sencillo, ayudar a la patronal y al gobierno con sus acuerdos en la mayoría de los casos, o con su pasividad y dejar hacer en otros, aceptando estos ERTEs sin exigencia alguna a las empresas.

Ahora con el último acuerdo firmado y que se plasma en el RD 18/2020 han vuelto a traicionar a lxs trabajadorxs para plegarse a los intereses de la Patronal y han cambiado de un plumazo lo recogido en el RD 8/2020 que obligaba a las empresas con un ERTE mantener el compromiso de no realizar despidos al menos en los seis meses posteriores a la finalización del mismo. Ahora ese plazo empezará a contar desde el mismo día en que la empresa llame a uno o varios trabajadores a trabajar, aunque el expediente continúe. Dan el visto bueno al despido de las personas con contratos temporales, que por supuesto ya no se alargarán por el tiempo que hubieran permanecido en el ERTE como se recogía también el ese RD, etc.

Pero no nos puede extrañar, estos sindicatos del sistema vienen de firmar EREs que han destruido miles y miles de puestos de trabajo en empresas con enormes beneficios, puestos de trabajo que ahora son ocupados por contratas y subcontratas que mantienen sus plantillas en régimen de semiesclavitud (el ejemplo más palpable de esto es Telefónica)
.
Para acabar con esta situación, para defender los derechos de la clase obrera solo hay un camino, UNIDAD Y LUCHA, solo eso nos salvará de la explotación, la pérdida de derechos y de la miseria.

Desde aquí hacemos un llamamiento a toda la clase obrera del estado español para darle la vuelta a esta situación organizándonos en torno al sindicalismo de clase y combativo.

• Por la remunicipalización o nacionalización de todos los Servicios Públicos y de todos sectores estratégicos, para que no estén en manos de especuladores y fondos buitre que se enriquecen a nuestra costa.
• Por la derogación de las Reformas Laborales 2010 y 2012
• Por la derogación de las Reformas de las Pensiones 2011 y 2013
• Por la derogación de la Ley 15/97 que permite la Privatización de la Sanidad
• Por la derogación de la Ley Mordaza

¡¡SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO!!
¡¡VIVA LA UNIDAD Y LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!

Bloque Combativo y de Clase

AVISO 45/2020 METROMADRID – ¡DESPILFARRO! – ¿SEGURIDAD O CONTROL?

Tras varios (muchos) meses, casi se nos ha ido hasta algún año, intentando encontrar una solución para la no intrusión en cabina por parte de viajeros y constatar que, la mitad de la población de Madrid puede estar en posesión de una llave de cuadradillo; de la noche a la mañana, nos presentan la decisión tomada por el Área de Ingeniería. Hemos de decir que en todo el periodo de tiempo que hemos intentado solucionar este problema han sido muchas las soluciones aportadas por los representantes de los trabajadores.

            La solución es una llave mecatrónica con cerradura especial. Esta llave tiene la particularidad de estar codificada. Esta codificación tendrá una duración determinada en el tiempo, y debe codificarse de nuevo para poder utilizarla. Estos periodos creen que podrá ser por jornada laboral, o sea que cada trabajador la debe activar cada vez que tome servicio (una o dos veces al día).

            Habrá un codificador fijo en cada estación, más los codificadores móviles que tendrán los Técnicos y Jefes de Línea. También existirán llaves y codificadores para los distintos depósitos y personal de mantenimiento para el acceso en las cabinas.

            El contrato se encuentra en fase de licitación y se están diseñando las condiciones del contrato. Nos hicimos varias preguntas:

  • ¿Se van a instalar en todo el material móvil de Metro?

            NO. En las series 3000 (1ª y 2ª), 6000, 8000 (2ª), 9000 y ML no se va a instalar al no ser de titularidad de Metro de Madrid. Tampoco van a ser instaladas en las cabinas intermedias, solo en cabeza y cola.

  • ¿La instalación será por parte de Metro de Madrid?

            NO. La empresa que se quede con el contrato tendrá que hacerse cargo de la instalación y el mantenimiento, tanto de llaves y cerraduras como de codificadores fijos y móviles; y por supuesto de todo el software y el hardware necesarios.

            Haciendo las cuentas, sale mejor que instalen un FAC en todas las puertas y que se cambie cada mes, que la inversión que se va a hacer en una tecnología que no nos va a proteger a toda la plantilla y que en caso de pérdida puede causar algún que otro dolor de cabeza. Sin contar con lo que se tarde en reparar cualquier incidencia; y la responsabilidad que acarrea hacerse cargo de un aparato (llaves y codificadores) de última tecnología, que sospechamos no será nada barata.

            Desde Solidaridad Obrera, indicamos que la tecnología ya existente en algunos modelos de tren como es la de lectura de TIC, sería bastante asequible, ya que Metro de Madrid está sobradamente preparado tanto para su instalación como para su mantenimiento. El trabajador solo necesitaría la TIC para acceder a las cabinas y al estar centralizada la información la anulación de TIC extraviadas sería una labor muy sencilla y prácticamente instantánea. Aparte del ahorro que conlleva que esta solución ya esté implementada en algunos materiales de la red.

            En resumidas cuentas, van a implantar una cerradura con tecnología punta en trenes antiguos (que, con el tema del amianto, no sabemos qué vida útil tendrán), que no son todos los trenes que manejamos a día de hoy ni todas las cabinas por las que se puede parar un tren. Este aspecto deja la medida preventiva bastante coja e ineficaz. Pero lo que si deja es un contrato suculento para empresas privadas amigas que van a (volver) hacer el agosto con Metro de Madrid y por ende con nuestro dinero.

Huelga decir que Solidaridad Obrera se opone a este nuevo despilfarro que no soluciona el intrusismo en cabinas de conducción de trenes, aunque solucione el estadillo de cuentas de alguna empresa avispada.

Madrid a 17 de mayo de 2020

Por Solidaridad Obrera

La Junta Sindical

El Tribunal Constitucional alemán, contra Europa

Por José Luis Carretero Miramar

Un brutal torbellino socioeconómico se ha desatado sobre Europa como resultado de la mortal pandemia del coronavirus. Un informe de Goldman Sachs pronostica una contracción del 9 % del PIB para la economía de la Eurozona en 2020. La que saldrá peor parada será Italia, con un desplome del 11,6 %, mientras la economía española, según el ubicuo banco de inversión norteamericano, se contraerá un 9,7 % y la francesa un 7,4 %.

El expresidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en una columna en el Financial Times advierte a los líderes de la Unión de que “la pandemia de coronavirus es una tragedia humana de proporciones potencialmente bíblicas”, y que la respuesta comunitaria sólo puede pasar un por un significativo aumento coordinado de la deuda pública. Para él, “la única manera eficaz de abordar la situación con inmediatez pasa por la completa movilización de los sistemas financieros de los países, evitando demoras burocráticas”.

Sin embargo, la Unión Europea no termina de implementar una política solidaria común frente a la complejidad del reto representado por la expansión del Covid-19. Europa, un gigante herido, pero incompleto, que ha vivido hace pocos meses el trauma del Brexit y las recurrentes tensiones centrífugas alentadas por las fuerzas de ultraderecha, tiene enormes dificultades para configurar una respuesta a la altura de las circunstancias.

Las contradicciones que atraviesan el proyecto europeo son múltiples. La Unión Europea se diseñó, ya desde sus mismos tratados constitutivos, como un espacio abierto a la libre circulación de capitales, no sólo en el interior de la zona, sino también procedentes del exterior. Si a eso le añadimos la utilización de una moneda única configurada de manera extremadamente favorable a los intereses exportadores de Alemania y la ausencia de una política fiscal común, nos encontramos, reiteradamente, con una dinámica en la que cualquier crisis impacta de manera diferencial en los países del Norte y de la Periferia de la Unión, generando tensiones crecientes y potencialmente insolubles.

Los vimos en los años posteriores a 2008, cuando las primas de riesgo italiana o española amenazaron con acabar con la viabilidad del euro y Grecia se hundió en una catastrófica deriva hacia la pobreza. Sólo una respuesta unitaria, personificada en la declaración de Mario Draghi, entonces presidente del Banco Central Europeo, de que se iba a hacer “todo lo necesario”, pudo evitar el colapso e implosión del imperfecto proyecto de Estado-continente europeo.

 Pero el salvamento vino acompañado de fuertes condicionalidades, en la forma de planes de ajuste, recortes del gasto público y reformas laborales y de pensiones. Fueron las llamadas “políticas de austeridad”, exigencia fundamental de las élites financieras e industriales del Norte de Europa para rescatar a los bancos y a las dependientes economías de servicios de los países del Sur. Los desahucios, el paro de masas y el desmantelamiento creciente del Estado del Bienestar fueron el resultado de una década de reformas, recortes y privatizaciones. Recortes, muy señaladamente, también, en la Sanidad pública española, de lo que ahora hemos pasado a ser muy dolorosamente conscientes.

Y el problema es que ahora estamos en una nueva crisis, y las tensiones han reaparecido. Los debilitados sistemas públicos de salud del Sur de Europa, atenazados por la imposibilidad de los Estados miembros para realizar su propia política monetaria o para traspasar las enervantes exigencias de déficit del Tratado de Maastricht, no pueden hacer frente a la brutal extensión de la pandemia. Hacen falta recursos. Y algunos de los industriales y financieros del Norte quieren negociar contrapartidas.

Maratonianas reuniones se suceden en las altas instancias europeas. Holanda toma el papel de ogro desagradable para el Sur, mientras Alemania juega a mantener la Unión sin pagar demasiado a cambio. Los mediterráneos piden eurobonos, mutualizar los costes, rescates que no estén basados en la deuda y un gran Plan Marshall de reconstrucción de Europa.

La partida, en estos momentos, está al rojo vivo. El Banco Central Europeo ha decidido, pese a sus iniciales vacilaciones, poner en marcha un plan de compras de activos comunitarios de 750.000 millones de euros para salvar la moneda única. Su presidenta, Christine Lagarde afirma que “actuará como sea necesario y durante el tiempo que sea necesario”. La Unión, tras muchas tensiones políticas, decide poner en marcha varios instrumentos de ayuda a los Estados miembros, con condicionalidades “blandas”: créditos del MEDE (el Mecanismo de Estabilidad Europeo), un fondo de garantías del Banco Europeo de Inversiones de 200.000 millones de euros y un mecanismo temporal de reaseguro del desempleo comunitario para los trabajadores que estén en situación de suspensión en sus trabajos (como es el caso de los incluidos en los ERTEs y los autónomos españoles).

Los gobiernos mediterráneos insisten en la necesidad de los eurobonos u otros mecanismos de mutualización de la deuda, hacen notar que los créditos del MEDE presuponen el cumplimiento de las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento que fuerzan a mantener el déficit público por debajo del 3%, lo que implica, en estas circunstancias, la temida “austeridad”;  y subrayan la necesidad de un seguro de desempleo europeo permanente, así como de una auténtica línea de solidaridad transcontinental basada en transferencias de renta y no en deuda.

Y, en este escenario de tensiones y forcejeos, entra en escena el Tribunal Constitucional alemán.

El día 5 de mayo, el Tribunal Constitucional germano dicta una sentencia que actúa como la explosión de un polvorín, en medio de una ciudad sitiada. Su fallo mantiene que el Banco Central Europeo se extralimitó en su mandato con su programa de compra de deuda pública, lanzado en 2015, bajo la presidencia de Draghi, para frenar el brutal colapso de la crisis iniciada en el 2008. El Constitucional alemán requiere al BCE para que justifique su actuación e insta al Bundesbank a interrumpir las compras que realiza a cuenta de ese mismo programa. Si el BCE no responde satisfactoriamente al Alto Tribunal germano, en el plazo otorgado para ello, afirma la sentencia, el Bundesbank deberá encontrar una forma consensuada para deshacerse de los bonos comprados en el marco del programa que están en su poder.

Con esta decisión, el Tribunal Constitucional alemán pone en crisis varios elementos centrales de la actual arquitectura europea. En primer lugar, sienta un precedente que podría ser utilizado contra el actual programa de compras del BCE relacionado con la crisis del coronavirus, ya que este es aún más laxo que el rechazado por la Corte. Pero, aún más, pone en cuestión la jerarquía jurídica de las normas y las instituciones en el interior de la Unión. El tribunal desoye una previa sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que ha considerado justificado el programa del BCE en diciembre pasado, y lanza un requerimiento que se quiere imperativo a una institución comunitaria e independiente (el BCE) que, según los tratados de la Unión, no puede ser fiscalizada por las instituciones nacionales de los Estados miembros.

La independencia del Banco Central Europeo y el futuro de la Unión pasan a estar en juego. El BCE se niega a responder al Tribunal Constitucional alemán. La presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, amenaza con multar al Estado germano y afirma “el Tribunal de Justicia de Luxemburgo siempre tiene la última palabra en materia legal en la Unión Europea. Me tomo esto muy en serio.”

Pero la canciller Angela Merkel siembra dudas. Afirma en una reunión con altos funcionarios de su partido que el fallo del Tribunal Constitucional germano es “solucionable” si el BCE atiende al requerimiento de la Corte y le explica su plan de compra de deuda. Un portavoz de su Ministerio de Finanzas indica que el gobierno alemán cumplirá con los requisitos fijados por la sentencia. El presidente del Bundesbank declara que “respetando la independencia del BCE” apoyará todos los esfuerzos para que este justifique su plan de compras ante el Constitucional alemán.

Alemania, por tanto, amenaza con poner el entero edificio institucional y jurídico de la Unión Europea patas arriba. Y lo hace desde la insolidaridad, desde una inconfesada vocación imperial que le hace pensar que los mercados protegidos que le brinda la existencia de la Unión Europea no han ser sufragados mediante el reciclado de sus excedentes industriales. Polonia y Hungría sonríen a la espera de que el caos desatado termine por descomponer el edifico jurídico que ha servido como freno a su deriva autoritaria interna.

Todo está en juego en esta intempestiva crisis del coronavirus. Europa tiembla, atenazada por las contradicciones del Brexit, del enfrentamiento Norte-Sur, de las tensiones con el grupo de Visegrado, de su incapacidad para construir un aparato de defensa propio y una política exterior común y de su pérdida tendencial de soberanía tecnológica. Encara ahora la rebatiña desatada por las élites sobre quién tiene que pagar las pérdidas derivadas de la pandemia,

Europa es una buena idea. Vivimos en un mundo de tiburones globales, de Estados-Continente como Rusia, China o los Estados Unidos de América, de fondos de inversión que manejan capitales inconmensurables. Sólo una Europa unida puede hacer frente a los grandes torbellinos que se apuntan en el horizonte, como la crisis ecológica, la Cuarta Revolución Industrial o el caos creciente de un mundo multipolar y desigual.

Pero lo que no está claro es que nos valga cualquier Europa. Estamos ante una Europa sin solidaridad, sin fiscalidad común, sin un Derecho del Trabajo que sirva como suelo legislativo, sin una defensa soberana e independiente. Pertenecemos a una Europa que desoye las llamadas a compartir la deuda, a la construcción de una renta básica de ciudadanía, a una profundización democrática y a una apuesta federal para el continente, que sólo puede estar basada en la convergencia hacia arriba de las condiciones de vida de los trabajadores europeos.

Afirma Mario Draghi en el Financial Times que, en estas circunstancias “el coste de vacilar podría ser irreversible”. La austeridad puso en cuestión la idea de Europa la década pasada. Y el Tribunal Constitucional alemán, ahora, la puede empujar al abismo.

Nos habéis fallado

Políticos que decidísteis lo contrario de lo que hay que hacer en una pandemia. Y  que gestionásteis mal y tarde. Y que nos dejásteis desprotegidos. 

Gestores cuyo único interés fue que no se desbordasen los hospitales. Y no, atajar la pandemia antes de que se extendiera en los barrios y pueblos.

Responsables de Atención Primaria, que no supísteis proteger, pero tampoco aprovechar ni hacer valer la importancia de los centros de salud en la contención de la epidemia.

Supervisoras que habéis mantenido EPIs y mascarillas bajo llave, dándolos a cuentagotas.

Preventivistas que no supisteis organizar, delegar y prevenir.

Tribunal Supremo que nos disteis una de cal, diciendo que no era nuestro derecho disponer de EPIs para tratar a los pacientes. Y hasta los 38 días de exposición, no tocó la de arena, para exigir al gobierno que nos dote de protección.

Tribunal Constitucional, que habéis prohibido manifestaciones simbólicas el 1 de mayo. Pero permitís que nos contagiemos por falta de EPIs y seamos el país que mayor número de sanitarios contagiados tiene.

Gobierno, que mientras nos confinábais, permitíais a las grandes industrias seguir produciendo, aunque no todas fabricaran  productos necesarios.

Sindicatos subvencionados y plataformas que decís defender la “sanidad pública” y habéis guardado silencio sobre las causas del colapso del sistema sanitario durante esta crisis.

Empresas privadas que habéis puesto vuestros intereses económicos por encima de la salud de los enfermos.  

UME que habéis entrado en residencias de ancianos a costa de denuncias judiciales.

“Expertos”, que desde vuestros cómodos sillones, elaboráis protocolos que modificáis al día siguiente en función de lo que os piden los jefes. Las epidemias se ganan sobre el terreno, no en los despachos, y se ganan con lo que se hace en los primeros momentos.

Burocracia estatal que habéis impedido utilizar termocicladores de universidades y centros de investigación, cuando más necesitábamos hacer test PCR.

Burocracias autonómicas que habéis impedido a médicos jubilados echar una mano.

Epidemiólogos de alta alcurnia, que creíais que el virus solo atacaba a los de ojos rasgados y no previsteis nada.

Vecinos que nos amenazabais al saber que éramos sanitarios.

Policías que os habéis sobrepasado en aras del supuesto interés de la salud pública. Pero que os mantenéis ciegos frente a multitud de peligros diarios para la salud colectiva, ante los que no actuáis.

Científicos e investigadores que, en lugar de colaborar, lucháis y competís entre vosotros, por una vacuna que luego nos venderá Big Pharma.

Imbéciles, que mientras otros luchan y arriesgan su salud contra la pandemia, no respetáis las normas básicas de confinamiento/distancia social, poniéndonos en peligro a todos.   

Mientras, en barrios y pueblos, ante la inacción del Estado, se organizaron grupos de ayuda mutua, otros para fabricar artesanales equipos de protección, o para que a nadie le faltara comida, o para cubrir las necesidades para los que no podían valerse por sí mismos, o para apoyar a los centros sanitarios….etc.

Y en muchos hospitales y centros de salud, ante la parálisis de la administración sanitaria, los trabajadorxs se organizaron al margen de las direcciones sin esperar directrices,  para aplicar medidas de contención en los centros de salud, para coordinar las camas disponibles entre hospitales, para intercambiarse información……en jornadas laborales muchas veces infinitas.  

Esta crisis ha servido para conocer el verdadero valor de aquellos trabajos hasta ahora invisibles, pero  indispensables. Muchas veces mal remunerados, y algunos de ellos infravalorados socialmente: limpieza, alimentación, transporte, bomberos, recogida de residuos, etc… Y ha dejado en evidencia, los que David  Graeber denomina “trabajos de mierda”, absolutamente innecesarios y que no aportan nada  a las necesidades básicas de la población.  

COMUNICADO DEL BLOQUE COMBATIVO Y DE CLASE PARO Y PRECARIEDAD. UN FUTURO CRUEL PARA LA CLASE OBRERA


#BloqueCombativo
#FueraPrecariedad
#FueraEmpresasDeLoPublico
#ConcienciaDeClase 


La crisis del COVID-19 ha agravado las ya precarias condiciones laborales de la clase obrera. Más de cuatro millones de trabajadores se encuentran afectados por Ertes con las consecuencias que conllevan, a pesar de la fuerte apuesta del gobierno y los sindicatos del sistema como medida menos mala. Los elevados índices de temporalidad y precariedad implican salarios reducidos; esto implica que muchos trabajadores no estén llegando a cobrar el salario mínimo con la aplicación de las prestaciones del 70% de la base de cotización y se reducirá a un 50% a partir del tercer mes.


Otra consecuencia de las políticas de desprotección hacia los trabajadores es que el total de demandantes de empleo alcanzó a casi cuatro millones de trabajadores y trabajadoras en abril.


Siendo los servicios el sostén económico de la economía estatal, en donde el 80% de los empleos pertenecen al sector, las consecuencias están siendo terribles hacia las trabajadoras y trabajadores. Millones de trabajadores bajo la economía sumergida y otras tantas horas extras que no se pagan, hacen que muchos empresarios hagan su agosto esclavizando a trabajadoras y trabajadores.


En esta crisis hay sectores de la clase obrera que no entran en los datos oficiales. Los trabajadores migrantes que trabajan en hostelería, en el campo y en el servicio doméstico. Lo que debería de ser una obligación por parte de un gobierno que se define pro-gresista es regularizar a todos los trabajadores y trabajadoras sin papeles y legislar a favor de que se cumpla el estatuto de los trabajadores con los Riders, obligando a Glovo, Deliveroo y Uber eats a reconocerles como trabajadores, y frenando de esta manera la uberización del modelo laboral.


En los próximos meses veremos ataques muy virulentos hacia la clase trabajadora, ¿quién nos dice que si ahora se han concedido Ertes a empresas con beneficios millonarios no las podrán abrir las puertas a EREs?


Y es que de un gobierno que está permitiendo colas kilométricas de familias sin comida podemos esperar bien poco. Se autodenominan como el gobierno de los servicios sociales mientras que permitan que la clase obrera pase hambre, y con la ayuda de la organización barrial que ha sido fundamental para poder atender las necesidades del pueblo trabajador.Vienen tiempos duros y desde el sindicalismo de clase y combativo llamamos a la organización de los trabajadores, porque somos nosotros los que sacamos la eco-nomía, no la clase empresarial, los bancos y el estado. Debemos no solo organizarnos, sino también tomar con fuerza las calles exigiendo dignidad, y en las empresas para que no se cometan abusos y frenar Eres fraudulentos. Si hay algo que nos está enseñando esta crisis es que vamos a tener que estar bien informados y organiza-dos para poder defendernos.


Esta es una lucha en la que hay que ir a por todas porque sólo así podremos defendernos de abusos patronales, sino reivindicando nuestras condiciones frente a quienes negocian bajo el paraguas del diálogo social con empresarios y gobierno, pactando para llevarnos bien entre todos y evitando cualquier atisbo de lucha obrera verdaderamente reivindicativa. No negociando con quienes siempre tratan de barrer hacia su tejado evitando cualquier derecho fundamental para los trabajado-res y trabajadoras. Luchando por la jornada de 30 horas, las jubilaciones a los 60 y la regularización de los migrantes.

Reivindicaciones justas y que dignifican las condiciones de la clase obrera. No nos valen medias tintas, lo queremos todo y lo que-remos ya. Y seguiremos persiguiendo las políticas antiobreras y señalando vuestras mentiras como la derogación de la reforma laboral que le va a venir tan bien a los empresarios para aplicarla en la crisis actual.


Llamamos a la organización a los trabajadores y trabajadoras porque solamente así lograremos revertir los ataques a nuestra clase y defendernos.


¡Porque sin la clase obrera no se mueve el mundo, organizados somos más fuertes!


Bloque Combativo de Clase:AST, CSC, CNT (Comarcal Sur, Sierra Norte) Plataforma Sindical EMT, Sindicato de Hostelería de Madrid SAS Solidaridad Obrera, SUSH

Coronavirus y sociedades tradicionales

Por Carlos Taibo

Supongo que, mal que bien, a ustedes les pasa lo mismo: el alud de información, sesgada o no,  y de opinión, fundamentada o no, que nos asalta no puede por menos que dejarnos medio atontadas. De vez en cuando, sin embargo, alguna noticia, o alguna interpretación, hace que a uno se le encienda una bombilla de entre las muchas que tiene apagadas.

Me pasó hace unas semanas cuando cayó en mis manos –lo he mencionado varias veces- un artículo de la revista Forbes. El texto en cuestión concluía que, por efecto de las significativas reducciones operadas en la contaminación en China, iban a salvar la vida nada menos que 77.000 personas, una cifra unas veinte veces superior a la de las fallecidas, en aquel lejano país, y según los polémicos cómputos oficiales, de resultas del coronavirus. El dato nada tiene de particularmente sorprendente, claro, a los ojos de quienes son conscientes de cuáles son las consecuencias de la locura que asalta a nuestra maltrecha civilización industrial. Ha pasado, de cualquier modo, más bien inadvertido.

Ayer se me encendió, con todo, otra bombilla. La espoleta fue un artículo publicado en La Vanguardia. El texto, de Joaquín Luna, procuraba explicar por qué Portugal y Grecia muestran niveles de incidencia del coronavirus sensiblemente menores que los registrados en otros escenarios. Al respecto se citaba un dato revelador: mientras en la Extremadura española, con 1.060.000 habitantes, habían muerto casi quinientas personas por efecto de la pandemia, en el vecino Alentejo, en Portugal, con 760.000 pobladores, se había computado un único fallecimiento. Da que pensar, verdad, tanto más cuanto que hablamos de dos espacios geográficos limítrofes y, por muchos conceptos, similares. 

Confesaré que a la hora de encarar la discusión correspondiente no me interesan mayormente la habilidad y la sabiduría, presuntas o reales, de los gobernantes. Quiero prestar atención, antes bien, a dos hechos -intuyo que relacionados entre sí- que aparecen mencionados en el artículo que gloso y que a buen seguro merecen una reflexión más sesuda que la que yo acometo en estas líneas.

Entiendo que el primero de esos hechos se manifiesta por igual en Portugal y en Grecia, o al menos en buena parte de los territorios respectivos. Me refiero a la presencia, muy liviana, de un fenómeno, las residencias de la tercera edad, más bien desconocido, y en cualquier caso preterido, en las sociedades marcadas por códigos comunitario-tradicionales. En esas sociedades lo habitual es que ancianos y ancianas vivan y mueran en casa, junto a sus familiares, de tal suerte que el escenario –no creo que tenga que aportar más explicaciones- resulta  mucho menos permeable a la catástrofe que se ha abierto camino en España, en Italia, en Francia o en el Reino Unido. Hace unas semanas un colega me contó que, según un estudio realizado en las residencias de la tercera edad de una zona de la comunidad de Madrid, en las navidades pasadas sólo un 17% de los viejitos y viejitas las habían abandonado para pasar las fiestas con sus familiares. El dato –me parece- es escalofriante. Y ojo que no quiero ignorar en modo alguno que las residencias que me ocupan desempeñan a menudo tareas muy honrosas, y que las personas que trabajan en ellas merecen todos los respetos. De los efectos, dramáticos, de la privatización de esas instancias habrá que hablar otro día. 

El segundo de los hechos que anticipaba, muy llamativo, es el recelo que los hospitales suelen provocar en muchas de las personas que habitan, y singularmente entre la gente de edad, en esas sociedades comunitario-tradicionales que acabo de mencionar. Parece que, en virtud de una excelsa paradoja, cuanto más débil es un sistema sanitario –y el portugués y el griego lo son, al menos en términos comparativos-, mayor es la posibilidad de que la gente, espontáneamente, se autoconfine y reduzca, eficientemente, los riesgos. Entre tanto, y en paralelo, mayor se antoja la probabilidad de que los países que disponen de sistemas sanitarios más desarrollados presuman, con mal criterio, de sus ingentes capacidades para encarar sin mayores contratiempos problemas que, al cabo, y sin embargo, se desbordan. 

En lo que hace a una discusión como la anterior ni puedo ni quiero llegar a ninguna conclusión definitiva. Mi intuición, aun así, es que los resultados, moderadamente halagüeños, que se han registrado en Portugal y en Grecia en relación con la pandemia tienen más que ver con el ascendiente de determinados elementos propios de las sociedades tradicionales que con la gestión de los gobernantes. Enuncio esa tesis, claro, con todas las cautelas. No sabemos, ciertamente, cómo terminará lo de Portugal y lo de Grecia. Tampoco me resulta evidente, por otra parte, que el escenario extremeño sea, en lo que hace a claves como las que aquí he manejado, diferente del alentejano. El único dato estadístico del que dispongo, en fin, en lo que hace a las residencias de la tercera edad en Portugal en su relación con el coronavirus señala que si la media planetaria de fallecimientos en esos recintos es de un 50% del total –seguro que la española es más alta-, en Portugal se revela un guarismo algo más bajo, de un 40%. En el buen entendido de que falta un desglose geográfico de este último dato, un desglose que probablemente arrojaría luz, en el sentido que fuere, sobre la tesis que estoy defendiendo. 

Podría seguir acumulando incógnitas para, al cabo, reconocer que lo que me ha guiado a escribir estas líneas es el recuerdo de cómo mi madre, que falleció un par de años atrás, pujó reciamente, y con éxito, por morir en casa y por no pisar un hospital. Igual las suyas hubieran sido defensas nada despreciables frente al coronavirus. Dicho sea con toda la admiración por la gente que se ha partido el cobre para salvar nuestras vidas y desde la denuncia de la ignominia de quienes han dinamitado, con premeditación y alevosía, la sanidad pública.  

AVISO 44/2020 METROMADRID – PESE A TODO PARECE QUE VAMOS A POR EL BUEN CAMINO – LOS VIRUS NO SON COMO LA ARENA Y LA TIERRA NO ES PLANA

Parece que siempre obtenemos resoluciones favorables ante la Inspección de Trabajo en materia de salud, y en medio de esta pandemia no ha podido ser del todo así, aunque algunas, como la desinfección de furgonetas, uso de líquidos virucidas homologados, o la necesidad de realizar una evaluación de riesgos con autoría, han sido resueltas favorablemente.

Como consecuencia de unas u otras resoluciones, y de los argumentos usados por esta “competente” empresa para lograr dichas resoluciones, hemos podido descubrir que el nuevo Servicio de Prevención actúa de manera conjunta, siendo firmantes de la EVR ilegal todos los Técnicos inscritos en dicho Servicio. Esta afirmación de dudosa legalidad, parece haber despertado a este “Servicio de Prevención”, o quizás, ha sido el espoleo de otros Servicios, como el de Talleres Centrales, que pese a haberse adelantado a los demás no parece contar con el beneplácito del núcleo duro anti-preventivo. Pese a esto, nos alegra poder volver a visitar lugares con Técnicos en PRL, compañer@s que seguro harán más por nuestra prevención que esta “Banda-Dirección”, por humanidad, profesionalidad o por su propia libertad, pues rápido han sido señalados como responsables de todo lo que se ha hecho mal. Esta banda, integrada por la Dirección de Recursos inHumanos, que a su vez son los responsables del Área de Prevención y con sus tentáculos bien aposentados sobre el Comité de Seguridad y Salud, el Área de “Fantasías Operativas”, cuyo personal dicen no tener contacto con viajeros y, por último, pero luchando por dirigir esta banda, el Área de Mantenimiento “a cualquier coste” de Instalaciones, en donde la seguridad ante el virus merece amenazas e informes, pero desde luego no merece adecuar horarios o vestuarios.

Al fin, tras 3 meses de conversaciones, escritos, reuniones, voces y denuncias, se están realizando visitas a los diferentes puestos de trabajo, que van a cambiar y mejorar en mucho la situación inicial frente a la pandemia, y se están tomando acciones muy encaminadas a realizar de verdad una participación más activa en muchas áreas de la empresa por parte de los responsables de la “producción” y que tienen trabajadores a su cargo, como en mantenimiento de trenes. Ahora bien, es el momento que el resto de responsables de la empresa bajen a los puestos de trabajo, y sigan este camino de implicación, participación y trabajo, pues en algunas visitas (pocas) hemos visto intenciones claras, algo de planificación, e incluso medidas, como en el Servicio de Logística, en donde ya se habían tomado casi todas las medidas exigibles. Entre otras medidas llevadas a cabo, o en pronta ejecución, se encuentra la definición de aforos en las instalaciones comunes o lugares de trabajo cerrados, como vestuarios, baños, comedores, oficinas o talleres, algunas de estas instalaciones incluirán pegatinas “de ubicación” en el suelo para ayudarnos a respetar esta distancia. La definición de vías de única dirección, el establecimiento de “filas” mediante pegatinas “de ubicación”, tanto en ficheros como en zonas de “vending”, la definición clara y sin tonterías sobre el uso de EPIs, y sobre las medidas higiénicas al respecto, así como la puesta a disposición de gel hidroalcohólico y/o gel desinfectante, dependiendo del lugar.

Las visitas diarias siguen, y calculamos que seguirán durante semanas, ahora prisas y contratos urgentes tratando de recuperar el tiempo perdido, sin darse cuenta que, por los que hayan contraído la enfermedad por falta de medidas de prevención, ya no podemos hacer nada.

Mención especial merecen las nulas medidas preventivas, y el espíritu inquisitorial demostrado por la División de Operación, además de la nula empatía de la mayoría de mandos, que solo exigen conteo de materiales y poco les preocupa si se usan bien los EPIs o los desinfectantes, o directamente, como pasó con Sanicentro, que se seguía usando pese a haber sido retirado en toda la compañía. No nos olvidemos además de las nuevas funciones no evaluadas, comunicadas o acordadas con la parte social como las de control de mascarilla a los viajeros, propios de organismos con autoridad, que en nuestra opinión llevará a cabo quien quiera pelea y virus de los viajeros.

USO DE MASCARILLAS EN ESTACIONES Y OPERATIVA EN GENERAL – SOLIDARIDAD OBRERA

Recordar a todas las compañeras y compañeros que el uso de EPIs apropiados, como mascarillas ffp2 para vulnerar la distancia de 2 metros es un derecho y como tal debe ser reivindicado, APUNTAR SU USO PARA QUE SEAN REPUESTAS Y ESTÉN SIEMPRE DISPONIBLES, las mascarillas quirúrgicas NO protegen al portador/trabajador por lo tanto no es un EPI, si los mandos intermedios no han sido informados adecuadamente que escalen la consulta en este sentido.

PARA PROTEGERSE USA FFP2.

Por otro lado, se ha solicitado que se haga un recuento en cada turno. Este recuento debe hacerse en condiciones higiénicas adecuadas, como es lógico.

Para hacer estas manipulaciones deberían venir embolsadas individualmente y, como este no es el caso, el recuento deberá hacerse “a bulto”, es decir, una aproximación del número y un recuento solo visual, además de apuntar las que se usan.

Recordamos además que las pantallas son un complemento positivo a las mascarillas, pero NO VALEN COMO PROTECCIÓN RESPIRATORIA.

Dimite la Directora General de Salud Pública de Madrid

Yolanda Fuentes, Directora General de Salud Pública de Madrid, dimitió ayer 7 de mayo, este hecho la honra al ser una profesional que antepone la salud al circo político, manifestando en su carta de despedida que no prevalecen “los criterios de salud” en la petición para pasar a la fase 1.

La petición de cambio de fase de la Comunidad de Madrid ni siquiera fue firmada por el consejero, esta petición ha sido el motivo de la dimisión de la ya ex Directora. Esto de no firmar las decisiones que se toman también es una mala costumbre en Metro de Madrid, invitamos a los/as que lo hacen a seguir el camino de la dimisión también.

El vicepresidente de la Comunidad de Madrid afirmaba que estamos preparados para pasar a la fase 1 y que Madrid tiene un sistema sanitario robusto, intentando una vez más tapar las vergüenzas de sus mayores, la gestión del PP y de Esperanza Aguirre que no son otras que la privatización y el expolio de la sanidad pública madrileña, que ha costado muchas vidas, porque privatizar mata, el liberalismo mata y la corrupción mata.

Madrid a 8 de mayo de 2020

Por Solidaridad Obrera

La Junta Sindical

AVISO 43/2020 METROMADRID – CAMPAÑA DE ALIMENTOS PARA PARADOS – LA SOLIDARIDAD EN PRÁCTICA

Como ya venimos realizando desde hace algunos años, continuamos colaborando con la PLATAFORMA DE TRABAJADORES EN PARO DE SAN BLAS – CANILLEJAS, éstos están cubriendo necesidades en el barrio desde hace mucho tiempo, y además son interlocutores válidos para la propia junta municipal por la labor que realizan y que debería estar apoyada con presupuesto e infraestructura generosa. Ellos, de manera autónoma y autoorganizada, y con apoyos como el nuestro, son capaces de realizar esta labor día a día y dar sentido real a la palabra SOLIDARIDAD. Estos incansables solidarios que son los que siempre están, solo puede obtener nuestro reconocimiento, respeto y admiración.

Escribimos estas líneas para agradecer a los afiliados, a los simpatizantes y demás solidarios/as que están participando de forma activa y ya regular, en la campaña de apoyo a esta plataforma.

ES NECESARIO SEGUIR APOYANDO ESTA CAMPAÑA QUE SE EXTENDERÁ EN EL TIEMPO DE FORMA INDEFINIDA, COMO EL TRABAJO DIARIO QUE REALIZAN. ES MUY IMPORTANTE CONSOLIDAR LAS REDES DE APOYO MUTUO Y SOLIDARIDAD EN LOS BARRIOS, CON NUESTRAS VECINAS.

ESTOS LUCHADORES ANÓNIMOS SOMOS TODAS, Y SON EL ORGÜLLO DE LA CLASE OBRERA.

Actualmente están dando cobertura a más de 350 familias, ofrecen donaciones de menús que pertenecen a comedores sociales que no pueden abrir, cubren diferentes necesidades higiénicas de hogar y personal, y siguen reivindicando estas necesidades directamente con los interlocutores políticos. Ellos son el camino a seguir para recuperar el tejido social, cada día más importante. Convivimos con unas realidades que se han visualizado en estos días, y que además se han recrudecido, éstas nunca dejaron de existir y solo eran ignoradas. Ahora más que nunca hay que denunciar y hacerlas visibles, además de mostrar más que nunca nuestra solidaridad.

Cuenta de apoyo desde la Sección de Solidaridad Obrera de Metro de Madrid:

IBAN: ES31 2038 1807 1060 0061 6942

TITULAR: SIND TTES SECC METRO MADRID

CONCEPTO: ALIMENTOS PARA PARADXS

Madrid a 8 de mayo de 2020

Por Solidaridad Obrera

La Junta Sindical

Confederación Anarcosindicalista. La lucha es el único camino.


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