AVISO 90/2017 MetroMadrid – XV CERTAMEN DE RELATO BREVE RAIMUNDO ALONSO: UN METRO DE 350 PALABRAS…

XV CERTAMEN DE RELATO BREVE RAIMUNDO ALONSO: UN METRO DE 350 PALABRAS…

BASES DEL CERTAMEN 2017

PARTICIPANTES.- Sólo se puede presentar un relato por participante, que no haya sido presentado en ningún otro concurso, certamen o premio literario, ni esté publicado. No existe límite de edad.

CARACTERÍSTICAS DE LOS RELATOS.- Los relatos estarán escritos en castellano. Podrán tener cualquier temática y estructura narrativa, pero la historia debe relacionarse de alguna manera con el Metro.

LOS RELATOS TENDRÁN UNA EXTENSIÓN MÁXIMA DE 350 PALABRAS.

PLAZO DE PRESENTACIÓN.- Comienza el 1 de Noviembre y finalizará a las 12 horas del 30 de Noviembre de 2017. Sólo se aceptarán los relatos recibidos dentro de este plazo en los lugares indicados a continuación.

FORMA DE ENTREGA.- Por correo postal o entregados en mano en:

·         Local de la Sección Sindical de Solidaridad Obrera en Metro de Madrid: C/ Valderribas nº49 2º Izq. 28007 Madrid (Tfno. 914335786, Metro Pacífico).

·         Local de la Librería Traficantes de Sueños: C/Duque de Alba nº 13 Madrid 28012 (tlfno.915320928, Metro Tirso de Molina o Latina).

REQUISITOS.-Los relatos deben ir sin firma, dentro de un sobre cerrado, en cuyo interior se incluirá una plica con los datos de identificación del autor (nombre, apellidos, edad, e-mail y teléfono móvil). Este sobre con los datos sólo será abierto en el caso de resultar premiado.

            Los relatos se entregarán impresos en papel. Los autores de los relatos podrán incluir una breve nota             de presentación personal.

PREMIOS.     Vales para la adquisición de libros en Traficantes de Sueños:

·         Mejor relato: Vale de 200€

·         Dos finalistas: Vale de 100€.

·          4º y 5º premio, Vale de  50€.

En el caso de resultar seleccionado algún relato cuyo autor no pueda ser identificado, el premio se entregará al siguiente relato en el orden de calificaciones. Los cinco relatos serán publicados, al menos, en un número del periódico Contramarcha y en las Webs del sindicato Solidaridad Obrera y de la librería Traficantes de Sueños. Los autores de los relatos presentados a este certamen, aceptan ceder a los organizadores los derechos necesarios para la edición en cualquiera de sus publicaciones.

FALLO Y ENTREGA DE PREMIOS.- La Comisión de Premios estará compuesta por miembros del sindicato Solidaridad Obrera y de la Librería Traficantes de Sueños. La decisión de esta comisión se hará pública el JUEVES 14 de DICIEMBRE de 2017, a las 19,00 horas, durante el acto-fiesta de entrega que se celebrará en el local de la librería Traficantes de Sueños. En el caso de no ser recogidos en dicho acto, los premios quedarán disponibles en el local de la librería Traficantes de Sueños hasta el 28 de febrero de 2018. Además en las webs del sindicato y de la librería serán anunciados los relatos premiados.

¡FELIZ ESCRITURA!

Madrid  24 de octubre de 2017

Por Solidaridad Obrera

La Junta Sindical

CERTAMEN DE RELATO BREVE RAIMUNDO ALONSO. UN METRO DE 350 PALABRAS

PRIMER PREMIO

LA PRÓXIMA ESTACIÓN

El frío día acompaña mis pasos por las calles de la ciudad. Rara vez se ve el cielo azul; aunque no haya nubes, los humos se encargan de ocultarlo. La hoja del almanaque, reminiscencia romántica del pasado, marca el 17 de noviembre de 2087.

Saltando vallas y muros, correteando calles desiertas y sucias, atravesando plazas y eriales que en su tiempo fueron jardines, me dirijo a las escaleras, ocultando disimuladamente mi rostro a las cámaras de la ciudad video vigilada. El sonido de los motores de los drones y vehículos policiales altera el silencio de la ciudad dormida. Sólo las luces en los edificios delatan la presencia humana.

Desciendo rápido por las escaleras ocultas tras una puerta disimulada y llego al túnel sombrío del Metro. Es un camino conocido, aunque sólo por algunos, unos pocos; la mayoría de la gente sólo conoce su existencia por los documentales históricos de la televisión oficial.

Mi optimismo nervioso hace que mis pasos  se muevan rápidamente. Recorro los túneles hasta la estación fantasma donde decenas de convecinos empiezan a entrar en los vagones abandonados. Las decenas se convierten en centenares y cada vez hay menos sitio, rostros arrugados, mujeres, hombres, niños.

Nunca pensé que acudiría tanta gente a la asamblea.

La euforia crece según escuchamos a las diferentes personas hablar. Una sensación de estar haciendo historia nace en mi interior. Algo está cambiando, parece que despertamos del letargo de años de miedo y represión. Hay aplausos y vítores, abrazos y lágrimas. Se atisba la esperanza reflejada en los rostros.

De pronto, un sonido atronador de disparos conmociona a los presentes. Policías armados disparan contra todos, gritos, sangre, miedo, dolor. Un reducido grupo de jóvenes consigue esconderse en un escapadero del túnel suburbano. Llevan consigo la esperanza.

Toco mi vientre, siento frío, mis manos se empapan de sangre, cierro los ojos.

Próxima estación Esperanza. El viajero que a diario comparte conmigo el rutinario recorrido en el tren suburbano me despierta con una sonrisa para avisarme de que hemos llegado a mi estación.

AUTOR: RAFAEL VELARDE IGLESIAS

 

SEGUNDO PREMIO

SIN TITULO

Tarde tras tarde, día tras día, mis horas se hacen interminables, el tiempo no avanza, queda estancado recordándome cada segundo, cada momento lo que soy, donde estoy, lo triste que es mi situación y lo poco que está por venir. Bajo todas las tardes al Metro, es mi fuente de distracción. Me siento en el mismo banco, a la misma hora, y en la misma postura durante exactamente el mismo tiempo, es mi fuente de penurias.

Ante los enormes publicitarios veo, observo, a esa pareja de adolescentes que se despiden todas las tardes a la salida del instituto entre besos, baile de hormonas y un gesto de “luego te llamo”, 3 personas asiáticas que descienden cargadas de rosas y luces que se distribuyen las zonas y coordinan su nuevo punto de encuentro, ese grupos de europeos cargados de maletas, cámara fotográfica al cuello, mapa en mano y discutiendo entre ellos por la dirección a tomar, el matrimonio cincuentón que siempre tienen la misma discusión mientras corre a la siguiente estación, trabajadores reflectantes encargados del mantenimiento de la línea, 2 mochileras que caminan corriendo sin saber por qué, ejecutivos con traje y maletín conectados en todo momento a su móvil de última generación, músicos y malabaristas en busca de monedas por su arte, jóvenes raperos que aprovechan cualquier ocasión para ensayar sus nuevos pasos y mejorar sus nuevos temas, niños estudiantes, actores de teatro, madres agotadas, viajeros incansables, ricos arruinados, pobres mejorados, paseantes, vividores, soñadores…todos, todos ellos pasan ante mis ojos, ante mi mirada perdida, recordándome que es la vida, eso es estar vivo. Todos ellos son mi fuente de energía, de la que salgo a alimentarme tarde tras tarde hasta que me decida a dar el paso y salir para ser yo quien empiece a vivir.

AUTOR: EVA SANTA TECLA DÍAZ

TERCER PREMIO

TRIPLE

            Balanceaba las piernas, cuando el talón de su pie derecho golpeó un bulto bajo el banco. Apartó la mochila para sondear el terreno y se topó con una cartera de piel. Sin dudarlo, Cosme se agachó para cogerla y la sopesó sin saber qué hacer con ella.

“¿Tendrá mucho dinero?”, se preguntó. Le vendrían bien unos euros para pasar el fin de semana, pues, desde el lunes, había derrochado en chuches la paga de sus padres. El azar, que le había hecho perder el metro, le ofrecía ahora su cara más amable, un rostro bañado en oro con el que podría comprar algo de ropa, música, un juego de ordenador, un par de películas y quizá un libro para Laura. ¿Daría para tanto?

Un sudor frio le humedeció la frente. Dejo pasar el metro y, nervioso, se dirigió a las escaleras mecánicas. Cuando alcanzó el vestíbulo, vigilo sus espaldas y flancos antes de sacar la cartera, y revisó, inquieto, su contenido: junto a la documentación, que indicaba que pertenecía a una tal Ludmila Grabowlsky, había cincuenta euros. En el compartimento del dinero, Cosme también encontró la copia de una carta certificada que la mujer había enviado a Cracovia esa misma semana; en el remite, figura su número de teléfono.

El chico resolvió que lo mejor sería llamarla, pero justo en ese momento una mano le cerró los ojos por detrás y le preguntó: “¿Quién soy?”. Cosme se zafó de las anteojeras y se dio la vuelta. Era Laura. Vivía muy cerca de allí.
-¿Qué haces?

-Nada, esperando a un amigo… – mintió Cosme.

-Nos vemos el lunes en clase de lengua, ¿Vale?

-Vale… -dudó el chico-. Oye, ¿te parece que vayamos al cine mañana? Ponen una en   3-D. ¡Tiene que molar! Y luego nos podemos tomar una hamburguesa…

-No sé… Esta noche tengo un cumple y me temo que mis padres no están por la labor de soltarme más pasta.

-¡Yo te invito! – exclamó Cosme.

Dos minutos más tarde, el muchacho encestaba la cartera de Ludmila, ya sin un euro, en la papelera.

-Triple –musitó avergonzado.

AUTOR: ALBERTO DE FRUTOS DÁVALOS

 

CUARTO PREMIO

SIN TÍTULO

…Me desperté sobresaltada… ¡Que sueño más profundo! ¡Otra vez a mi lado un desconocido!

Esto de despertarse cada día con un hombre diferente al lado se está convirtiendo en una costumbre.

No puede ser, tengo que cambiar de vida, ser más responsable y dormir más.

El hombre que está a mi lado me mira sin decir nada. ¿Cuánto tiempo llevará observándome?

Si por lo menos él estuviese dormido podría irme sin que se diera cuenta.

¡Ni me había fijado en lo guapo que es! Seguro que se llama Javier…todos los hombres guapos que conozco se llaman así.

Me separo de él con cuidado. ¡Estaba dormida en su hombro! Cuando lo hago, él se masajea el brazo como si se le hubiese dormido por mi culpa.

No me atrevo a decirle nada ¿Qué se le puede decir a una persona de la que no sabes nada? No conoces sus gustos, su edad, su vida y ni siquiera su nombre…bueno, su nombre sí…Javier.

¡Tengo que madurar! Al fin y al cabo ya tengo veintiocho años. Como dice mi madre: “yo a tu edad ya os había parido a tu hermano y a ti”.

Para disimular mi vergüenza cojo el móvil y miro la hora… llego de sobra a trabajar. ¡Menos mal!

Miro los whatsapp y no tengo ni uno. ¡Nadie se acuerda de mí!… tantos amigos y tantos grupos para que ninguno me mande un triste video que me haga sonreír.

Me estoy deprimiendo yo sola y aún no ha empezado la jornada.

Voy a mandar un whatsapp a Marian, que se levanta pronto. Ella es la única que me comprende; para eso están las amigas.

-Hola

-Q tal?

-Voy en el metro a trabajar, ya me he vuelto a dormir y me he despertado apoyada en el hombro de un desconocido.

-Ya te valeeeee!!!!

-Lo sé… Tengo que empezar a acostarme más pronto para que no vuelva a pasar

 

Se oye por la megafonía: “Próxima estación Henares”

 

-Te dejo Marian, q ya he llegado

 

Le lanzo un beso a Javier, que me mira asombrado y salgo del metro.

AUTOR: NOA

 

QUINTO PREMIO

ABDUL

Quizás llegue el día, porque llegará, que ya no le vea salir a las 6:40h. por la estación del metro, cargado de bolsas llenas de pequeñas cosas para vender, para poder subsistir.

Me saluda, le saludo. Hablamos diferentes idiomas, pero con los gestos, con miradas, nos entendemos. Él es afgano, nacionalidad española, 87 años, como reza el cartel de cartón que coloca al lado de sus cosas para vender y poder subsistir.

¡Buenos días Abdul!… con gestos me devuelve el saludo.

¿Cómo estas Abdul?… Regulín, regulan me dice con un ademán de sus mano envejecidas.

Imaginaros un sabio de más allá de oriente con barba blanca, con gorra afgana, mirada inteligente, poca estatura, de gran fortaleza y con la sonrisa siempre a punto. Cerrad los ojos y vedlo, merece la pena.

Apenas sabe castellano, yo tampoco afgano, pero nos comunicamos, siempre me quiere regalar algo de lo que vende (pilas, pelotas de tenis, abanicos, carterillas, etc…) me ofrece lo que tiene, yo le digo: “Gracias Abdul, pero mejor véndelo”. Algunas personas le saludan, le compran, le traen algo caliente en los días de frio, tiene la capacidad de transmitir sensaciones positivas con su gesto y sonrisa.

Cuando no le veo me siento preocupado, los que lo conocemos nos preguntamos: ¿sabes algo de Abdul?…”No ayer no vino, me dijo que tenía médico”, le veo un poco jodio. Pero pasan días y por fin vuelve y me alegra el dia. ¿Qué tal Abdul?… “Regulín, regulan” me gesticula con sus manos envejecidas.

Ha cogido la buena costumbre de dar de comer pan mojado a los gorriones, lo deja a unos metros de él, y los gorriones se han acercado más y más, con la confianza de que a él no le tienen que tener miedo. Cuando Abdul no viene, los pájaros esperan, posados sobre la barandilla, hasta que se dan cuenta que hoy no tienen desayuno y se van a desayunar a otro lugar.

Llegará el día, porque llegará… que ya no nos veamos.

AUTOR: FELIX MARTÍNEZ BARCA

Aviso 84. XIV CERTAMEN DE RELATO BREVE RAIMUNDO ALONSO.

XIV CERTAMEN DE RELATO BREVE RAIMUNDO ALONSO:

UN METRO DE 350 PALABRAS…

BASES DEL CERTAMEN 2016

 

PARTICIPANTES.-Cada participante puede presentar un relato, que no habrá sido presentado en otro concurso, certamen o premio literario, ni estará publicado. No existe límite de edad.

 

CARACTERÍSTICAS DE LOS RELATOS.- Los relatos estarán escritos en castellano. Podrán tener cualquier temática y estructura narrativa, pero la historia debe relacionarse de alguna manera con el Metro.

LOS RELATOS TENDRÁN UNA EXTENSIÓN MÁXIMA DE 350 PALABRAS.

 

PLAZO DE PRESENTACIÓN.- Comienza el 1 de Noviembre y finalizará a las 12 horas del 30 de Noviembre de 2016. Sólo se aceptarán los relatos recibidos dentro de este plazo en el lugar indicado.

 

FORMA DE ENTREGA.- Por correo postal o entregados en mano en el local de la Sección Sindical de Solidaridad Obrera en Metro de Madrid: C/Valderribas nº49 2º Izq. 28007 Madrid (Tfno. 914335786, Fax 913798733. Metro Pacífico). O también por correo postal o en mano en el local de la Librería Traficantes de Sueños: C/Duque de Alba nº 13 Madrid 28012 (tlfno.915320928. Metro Tirso de Molina o Latina). Para entrega en mano, se ruega confirmar horarios en ambos casos. Los relatos deben ir sin firmar dentro de un sobre cerrado, en cuyo interior se incluirá otro sobre con los datos de identificación del autor (nombre, apellidos, edad, e-mail y teléfono móvil). Este sobre con los datos sólo será abierto en el caso de resultar premiado.

Los relatos se entregarán impresos en papel. Los autores de los relatos podrán incluir una breve nota de presentación personal junto a sus datos.

 

PREMIOS.- Mejor relato: podrá adquirir libros en la librería Traficantes de Sueños, por un valor de hasta 200 €. Dos premios finalistas: cada uno de ellos podrá adquirir libros en la citada librería por un valor de hasta 100€. Además, los dos relatos siguientes, 4º y 5º premio, podrán adquirir libros por un valor de hasta 50€.

En el caso de resultar seleccionado algún relato cuyo autor no pueda ser identificado, el premio se entregará al siguiente relato en el orden de calificaciones. Los cinco relatos serán publicados, al menos, en un número del periódico Contramarcha, en la Web del Sindicato y en la web de la librería (www.traficantes.net). Los autores de los relatos presentados a este certamen aceptan ceder al Sindicato Solidaridad Obrera y a Traficantes de Sueños los derechos necesarios para la edición en cualquiera de sus publicaciones.

 

FALLO Y ENTREGA DE PREMIOS.- La Comisión de Premios estará compuesta por miembros del Sindicato Solidaridad Obrera y de la librería asociativa Traficantes de Sueños. La decisión de esta comisión se hará pública el VIERNES 16 de DICIEMBRE de 2016, a las 19,00 horas , durante el acto-fiesta de entrega que se celebrará en el local de la librería Traficantes de Sueños, sita en la C/ Duque de Alba nº 13 de Madrid ( metro Tirso de Molina y Latina). En el caso de no ser recogidos en dicho acto, los premios quedan disponibles en el local de la librería Traficantes de Sueños. Además en un aviso y en la web del Sindicato y de la librería son anunciados los títulos y los nombres (o, en su caso, sus seudónimos) de los autores de los relatos premiados.

¡FELIZ ESCRITURA!

 

 

Madrid 26 de octubre de 2016

Por Solidaridad Obrera

La Junta Sindical

XIII Certamen de Relato Breve Raimundo Alonso

El viernes, 11 de diciembre de 2015 se celebró la fiesta de entrega de premios del XIII Certamen de Relato Breve “Un Metro de 350 palabras…”

En esta ocasión la fiesta se desarrolló en el nuevo local de la librería Traficantes de Sueños sito en la Calle Duque de Alba, 13; al lado de Tirso de Molina. Una librería con aire antiguo que va a robar el corazón a más de un amante de los libros.

A todos los participantes, premiados o no, les agradecemos el esfuerzo realizado y animamos a continuar escribiendo y participando en próximos certámenes.

PRIMER CLASIFICADO “UN CHICO CON SUERTE” (Carmen Huertas Díez)

SEGUNDO CLASIFICADO “TRES EN LINEA” (Jesús María Gutiérrez Calzada)

TERCER CLASIFICADO “EL PENSADOR DE RODIN” (José Luis de la Morena Villoria)

CUARTO CLASIFICADO “SEGUNDA PERSONA SINGULAR” (Manuel Fernández Suárez)

QUINTO CLASIFICADO “UN DÍA CUAQUIERA” (Juan Carlos Magán Fernández)

 

Un chico con suerte

Mi hermano tiene mucha suerte. Es autista. Por eso le han comprado un portátil para él solo. En el cole, ni le mandan deberes ni estudiar y tampoco le ponen notas. Le cortan el pelo dos veces al año porque no le gusta y a mí una vez al mes, me guste o no. Y el año pasado, en Eurodisney se montó en todo lo que quiso, sin hacer ni una sola cola. Definitivamente, ¡es un suertudo!

Compartimos habitación y, cada noche, hasta quedarnos dormidos –él cogido de mi mano-, Me recita de memoria los diálogos de Toy Story. Mi película favorita. Y por las tardes, cuando acabo mis deberes, nos divertimos con La Risa Loca. Como Abel no sabe jugar a lo que yo juego, se lo ha inventado para que podamos hacerlo juntos. Hay que decir estaciones del metro encadenadas mientras nos reímos sin parar. Gana él, porque se sabe el plano de memoria.

Tía Carmen siempre le llama para preguntarle algún itinerario.

-Abel, ¿cómo voy de Fuencarral a Embajadores?

– Fuencarrrrrral, línea 10. Próxima estación Plaza de España corrrrrrrespondencia con líneas 2 y 3. Transbordo línea 3. Próxima estación Embajadores corrrrrespondencia con línea 5 y cercanías Rrrrrrenfe.

¡Atención! Estación en currrrrva al salir tengan cuidado para no introducir el pie entre coche y andén.

Se lo sabe enterito aunque no puede viajar en él. Un día lo intentamos, pero el ruido de los trenes al entrar en el andén le asustó. Salió corriendo empujando a la gente, que le miraba con cara de espanto. “No es peligroso” –decía yo mientras corría tras él-. “Sólo tiene miedo”. No hemos vuelto a hacerlo.

Ayer quise gastarle una broma:

-Abel, ¿Cómo voy de Canal hasta La Risa Loca?

-¡No existe!

-¿Qué no existe? Pues habrá que decirle al jefe del metro que la ponga inmediatamente.

-Si…… como Vodafone-Sol. Barrio del Pilarrrrrrr-La Risa Loca.

 

¡Qué listo es! Ha cambiado de nombre nuestra estación, así puede ir a La Risa Loca sin coger el metro. Cada día me enseña algo nuevo. La verdad es que ¡yo sí que soy un chico con suerte!

 

TRES EN LINEA

Me desperté acostado sobre una manta junto a mi madre. Me incorpore y creció en mi desconcierto cuando vi cientos de personas que como nosotros se encontraban tirados en el suelo. Las mujeres se tragaban el llanto mientras acariciaban a sus hijos dormidos. Los hombres en pie formaban pequeños círculos en tertulias de silencio, solo fumaban, con la mirada perdida, esperando. No se escucha una voz. El instinto me impidió preguntar nada. Mi madre me tranquilizo con su sonrisa y me apretó contra su pecho. Pasado el peligro, salimos temblorosos. En la calle se desbordaron las lágrimas y los abrazos, sabedores de que era el principio. Varios días después sonaron las sirenas y corrimos de nuevo al metropolitano. Allí conocí a Federico, tenía siete años, apenas uno más que yo, pero parecía mayor, me sacaba dos cabezas y ya vestía pantalón largo. Armado con una tiza, se acercó y me retó al tres en línea. No me atreví a confesar que no sabía jugar y me senté con él. Me dio tres piedras y sacó con orgullo sus tres perras chicas de la suerte.

-Tú sales- me dijo.

Cuando me levanté para salir de allí se echó a reír.

-No sabes jugar, ¿verdad?-

-No- respondí avergonzado.

-Tienes suerte chaval, te va a enseñar al campeón de la República.-

Nos pasamos los días de bombardeo jugando, riendo, ajenos al miedo.

-…Lafuente por la izquierda se la pasa a Gorostiza, éste a Bata que engaña a su adversario y por la derecha Iraragorri, libre de marca, recibe y…¡tres en lineaaaaaa!- Federico retransmitía las jugadas como si fueran partidos del Athletic Club, su equipo del alma y desde entonces también el mío.

Una madrugada llegaron las bombas a nuestro barrio, las sirenas avisaron demasiado tarde. Logramos llegar al refugio entre el caos. Esperé junto a la estrella de tiza pero Fede no apareció.

-Estará en otra estación- me animó mi madre con una sonrisa.

Asomado al borde del andén, tengo ochenta y cinco años, tres piedras, y una tiza y un sueño:

 

Reencontrarme con Fede y retarle a la final.

TRES EN LÍNEA

Me desperté acostado sobre una manta junto a mi madre. Me incorporé y creció mi desconcierto cuando vi cientos de personas que como nosotros se encontraban tirados en el suelo. Las mujeres se tragaban el llanto mientras acariciaban a sus hijos dormidos. Los hombres en pie formaban pequeños círculos en tertulias de silencio, solo fumaban, con la mirada perdida, esperando. No se escuchaba una voz. El instinto me impidió preguntar nada. Mi madre me tranquilizó con su sonrisa y me apretó contra su pecho. Pasado el peligro, salimos temblorosos. En la calle se desbordaron las lágrimas y los abrazos, sabedores de que era el principio. Varios días después sonaron las sirenas y corrimos de nuevo al metropolitano. Allí conocí a Federico, tenía siete años, apenas uno más que yo, pero parecía mayor, me sacaba dos cabezas y ya vestía pantalón largo. Armado con una tiza, se acercó y me retó al tres en línea. No me atreví a confesar que no sabía jugar y me senté con él. Me dio tres piedras y sacó con orgullo sus tres perras chicas de la suerte.

Tú sales- me dijo.

Cuando me levanté para salir de allí se echó a reír.

-No sabes jugar, ¿verdad?-

– No- respondí avergonzado.

– Tienes suerte chaval, te va a enseñar el campeón de la República.-

Nos pasamos los días de bombardeo jugando, riendo, ajenos al miedo.

-…Lafuente por la izquierda se la pasa a Gorostiza,  éste a Bata que engaña a su adversario y por la derecha Iraragorri, libre de marca, recibe y…¡tres en líneaaaa!- Federico retransmitía las jugadas como si fueran partidos del Athletic Club, su equipo del alma y desde entonces también el mío.

Una madrugada llegaron las bombas a nuestro barrio, las sirenas avisaron demasiado tarde. Logramos llegar al refugio entre el caos. Esperé junto a la estrella de tiza pero Fede no apareció.

– Estará en otra estación- me animó mi madre con su sonrisa.

Asomado al borde del andén, tengo ochenta y cinco años, tres piedras, una tiza y un sueño: reencontrarme con Fede y retarle a la final.


 

Segunda persona del singular

Ibas incómodo, disimulabas naturalidad. Se veía que querías aparentar normalidad, pretendías ir como siempre habías ido.

No recuerdas cuando comenzaste a llevar camisetas reivindicativas. ¿mil novecientos noventa? Es posible. Antes notabas que llamabas la atención solo cuando los pasos te llevaban por el barrio de Salamanca o zonas especialmente burguesas.

Nada comparable con lo que sucede ahora. Desde que el gobierno de Ciudadanos C´s tomo el poder, en solitario, todo cambio. Estas harto de ver sus grupos de bienestar ciudadano con su vestimenta naranja vigilando a todas horas y por todos lados.

Hoy llevas una camiseta antinuclear que te pareció menos comprometida y que creías que no provocaría su ira. Sin embargo, mira cómo te rodean en el andén para que nadie te la vea; observa sus miradas de alerta máxima de peligro antisistema, y eso que estas en la línea 1, la de más baja exigencia según decreto el Gobierno.

Ya ni se te ocurre ponerte la de Libertad Sindical, ni la de anticárceles o la de solidaridad con el pueblo palestino. Ya tienes antecedentes intolerantes y no soportarías quince días formando parte de las patrullas de bienestar, y no es lo peor vestirse con esa indumentaria naranja, lo peor es que, a pesar tuyo, terminas mirando a los demás como ellos te están mirando a ti ahora mismo.

Puente de Vallecas, has llegado al fin, la patrulla te acompaña a la salida, no han avisado a la patrulla de barrio. La antinuclear no está considerada peligrosa en Vallecas. Respira…. Eres libre.

 

Un día cualquiera

Por indefinición, el amor, es una puerta que se abre de un vagón de metro, esperando a que la atraviesen unos ojos que te buscan y que te encuentran.

Es un boca perdida, en la nada, de metro, que escupe al ángel que esperabas, incansable, y que sube desde los infiernos de negros túneles subterráneos.

Es un roce de manos desnudas, de la mujer con la que sueñas, y con la que no despertaste, pero que se apea en tu misma estación, siempre, cada día, a la misma hora. Es, ese preciso instante.

Por indefinición, el amor, es un andén sin despedidas, en el que dos amantes se funden, incapaces de olvidarse.

Es una sonrisa devuelta que, en aquel cruce de escaleras mecánicas entre distintas líneas, por mirarle fijamente a sus ojos, finalmente ganaste.

Es un pasillo donde, irremediablemente, bailamos nuestra canción que, ese músico, en propia versión, interpreta.

Por indefinición, el amor, es un ciego que, todas las mañanas reconoce el perfume que lo guía, el tacto suave que lo reconstruye, y el timbre, de la inconfundible voz, que le desea los buenos días, de una mujer, la del vestíbulo, cuyo cuerpo se imagina. Y que se marcha anhelante.

Es una pareja de ancianos, felizmente casados, agarrados de la mano, esperando un tren que ya pasó, y que no reconocen, que les devolvió sus cuerpos setenta años más viejos, mientras miran a dos veinteañeros enamorados  que acaban de subir al mismo tren al que ya subieron hace medio siglo.

Por indefinición, el amor, son unos versos rotos que se arrojan desde el voladizo del andén a las vías, en un vano y cobarde intento de fuga por medio del suicidio, con la loca esperanza de olvidar, para siempre, a quien fueron escritos, aquella noche, bajo una tenue luz de vela. Pero, estos, ascendiendo como globos de helio, se elevan más allá de la catenaria para no ser arrollados, cuando, en una estación sin cobertura, suena milagrosamente el teléfono, y es ella con un:

– “Maldita sea, ¡Te amo! Y, ¿por qué no decirlo?… indefinidamente”.

 

XIII Certamen de Relato Breve Raimundo Alonso

El viernes, 11 de diciembre de 2015 se celebró la fiesta de entrega de premios del XIII Certamen de Relato Breve “Un Metro de 350 palabras…”

En esta ocasión la fiesta se desarrolló en el nuevo local de la librería Traficantes de Sueños sito en la Calle Duque de Alba, 13; al lado de Tirso de Molina. Una librería con aire antiguo que va a robar el corazón a más de un amante de los libros.

A todos los participantes, premiados o no, les agradecemos el esfuerzo realizado y animamos a continuar escribiendo y participando en próximos certámenes.

PRIMER CLASIFICADO “UN CHICO CON SUERTE” (Carmen Huertas Díez)

SEGUNDO CLASIFICADO “TRES EN LINEA” (Jesús María Gutiérrez Calzada)

TERCER CLASIFICADO “EL PENSADOR DE RODIN” (José Luis de la Morena Villoria)

CUARTO CLASIFICADO “SEGUNDA PERSONA SINGULAR” (Manuel Fernández Suárez)

QUINTO CLASIFICADO “UN DÍA CUAQUIERA” (Juan Carlos Magán Fernández)

 

Un chico con suerte

Mi hermano tiene mucha suerte. Es autista. Por eso le han comprado un portátil para él solo. En el cole, ni le mandan deberes ni estudiar y tampoco le ponen notas. Le cortan el pelo dos veces al año porque no le gusta y a mí una vez al mes, me guste o no. Y el año pasado, en Eurodisney se montó en todo lo que quiso, sin hacer ni una sola cola. Definitivamente, ¡es un suertudo!

Compartimos habitación y, cada noche, hasta quedarnos dormidos –él cogido de mi mano-, Me recita de memoria los diálogos de Toy Story. Mi película favorita. Y por las tardes, cuando acabo mis deberes, nos divertimos con La Risa Loca. Como Abel no sabe jugar a lo que yo juego, se lo ha inventado para que podamos hacerlo juntos. Hay que decir estaciones del metro encadenadas mientras nos reímos sin parar. Gana él, porque se sabe el plano de memoria.

Tía Carmen siempre le llama para preguntarle algún itinerario.

-Abel, ¿cómo voy de Fuencarral a Embajadores?

– Fuencarrrrrral, línea 10. Próxima estación Plaza de España corrrrrrrespondencia con líneas 2 y 3. Transbordo línea 3. Próxima estación Embajadores corrrrrespondencia con línea 5 y cercanías Rrrrrrenfe.

¡Atención! Estación en currrrrva al salir tengan cuidado para no introducir el pie entre coche y andén.

Se lo sabe enterito aunque no puede viajar en él. Un día lo intentamos, pero el ruido de los trenes al entrar en el andén le asustó. Salió corriendo empujando a la gente, que le miraba con cara de espanto. “No es peligroso” –decía yo mientras corría tras él-. “Sólo tiene miedo”. No hemos vuelto a hacerlo.

Ayer quise gastarle una broma:

-Abel, ¿Cómo voy de Canal hasta La Risa Loca?

-¡No existe!

-¿Qué no existe? Pues habrá que decirle al jefe del metro que la ponga inmediatamente.

-Si…… como Vodafone-Sol. Barrio del Pilarrrrrrr-La Risa Loca.

 

¡Qué listo es! Ha cambiado de nombre nuestra estación, así puede ir a La Risa Loca sin coger el metro. Cada día me enseña algo nuevo. La verdad es que ¡yo sí que soy un chico con suerte!

 

 

Tres en linea

Me desperté acostado sobre una manta junto a mi madre. Me incorpore y creció en mi desconcierto cuando vi cientos de personas que como nosotros se encontraban tirados en el suelo. Las mujeres se tragaban el llanto mientras acariciaban a sus hijos dormidos. Los hombres en pie formaban pequeños círculos en tertulias de silencio, solo fumaban, con la mirada perdida, esperando. No se escucha una voz. El instinto me impidió preguntar nada. Mi madre me tranquilizo con su sonrisa y me apretó contra su pecho. Pasado el peligro, salimos temblorosos. En la calle se desbordaron las lágrimas y los abrazos, sabedores de que era el principio. Varios días después sonaron las sirenas y corrimos de nuevo al metropolitano. Allí conocí a Federico, tenía siete años, apenas uno más que yo, pero parecía mayor, me sacaba dos cabezas y ya vestía pantalón largo. Armado con una tiza, se acercó y me retó al tres en línea. No me atreví a confesar que no sabía jugar y me senté con él. Me dio tres piedras y sacó con orgullo sus tres perras chicas de la suerte.

-Tú sales- me dijo.

Cuando me levanté para salir de allí se echó a reír.

-No sabes jugar, ¿verdad?-

-No- respondí avergonzado.

-Tienes suerte chaval, te va a enseñar al campeón de la República.-

Nos pasamos los días de bombardeo jugando, riendo, ajenos al miedo.

-…Lafuente por la izquierda se la pasa a Gorostiza, éste a Bata que engaña a su adversario y por la derecha Iraragorri, libre de marca, recibe y…¡tres en lineaaaaaa!- Federico retransmitía las jugadas como si fueran partidos del Athletic Club, su equipo del alma y desde entonces también el mío.

Una madrugada llegaron las bombas a nuestro barrio, las sirenas avisaron demasiado tarde. Logramos llegar al refugio entre el caos. Esperé junto a la estrella de tiza pero Fede no apareció.

-Estará en otra estación- me animó mi madre con una sonrisa.

Asomado al borde del andén, tengo ochenta y cinco años, tres piedras, y una tiza y un sueño:

 

Reencontrarme con Fede y retarle a la final.

 

 

El pensador de Rodin

Le gustaba observar la fauna madrileña. Sentado cerca de la boca de Metro de Sol, la que está enfrente de La Mallorquina, su oficio de estatua viviente, El pensador de Rodin, le ofrecía tiempo de sobra para mirar e, irónicamente, para pensar.

Miraba como de las tripas de Madrid salía triste. Los tiempos habían sido y eran malos; la crisis, la corrupción y el paro parecía que se habían llevado algo más que lo meramente material. De repente, apareció la sonrisa salpicada por ruido de niños de su mujer, que le decía unas horas antes que todo iría bien mientras le ayudaba con el disfraz.

Mirando la salida alborotada de caras serias y tristes del Metro, pensó en lo malvado que hay que ser para robar un alma, si no muchas. Pero el hombre tiene la capacidad de sobreponerse. Se le vino a la mente la escena de la película Amanece que no es poco en la que el actor Manuel Alexandre gritaba – ¡Señor Alcalde, todos somos contingentes, solo tú eres necesario!-. No podía estar menos de acuerdo. Todos somos necesarios, todos.

 

El sonido de una moneda en su plato le saco de sus pensamientos.

 

Segunda persona del singular

Ibas incómodo, disimulabas naturalidad. Se veía que querías aparentar normalidad, pretendías ir como siempre habías ido.

No recuerdas cuando comenzaste a llevar camisetas reivindicativas. ¿mil novecientos noventa? Es posible. Antes notabas que llamabas la atención solo cuando los pasos te llevaban por el barrio de Salamanca o zonas especialmente burguesas.

Nada comparable con lo que sucede ahora. Desde que el gobierno de Ciudadanos C´s tomo el poder, en solitario, todo cambio. Estas harto de ver sus grupos de bienestar ciudadano con su vestimenta naranja vigilando a todas horas y por todos lados.

Hoy llevas una camiseta antinuclear que te pareció menos comprometida y que creías que no provocaría su ira. Sin embargo, mira cómo te rodean en el andén para que nadie te la vea; observa sus miradas de alerta máxima de peligro antisistema, y eso que estas en la línea 1, la de más baja exigencia según decreto el Gobierno.

Ya ni se te ocurre ponerte la de Libertad Sindical, ni la de anticárceles o la de solidaridad con el pueblo palestino. Ya tienes antecedentes intolerantes y no soportarías quince días formando parte de las patrullas de bienestar, y no es lo peor vestirse con esa indumentaria naranja, lo peor es que, a pesar tuyo, terminas mirando a los demás como ellos te están mirando a ti ahora mismo.

Puente de Vallecas, has llegado al fin, la patrulla te acompaña a la salida, no han avisado a la patrulla de barrio. La antinuclear no está considerada peligrosa en Vallecas. Respira…. Eres libre.

 

Un día cualquiera

Por indefinición, el amor, es una puerta que se abre de un vagón de metro, esperando a que la atraviesen unos ojos que te buscan y que te encuentran.

Es un boca perdida, en la nada, de metro, que escupe al ángel que esperabas, incansable, y que sube desde los infiernos de negros túneles subterráneos.

Es un roce de manos desnudas, de la mujer con la que sueñas, y con la que no despertaste, pero que se apea en tu misma estación, siempre, cada día, a la misma hora. Es, ese preciso instante.

Por indefinición, el amor, es un andén sin despedidas, en el que dos amantes se funden, incapaces de olvidarse.

Es una sonrisa devuelta que, en aquel cruce de escaleras mecánicas entre distintas líneas, por mirarle fijamente a sus ojos, finalmente ganaste.

Es un pasillo donde, irremediablemente, bailamos nuestra canción que, ese músico, en propia versión, interpreta.

Por indefinición, el amor, es un ciego que, todas las mañanas reconoce el perfume que lo guía, el tacto suave que lo reconstruye, y el timbre, de la inconfundible voz, que le desea los buenos días, de una mujer, la del vestíbulo, cuyo cuerpo se imagina. Y que se marcha anhelante.

Es una pareja de ancianos, felizmente casados, agarrados de la mano, esperando un tren que ya pasó, y que no reconocen, que les devolvió sus cuerpos setenta años más viejos, mientras miran a dos veinteañeros enamorados  que acaban de subir al mismo tren al que ya subieron hace medio siglo.

Por indefinición, el amor, son unos versos rotos que se arrojan desde el voladizo del andén a las vías, en un vano y cobarde intento de fuga por medio del suicidio, con la loca esperanza de olvidar, para siempre, a quien fueron escritos, aquella noche, bajo una tenue luz de vela. Pero, estos, ascendiendo como globos de helio, se elevan más allá de la catenaria para no ser arrollados, cuando, en una estación sin cobertura, suena milagrosamente el teléfono, y es ella con un:

– “Maldita sea, ¡Te amo! Y, ¿por qué no decirlo?… indefinidamente”.

 

Certamen Relato Breve

XIII CERTAMEN DE RELATO BREVE RAIMUNDO ALONSO:

UN METRO DE 350 PALABRAS…


BASES DEL CERTAMEN 2015

PARTICIPANTES.-Cada participante puede presentar un relato, que no habrá sido presentado en otro concurso, certamen o premio literario, ni estará publicado. No existe límite de edad.

 

CARACTERÍSTICAS DE LOS RELATOS.- Los relatos estarán escritos en castellano. Podrán tener cualquier temática y estructura narrativa, pero la historia debe relacionarse de alguna manera con el Metro.

LOS RELATOS TENDRÁN UNA EXTENSIÓN MÁXIMA DE 350 PALABRAS.

PLAZO DE PRESENTACIÓN.- Comienza el 1 de Noviembre y finalizará a las 12 horas del 30 de Noviembre de 2015. Sólo se aceptarán los relatos recibidos dentro de este plazo en el lugar indicado.

 

FORMA DE ENTREGA.- Enviados por correo postal o entregados en mano en el local de la Sección Sindical de Solidaridad Obrera en Metro de Madrid: C/ Valderribas nº 49 2º Izquierda. 28007 Madrid (Tfno. 914335786, Fax 913798733. Metro Pacífico). O también por correo postal o en mano en el local de la Librería Traficantes de Sueños: C/Duque de Alba nº 13 Madrid 28012 (tlfno.915320928, Fax 911819624. Metro Tirso de Molina y Latina). Los relatos deben ir sin firmar dentro de un sobre cerrado, en cuyo interior se incluirá otro sobre con los datos de identificación del autor (nombre, apellidos, edad, y e-mail y/o teléfono móvil). Este sobre con los datos sólo será abierto en el caso de resultar premiado.

Los relatos se entregarán impresos en papel y, a ser posible, grabados en un CD o unidad USB (Texto en Word). Los autores de los relatos podrán incluir una breve nota de presentación personal.

 

PREMIOS.- Mejor relato: podrá adquirir libros en la librería Traficantes de Sueños, por un valor de hasta 200 €. Dos premios finalistas: cada uno de ellos podrá adquirir libros en la citada librería por un valor de hasta 100€. Además, los dos relatos siguientes, 4º y 5º premio, podrán adquirir libros por un valor de hasta 50€.

En el caso de resultar seleccionado algún relato cuyo autor no pueda ser identificado, el premio se entregará al siguiente relato en el orden de calificaciones. Los cinco relatos serán publicados, al menos, en un número del periódico Contramarcha y en la Web del sindicato y en la web de la librería (www.traficantes.net). Los autores de los relatos presentados a este certamen aceptan ceder al sindicato Solidaridad Obrera y a Traficantes de Sueños los derechos necesarios para la edición en cualquiera de sus publicaciones.

 

FALLO Y ENTREGA DE PREMIOS.- La Comisión de Premios estará compuesta por miembros del sindicato Solidaridad Obrera y de la librería asociativa Traficantes de Sueños. La decisión de esta comisión se hará pública el VIERNES 11 de DICIEMBRE de 2015, a las 19,00 horas , durante el acto-fiesta de entrega que se celebrará en el local de la librería Traficantes de Sueños, sita en la C/ Duque de Alba nº 13 de Madrid ( metro Tirso de Molina y Latina). En el caso de no ser recogidos en dicho acto, los premios quedan disponibles en el local de la librería Traficantes de Sueños. Además en un aviso y en la web del sindicato y de la librería son anunciados los títulos y los nombres (o, en su caso, sus seudónimos) de los autores de los relatos premiados.

¡FELIZ ESCRITURA!

Madrid 23 de octubre de 2015

Por Solidaridad Obrera

 

La Junta Sindical

premiados XII edición Certamen Relato Breve

XII CERTAMEN DE RELATO BREVE RAIMUNDO ALONSO

 

El viernes, 19 de diciembre de 2014 se celebró la fiesta de entrega de premios del XII Certamen de Relato Breve “Un Metro de 350 palabras…”

En esta ocasión la fiesta se desarrolló en el nuevo local de la librería Traficantes de Sueños sito en la Calle Duque de Alba, 13; al lado de Tirso de Molina. Una librería con aire antiguo que va a robar el corazón a más de un amante de los libros.

A todos los participantes, premiados o no, les agradecemos el esfuerzo realizado y animamos a continuar escribiendo y participando en próximos certámenes.

En esta XII edición estos son los relatos ganadores:

PRIMER FINALISTA: “El domador de fieras” de Jordi Navarro García.

SEGUNDO FINALISTA: “Mañanas” de Cayetana de Morlán (Pseudónimo).

TERCER FINALISTA: “Luces” de María Toraño Caso.

CUARTO FINALISTA: “Hasta la muerte de esperaré de Jacinto Avendaño Garrido.

QUINTO FINALISTA: “Sobre raíles” de Txema García Urdampilleta.

 

EL DOMADOR DE FIERAS

Cuando las puertas del vagón se abrieron, el abuelo se echó la mano con disimulo a su cartera de piel, el niño notó como su madre lo atraía oprimiéndole en un gesto que se diría protector, el currelas levantó la vista del Marca no sin interés y, en suma, todos los viajeros apartaron la mirada de los smartphones y la fijaron en aquel individuo. De pie, ya dentro del vagón, sonreía. Delgado, camisa blanca, corbata roja. Se le veía sano, seguro de sí mismo. Dormía bien por las  noches.

-Buenas tardes, compañeros y compañeras. –El tono no era de quien pide limosna, más bien del que vacila en la barra de un bar-. Préstenme atención. Nada puede seguir por este camino. La casta nos desgasta, debemos decir “¡basta!”. “¡Consuman!”, nos impelen. Y con sumo desprecio nos exprimen. No bajen los brazos: nosotros, yo mismo, sin ustedes no sería nada. Quizá algo, pero no lo suficiente. No abandonen la lucha, no bajen los brazos, maldita sea. Pero deleguen, deleguen en mí. Sepan, compañeros y compañeras, que no les represento. Yo les mejoro. Soy mejor que la versión más esforzada y brillante que cada cual pueda mostrar jamás. He estudiado en Suiza, amigos y amigas. ¿El qué?, tal vez se pregunten. Comunicación, obtuve un título caro. Deleguen en mis palabras, sé hablar, sé hacer gestos. Nombraré las cosas para que su realidad se asemeje a lo que debiera ser. No importa que no entiendan, que no opinen, que no lleguen a saber. Yo les traduciré el premio y el castigo, tomaré las mejores decisiones para todos. Sólo deleguen. Recuerden: toda política que no esté hecha por mí, será hecha contra ustedes. Les amo. Recuerden eso también.

El metro se detenía en otra estación más, las puertas resoplaron al abrirse y de nuevo al cerrarse, y el cantamañanas se esfumó entre la multitud. El abuelo suspiró aliviado, hasta que notó el hueco de la ausencia de su cartera de piel: “Hijos de puta, ¡ya no esperan ni a llegar al gobierno para robar!”

Jordi Navarro García

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premios XI Certamen

PREMIOS DEL XI CERTAMEN DE RELATO BREVE RAIMUNDO ALONSOUN METRO DE 350 PALABRAS

Los relatos premiados en el Certamen de este año 2013 han sido los siguientes:

PRIMER FINALISTA: “Furia de Titanes”, Elena Diego-Madrazo Zarzosa.

SEGUNDO FINALISTA: “Tampoco ellos se lo creían”, Jesús Miguel González Lanáquera.

TERCER FIANALISTA: “Sólo se escucha la lluvia”, Anïas Montero López.

CUARTO FINALISTA: “Próxima parada: Memoria”, Juan Nebreda Torres.

QUINTO FINALISTA: “Siguiente parada”, Cristina Regodón Fuentes.

Publicamos a continuación los relatos finalistas:

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Premios X Certamen Relato Breve

X Certamen de Relato Breve:

Raimundo Alonso 2012

Un metro de 350 palabras…”


PRIMER FINALISTA Y GANADOR DEL X CERTAMEN

“Cruda realidad” de Sol Gómez Arteaga.

CRUDA REALIDAD

“Permanecía sentado sobre su manta en un rincón de la estación de Atocha, el tetrabrik de vino al lado, cuando los vio aparecer: Una docena de robocop persiguiendo a unos cuantos hombres que huían aterrados. Se acurrucó sobre sí mismo, metió la cabeza entre las piernas y se tapó los oídos con las manos, pero siguió escuchando dentro de sí los gritos salvajes, las voces atemorizadas, los golpes sordos, los lamentos. Estuvo mucho tiempo hecho un ovillo, hasta que poco a poco se hizo el silencio. Cuando levantó la vista todo había vuelto a la normalidad. Hacía meses que no tenía una de esas crisis que a veces le daban y que le hacían oír siniestros sonidos dentro de su cabeza. En el albergue le habían dicho que eso le pasaba por beber, y que debería dejarlo. Pero hacía casi un año que no pisaba el albergue, mientras su dosis de alcohol crecía día a día a pasos agigantados. “Para entonar el cuerpo en las noches de frío”, se engañaba a veces. Puta bebida. Con rabia arrojó el tetrabrik fuera de sí y salió a la calle. Tras recostarse en el banco que últimamente le servía de lecho y taparse por entero con la manta, se fue quedando dormido.

Cuando despertó se frotó las piernas entumecidas y recordó vagamente su delirio. Pero el deseo de un trago de vino era más fuerte que el temor a una nueva alucinación. Iría a buscarlo a la tienda de chinos. Al pasar por el kiosco de prensa le llamaron poderosamente la atención los titulares: “Rodea el Congreso”, “Manifestación multitudinaria”, “Represión policial en Atocha”. Se dio cuenta de que lo de anoche había ocurrido de verdad y se alegró: era una señal de que no estaba tan mal como creía. Pero tras unos instantes de reflexión tomó conciencia de la cruda realidad del país. No siempre había sido un excluido, un sin techo y un borracho, como la mayoría de la sociedad le etiquetaba, y este era un momento de lucha. Girándose sobre sí mismo con determinación se dirigió a Neptuno.”

SEGUNDO FINALISTA

“Una relación a todo tren” de Juan Bosch Miró.

UNA RELACIÓN A TODO TREN

“Ahora, mientras el segurata me lleva a declarar, lo único que guardo en la retina es la cara de terror de la maquinista al recibir el impacto.

En el Metro había empezado a intimar con ella y en el Metro tenía que acabar con ella.

No es que viva instalado en el capricho, sino que vivo en El Capricho, en mayúsculas, y trabajo en la Casa de Campo. Tomo el metro en esa estación.

Aunque son unas 30 estaciones, 30, prefiero ir cómodamente sentado en la línea 5, sin hacer transbordos.

Mi error fue permitir que, desde el primer día, me acompañara en mis desplazamientos al trabajo y en mi vuelta a casa.

No es que nuestras relaciones fueran mal. Al contrario, era, cada vez, más ”intimas y gratificantes”. Con ella jugaba. Le hacía fotos a todas horas. Me gustaba su tacto. Su mirada, siempre requiriendo mi atención. Era como zozobrar en un inmenso océano.

Yo había perdido el mundo de vista. Sólo tenía ojos para ella. En definitiva, se había ido convirtiendo en una obsesión. Mi único oasis de calma lo encontraba en el trabajo, aunque no podía dejar de pensar en ella. Ni en casa, ni en los mejores momentos de asueto, ni, por supuesto, en mis ratos en el Metro, cuando la tenía junto a mí. Todo el mundo se percataba de nuestro apasionamiento. Y nos miraba con envidia.

Por eso, esta mañana, preso del estado de enajenación al que me había llevado, decidí acabar con ella.

Salimos de casa como de costumbre, pero bajamos corriendo las escaleras de la estación. No podía aguantar más.

Al llegar al andén, se nos escapó uno. La besé impulsivamente. No sé si ella tuvo la premonición de que ese beso podía ser el último. La gente, lejos de apartar la vista, nos miraba extrañada.

Por fin llegó el siguiente convoy. Cuando entró, la arrojé contra la máquina.

Nunca olvidaré la cara de la pobre maquinista cuando su cuerpo estalló contra el tren.

Al fin me había deshecho de la Tablet.”

TERCER FINALISTA

“La misma saña” de Manuel Fernández Suárez.

LA MISMA SAÑA

“Ocurrió de improviso. No dio tiempo a nada, no teníamos escapatoria. Veníamos tan tranquilos de la concentración ante el Congreso, charlando, riendo y de vez en cuando seguíamos coreando aquello de “que no, que no, que no nos representan”, y de repente en el metro ¡dentro de la estación! nos quedamos indefensos ante los madelman de casco y chaleco que como fieras descargaron sus porras contra nosotros.

Fueron décimas de segundo, sin saber por qué, de rodillas en la escalera, mientras la porra bajaba como una exhalación, mil cosas pasaron por mi mente, como un resumen sobre acelerado de mi vida, cosas que no recordaba que hubiesen sucedido, de mi infancia y adolescencia, amigos y amigas, familiares desaparecidos…

Después todo en blanco. Sábanas blancas, paredes blancas, luces blancas, batas blancas, semanas y semanas en blanco.

Dicen que he tenido suerte que recuperaré el habla y la movilidad, que tengo que esforzarme y superar esta desolación fría que ocupa mi cuerpo y mente.

Dicen que he tenido mucha suerte, que el juez archivó mi causa por resistencia grave a la autoridad y que ya no me condenarán a pena de cárcel como a los demás.

Dicen que he tenido mucha suerte, que he caído de pie al poder estar ingresado en un lugar tan especializado como este…

Han pasado tres meses y las cosas han cambiado. Ya puedo hablar, bajito pero puedo hacerlo: ¡No al cierre!, ¡no al cierre!… Estoy aterrorizado, acaban de salir de sus furgones los madelman de casco y chaleco y están desplegándose entre nosotros y las puertas del hospital nacional de parapléjicos. El Gobierno ha decretado el cierre en esta nueva tanda de recortes y todos estamos en la calle. Sólo somos un centenar de enfermos, médicos, familiares y algunos solidarios, pocos.

Nuestras sillas y aparatos nos impiden retroceder como quieren que hagamos los madelman odiados. Parece que van a cargar, como la otra vez, parecen incluso los mismos, con la misma saña…”

CUARTO FINALISTA

“Breve encuentro 2012” de José Raúl Zamora Villena.

Breve encuentro 2012

“Madre mía. Que no me vea, que no me vea. Joder, está hecha un adefesio. Dicen que es normal que los parados acaben engordando, pero esto es exagerado. Santo Dios. Qué mal. Tengo un agujero negro en el estómago, lo noto. Debí coger el coche, no ver a nadie. Cinco paradas para Bilbao. Mírala, con su paraguas rojo del Santander y ese pelo de estropajo. Puaj. Es curioso la rapidez con la que algunas mujeres pasan de tener un polvazo a dar pena. Qué cabrón soy. Algo se está pudriendo en mi estómago. ¿Me habrá visto? Mirarme no me mira. Mejor así. Tampoco tengo que avergonzarme de nada, la verdad. Tomé una decisión racional, previsión de pérdidas dijeron desde arriba, pues bien, antes sacrificar un puesto que sacrificar diez. Mejor así. Le tocó a ella como le podía haber tocado a otro. Se quedó fuera. Nosotros nos quedamos dentro. Fin. Nada personal. Hay un bicho muriéndose en mi estómago pero no duele. Y tampoco te vayas a creer que es tan bonito: cuarenta horas semanales, más el transporte. Cincuenta putas horas de curro y gracias. Porque la cosa está muy mala. Y lo de dentro es una cárcel, pero bien. Mejor así. Mi estómago es la jaula de una rata moribunda que se defiende. Y no, no, tan de puta madre no es. Si nos quedamos es por el dinero, sin duda. Es el dinero, idiota. Estoy dentro, no me quejo. Mejor así. ¿Estar fuera? Algunas veces he soñado con estar fuera, tener tiempo libre, pensar, dedicarme a mi familia. Terminaría aburriéndome, seguro. Y la pasta. Mejor así. Llevo 15 años dentro, sin fantasías. No siento nada en el estómago. Me bajo, me bajo en la próxima. Pobrecilla, de vagón en vagón, qué mierda, qué injusto; que no me vea. Perdón, yo no quería. No es nada personal. Es el dinero, idiota. Debimos haber calculado de otro modo. Debimos tener más cuidado. Yo no quería coger el metro. Tengo coche, joder.

Uf, no es ella, no es ella.

Menos mal.

No se puede mendigar en el metro, señora.

Mejor así.”

QUINTO FINALISTA

“Dejemos los besos…” de Javier Gimeno Fernández.

Dejemos los besos…

“El primer tren del día lo que tiene son muchos asientos vacíos, ella se sienta en uno de ellos y sube las piernas al contiguo. En la ida no consiguió sitio por lo que permaneció en pie durante todo el largo trayecto, se acordó de sus tacones.

Como todas las mañanas que vuelve a casa encuentra tiempo para su única afición, la lectura. Saca del repleto bolso un libro con hojas amarillentas y aspira el olor, eso no se puede apreciar en los libros electrónicos, los aborrece. Es una mujer de costumbres, en su regazo abre el libro, contempla la fotografía de él, la cual utiliza como marcapáginas y sonríe, es el mejor momento de la madrugada. Comienza a navegar entre palabras, cuando sus ojos entremezclan los renglones decide cerrar un poquito los párpados, no se dormirá. Sabe que cuando se vuelvan a abrir las puertas en la siguiente estación un grupo de chicas comenzará a hablar a un volumen alto, parecerán gritar, como todos los días. No fallan, y no la dejan echar una cabezada. Se bajarán en su misma parada, ella pensará en él. Pese a haber estado toda la noche trabajando, lo primero que hará al llegar a casa será despertarle con besos, desayunarán juntos y cuando su amor se haya ido se pondrá el pijama y se meterá en la cama. Tiene que aprovechar el poco tiempo para disfrutar de su compañía.

Con el traqueteo parece que las voces se callan, el calor del primer vagón la mece, su respiración se hace más profunda. Cuando el libro cae, el sonoro golpe la despierta, no sabe bien donde se encuentra, recoge el libro del suelo y busca la fotografía de su hijo. No la encuentra, se pone nerviosa, es demasiado importante para ella. Un hombre con una copa -por lo menos – de licor a modo de desayuno se la entrega con una amplia sonrisa pícara, con aire seductor. Tal vez la conozca pero su jornada ha acabado, aunque tiene más pinta de ser cliente de las africanas que no dejan de hablar sonoramente.”

MENCIÓN ESPECIAL

“Carta a punto del récord de los 10.000 m” de Sagra Correas Amador

Carta a punto del récord de los diez mil metros.-

“Siete de la tarde. Metro de Aluche. Me encanta esta estación en otoño: está al aire libre. Y eso puede tener consecuencias felices. Porque hoy ha llovido. Y hay cerca tierra limpia. Y si huele a tierra limpia mojada, huele a ti. Y tu ausencia empieza a contar de nuevo sólo a partir de ese momento.

Siete de la tarde y es Noviembre: en el cielo azul muy marino, miríadas de estrellas después de las nubes. Me transportan de vuelta a un lugar, por otro lado muy distinto. En Addis-Abeba, en una noche clara, se ven además Mercurio, Venus, Marte muy rojo, Júpiter, Saturno y la Vía Láctea. Y estoy allí, caminando rauda por las dunas hacia el consultorio más próximo: no hay peligro, soy blanca y eso aquí abre muchas puertas. Para empezar, abre el grifo de la ducha…después de un día eterno a cincuenta grados atendiendo a niños rotos de hambre, yo mereceré sobre mi cuerpo el agua calmante y tibia que no conseguirán recibir sus madres sobre los suyos…

Pííííiii El retraso del metro en día de huelga…es al final tan insignificante comparado con esta hecatombe actual y cotidiana, que hay quien llama cambio de era…que antes de que pueda volver a preguntarme por qué nunca ofrecí mi ducha a cualquiera de aquellas mujeres o por qué yo no hago huelga este jueves… el vagón abre su boca, me ensaliva, me engulle… y me salva…entonces sólo quiero que, como previsto, él me lleve hasta tu cama y descarrile lanzándome a tu pecho ¡y me estrelle contra ti en un coito irremediable, ineludible, apasionado y tierno….¡

O quizá no quiero eso. Y en Ópera consigo deshacerme del abrazo del olvido. Y salgo a asfalto firme. ¡Descontadme el sueldo del día de huelga, devolved al desierto el agua de mil duchas no disfrutadas¡¡….en una palabra, dejadme seguir Viva, aunque al final del viaje, sobrepasada la frontera de los diez mil metros recorridos, a much@s os parezca una loca sin motivos.”

 

X Certamen de Relato Breve: Raimundo Alonso 2012 “Un metro de 350 palabras…”

X Certamen de Relato Breve:

Raimundo Alonso 2012

Un metro de 350 palabras…”

El jueves 20 de Diciembre de 2012 a las 19:30 horas, tendrá lugar el acto-fiesta de entrega de premios del X Certamen de Relato Breve: Raimundo Alonso 2012 “Un metro de 350 palabras…”.

Se celebrará en el local de la librería asociativa “Traficantes de Sueños”: C/ Embajadores nº 35, local 6 de Madrid (Metro: Tirso de Molina, Lavapiés o Embajadores).

En el caso de no ser recogidos en dicho acto, los premios quedan disponibles en el local de la librería Traficantes de Sueños. Además, en un aviso y en la web del sindicato Solidaridad Obrera y de la librería, serán anunciados los títulos y los nombres (o, en su caso, los seudónimos) de los autores de los relatos premiados.

¡Te esperamos!